La provincia de Huesca ha concentrado 124 alertas por riesgo para la salud asociado a las altas temperaturas desde el inicio de la campaña, el pasado 16 de mayo, hasta el 2 de agosto. De ellas, 76 fueron de nivel 1, 29 de nivel 2 y 19 de nivel 3, según el balance de la primera mitad del Plan de acción para la prevención de los efectos de las altas temperaturas sobre la salud en Aragón, elaborado por la Dirección General de Salud Pública del Departamento de Sanidad.
Dentro de la provincia, la zona centro de Huesca es la que más días en alerta ha acumulado, con 45, en un periodo especialmente marcado por la persistencia de las altas temperaturas. El plan permanecerá activo hasta el próximo 30 de septiembre.
En el conjunto de Aragón se han contabilizado 45 días con riesgo para la salud por altas temperaturas y un fallecimiento confirmado oficialmente como consecuencia directa de la exposición al calor. Por provincias, Zaragoza ha registrado 120 alertas -51 de nivel 1, 42 de nivel 2 y 27 de nivel 3-, mientras que en Teruel se han emitido 89 -64 de nivel 1, 19 de nivel 2 y seis de nivel 3-.
El balance se conoce después de un comienzo de verano especialmente cálido. Junio fue el segundo mes más cálido desde 1961, solo por detrás de junio de 2025, mientras que julio se convirtió en el mes más cálido de toda la serie histórica, con una temperatura media 3,8 grados superior a la habitual.
La vigilancia de la mortalidad ha detectado situaciones de exceso o de proximidad al umbral superior en cinco semanas del periodo analizado, aunque en la provincia de Huesca no se ha registrado ningún exceso de mortalidad por todas las causas.
En el conjunto de Aragón se detectó un exceso de mortalidad en la semana epidemiológica 26, mientras que en la semana 22 se alcanzó una cifra próxima al umbral superior, sin llegar a superarlo. En Zaragoza se rozó ese umbral en las semanas 22 y 26, mientras que Teruel registró excesos de mortalidad en las semanas 21, 23, 26 y 30.
En total, estos episodios se concentran en cinco semanas del periodo estudiado, correspondientes a los intervalos del 18 de mayo al 7 de junio, del 22 al 28 de junio y del 20 al 26 de julio.
El sistema de vigilancia de Salud Pública contempla, además, los fallecimientos cuyo diagnóstico está directamente relacionado con los efectos del calor, la evolución de la mortalidad semanal y las estimaciones del sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III.
Hasta el 2 de agosto, Salud Pública ha confirmado una única muerte directamente atribuible a la exposición al calor natural excesivo. Se trata de una mujer residente en la provincia de Teruel, con factores de riesgo de exposición, cuyo fallecimiento se produjo durante la semana 30, coincidiendo con la tercera ola de calor.
Según los datos de MoMo, entre las semanas epidemiológicas 20 y 31 se contabilizaron en Aragón 2.943 defunciones por todas las causas, de las que el sistema estima que 163 podrían atribuirse al exceso de temperaturas. Estas estimaciones se concentran principalmente entre las semanas 26 y 31.
Se trata, no obstante, de estimaciones estadísticas y no de fallecimientos individualmente verificados como consecuencia del calor. Según este sistema, el 95,7 % de las muertes atribuidas de forma estimada a las altas temperaturas correspondieron a personas mayores de 65 años y, dentro de este grupo, el 64,4 % a mayores de 85 años.
El balance de Salud Pública corresponde a la primera mitad de una campaña que se prolongará hasta finales de septiembre y que mantiene la vigilancia sobre la evolución de las temperaturas y sus posibles efectos sobre la salud de la población.