"Lo nunca visto, jamás habíamos sufrido una tormenta con bolas de granizo de este tamaño". Es la expresión de los vecinos de Montmesa, que a las 13:30 horas han contemplado como el cielo ennegrecido comenzaba a descargar agua con gran fuerza y, sobre todo, granizo que ha golpeado todo lo que se ha interpuesto entre la nube y el suelo.
Las fotografías son reveladoras. Granizo del tamaño de las bolas de ping-pong se han precipitado sobre el pueblo haciendo diana en furgonetas y coches, destrozando lunas y afectando a carrocerías, agujereando las canaleras de uralita o de poliuretano, golpeando en ventajas y en tejados, sin tregua.
La tempestad se ha prolongado durante más de media hora en la que los vecinos no han podido hacer nada más que esperar a que escampara, confiando en que los perjuicios materiales fueran los mínimos posibles y que no hubiera pillado a nadie sin resguardo. Han sido más de treinta minutos de aspecto apocalíptico, con poca visibilidad a través de los cristales. La longitud del tiempo percibido más allá del real.
En el momento en que, pasadas las dos de la tarde, ha habido alivio y ha retornado tras un buen montón de litros de agua la normalidad al pueblo, los vecinos han salido de inspección para comprobar los daños en las casas, en los coches, en las conducciones de agua, en las granjas y en todos los materiales que se utilizan para la construcción. Evidentemente, la uralita o el poliuretano de canaleras ha quedado hecho trizas.

Menos temor había respecto a los daños agrarios, una vez que la cosecha de cereal ya se ha culminado, que la alfalfa aun en el caso de que hubiera sido afectada daría tiempo para una segunda siembra y que quizás el perjuicio puede producirse en las almendras que todavía no se hubiera recolectado. Evidentemente, los pocos árboles frutales del pueblo ya pueden decir adiós a sus frutos.
Los vecinos de Montmesa, eso sí, han salido con las palas a retirar el granizo (tal era el volumen) y con todos los enseres para adecentar el pueblo que, durante hora y media, se ha sometido a la tensión de una tormenta "como nunca la habíamos visto. Las calles parecían de Navidad".

GOLF DE GUARA
Idéntico fenómeno meteorológico ha acompañado al Club de Golf de Guara, donde se ha precipitado la tempestad con granizo del tamaño de bolas de golf.
La tormenta ha dejado un manto blanco sobre los greens del campo de golf en el municipio de Nueno.
