Varias familias del Colegio Pedro J. Rubio de Huesca han comenzado a expresar públicamente su preocupación por las elevadas temperaturas que soportan alumnado y profesorado dentro de las aulas durante las semanas de más calor, una situación que, aseguran, se repite cada curso con mayor intensidad y que ya está afectando al bienestar y al normal desarrollo de la actividad lectiva.
Los progenitores denuncian que la falta de sistemas adecuados de climatización obliga a niñas, niños y adolescentes a permanecer durante horas en espacios con temperaturas muy elevadas, dificultando tanto la concentración como el aprendizaje. El problema, añaden, no afecta únicamente al alumnado, sino también al profesorado y al resto de profesionales del centro, que desarrollan buena parte de la jornada en unas condiciones térmicas cada vez más difíciles de soportar.
“Cada año el calor llega antes y es más intenso. No estamos hablando de comodidad, sino de salud y de condiciones mínimas para poder dar y recibir clases con normalidad”, señalan varias madres y padres del centro, que consideran que esta problemática ya no puede abordarse como una circunstancia puntual vinculada únicamente a determinados días del calendario escolar.
La inquietud ha aumentado especialmente ante el riesgo de posibles golpes de calor, motivo por el que algunas personas del entorno educativo advierten de que mantener esta situación sin soluciones efectivas podría acabar derivando en problemas serios tanto entre el alumnado como entre quienes trabajan diariamente en el centro. Entre las medidas adoptadas hasta ahora, explican, se ha permitido que los escolares puedan acudir a clase con pequeños ventiladores individuales o abanicos y refrescarse con mayor frecuencia durante la jornada escolar.
Recuerdan además que la normativa de prevención de riesgos laborales contempla medidas específicas frente a temperaturas extremas en numerosos ámbitos profesionales, por lo que consideran incoherente que esta situación continúe produciéndose en espacios donde permanecen menores de edad durante gran parte del día. A su juicio, el aumento progresivo de las temperaturas obliga ya a replantear las condiciones térmicas de muchos centros escolares.
Por este motivo, varias de las personas que han impulsado esta reclamación tienen previsto trasladar formalmente el caso al Justicia de Aragón para que estudie las condiciones del centro y lo ponga en conocimiento de la Consejería de Educación del Gobierno de Aragón, reclamando actuaciones urgentes para mejorar la situación. Entre las principales peticiones destacan la evaluación inmediata de las condiciones térmicas de las aulas, la implantación de sistemas adecuados de refrigeración y la adaptación de los colegios aragoneses a una realidad climática que, aseguran, está modificando cada vez más el funcionamiento habitual del final de curso.
Quienes han promovido esta denuncia insisten en que el problema ya no puede seguir aplazándose y reclaman medidas capaces de garantizar unas condiciones dignas y seguras dentro de las aulas, tanto para el alumnado como para el conjunto de profesionales que trabajan diariamente en los centros educativos.