Asaja Aragón ha manifestado su "enorme preocupación ante la crítica situación que atraviesan los cultivos de cereal y proteaginosas en buena parte de los secanos aragoneses", debido a la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas que están poniendo en serio riesgo la campaña agrícola de este año.
Gran parte de las explotaciones situadas en el centro de Aragón, especialmente en el sur de Zaragoza y Huesca, así como en el norte de Teruel, penden de manera urgente de lluvias generalizadas y de una bajada de temperaturas en los próximos días, sentido contrario a las previsiones meteorológicas, lo que podría abocar a numerosas parcelas a producciones mínimas o incluso nulas.
Asaja Aragón estima que todavía existe cierto margen de reacción en las tierras altas del norte de Zaragoza y Huesca, así como en las zonas altas y el sur de Teruel, al tratarse de cosechas más tardías. No obstante, también en estas comarcas será imprescindible que cambie la situación meteorológica en breve para salvar la campaña.
La organización agraria recalca la paradoja que vive el campo aragonés este año. Tras un invierno lluvioso, muchos agricultores realizaron mayores inversiones en fertilizantes, herbicidas y fungicidas, confiando en una campaña normal o positiva. Esto es, no es cuestión de que no haya llovido, sino que lo ha hecho a destiempo. Si finalmente no se logra cosechar, las pérdidas económicas serán todavía más graves debido al elevado coste de producción asumido durante los últimos meses.
La organización advierte de que esta situación llega en uno de los momentos más delicados para el sector cerealista aragonés, que arrastra ya numerosos problemas estructurales que enumera de la siguiente manera:
- Altos costes de producción.
- Bajos precios pagados al agricultor.
- Repetición de malas cosechas.
- Gran hartazgo por la excesiva burocracia y normativa medioambiental.
- Falta de herramientas eficaces frente a los mercados competidores exteriores.
Si la situación se mantiene, Asaja Aragón solicitará al Gobierno de Aragón y al Gobierno de España medidas de apoyo para los agricultores afectados. “De confirmarse esta catástrofe productiva, estaríamos ante la puntilla para muchas explotaciones cerealistas aragonesas”, concluyen desde la organización.