Agustín Lorés sumerge el Corral de Comedias de Robres en el mundillo pictórico del siglo de oro

El escenario se llena de personajes de cuadros y artistas en la personal interpretación del pintor

29 de Junio de 2026
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Agustín Lorés en el Corral de Comedias de Robres. Foto Carlos Neofato
Agustín Lorés en el Corral de Comedias de Robres. Foto Carlos Neofato

Con un patio de butacas con el aforo prácticamente completo, Luis Casáus tomó el micrófono para repasar la intensa semana de clases magistrales que había acogido el Corral de Comedias. Comenzó recordando su reciente estancia en Argentina, de donde acababa de regresar tras llevar el nombre de Robres y el teatro clásico español adaptado como estandarte, y concluyó evocando la presentación del libro celebrada la jornada anterior, protagonizada por un Carmelo Marcén plenamente entregado a la divulgación de la teatralización del cambio climático, con la ironía y el doble sentido que caracterizan sus intervenciones.

A continuación, Casáus presentó al pintor Agustín Lorés, encargado de conducir al público por una inmersión en el universo pictórico del Siglo de Oro. Director creativo con una amplia trayectoria para compañías como Disney, Warner, National Geographic o Fox, Lorés compagina esa experiencia con su proyecto más personal, ¡Menudo Arte!, tras formarse en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid.

Antes de cederle la palabra, Luis Casáus concluyó su intervención invitando a aprovechar todas las posibilidades que ofrece un espacio escénico como el Corral de Comedias de Robres y apeló a la implicación de padres y abuelos para despertar entre los más jóvenes el interés por la cultura, como herramienta para construir una sociedad mejor y hacer frente al creciente riesgo de la adicción a las pantallas.

Ya sobre el escenario, Agustín Lorés contextualizó el Siglo de Oro mediante un recorrido histórico apoyado en una selección muy medida de fechas, autores y acontecimientos, suficiente para situar al público sin sobrecargar la explicación. A partir de ahí desplegó el recurso que vertebró toda la sesión: proyectó grandes obras maestras de la pintura, como La rendición de Granada o Las Meninas, para mostrar inmediatamente después sus propias reinterpretaciones, realizadas con una estética cercana al cómic, pobladas por personajes de rasgos infantilizados y expresiones tan sorprendentes como sugerentes.

La propuesta dio entonces un paso más. Mientras las obras se proyectaban sobre la balconada del fondo del Corral, los personajes abandonaban simbólicamente el lienzo para cobrar vida sobre las tablas gracias a la participación de los jóvenes actores y actrices del Teatro de Robres. Las improvisaciones, la frescura de las interpretaciones y la complicidad entre los intérpretes y el público despertaron continuas sonrisas y aplausos en cada aparición y en cada salida de escena.

Agustín Lorés en el Corral de Comedias de Robres. Foto Carlos Neofato
La sesión avanzó entre explicaciones, recreaciones y análisis artísticos. Foto Carlos Neofato

Durante algo más de una hora, la sesión avanzó entre explicaciones históricas, recreaciones teatrales y análisis artísticos hasta alcanzar uno de sus momentos culminantes con el estudio de Las Meninas. Lorés desgranó aspectos como la presencia reflejada de los reyes, la disposición de los personajes, el papel de Velázquez como aposentador de palacio y el concepto del "aire", una de las claves pictóricas que contribuyen a dotar de profundidad y naturalidad a la célebre obra.

Al finalizar la actividad, las diferentes creaciones de Agustín Lorés permanecieron expuestas para que los asistentes pudieran contemplarlas con detenimiento mientras el artista respondía a preguntas y curiosidades del público. Una vez más, el Corral de Comedias de Robres volvió a demostrar su capacidad para entrelazar pintura, historia y teatro, consolidándose como un espacio donde distintas disciplinas artísticas dialogan con naturalidad y encuentran un terreno fértil para experimentar nuevas formas de expresión.

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