“Ahora podré volver a escuchar la voz de mi padre”. La frase pronunciada este martes por Anita Peñuelas ha marcado la visita al Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) de la hija del profesor e investigador Marcelino C. Peñuelas, estrecho amigo de Ramón J. Sender.
La estancia Anita Peñuelas en Huesca ha servido para formalizar la incorporación al instituto del valioso fondo documental ya entregado por la familia y para conocer el Espacio Sender situado en el edificio de la calle del Parque.
La jornada ha permitido además anunciar la futura reedición de Conversaciones con Ramón J. Sender, obra de Marcelino C. Peñuelas, una de las publicaciones más relevantes para comprender el pensamiento y la trayectoria del escritor altoaragonés durante el exilio, en la que trabaja actualmente el IEA con el objetivo de recuperar un volumen prácticamente inencontrable desde hace décadas.
La directora del organismo, Susana Villacampa, ha explicado que la nueva edición mantendrá la máxima fidelidad posible al texto original e incluirá comentarios de José Domingo Dueñas, director del Área de Lengua y Literatura del instituto y especialista en la figura senderiana. Han estado presentes también en este acto el diputado de Cultura, Carlos Sampériz, y el coordinador del Centro de Estudios senderianos, Luis Gómez.
Anita Peñuelas, que reside en Seattle y ejerce allí como médica, ha viajado expresamente a Huesca para participar en este acto simbólico celebrado sobre la mesa original de trabajo que Sender utilizó en San Diego y que hoy se conserva en el espacio dedicado al escritor. Durante su intervención ha reconocido la emoción que le producía conocer personalmente el centro que custodiará toda la documentación reunida por su padre a lo largo de décadas.
“Yo quería que todo estuviera en España porque sabía que a mi padre le habría gustado”, ha señalado. Tras el fallecimiento de Marcelino C. Peñuelas, comenzó la búsqueda de una institución capaz de conservar y difundir adecuadamente el archivo relacionado con Sender. La conexión definitiva llegó gracias a su prima Concha y al descubrimiento del trabajo cultural y divulgativo que desarrolla desde hace años el Instituto de Estudios Altoaragoneses.
“Cuando vimos todos los proyectos que impulsan y el espacio dedicado a Sender entendimos que este era el lugar adecuado para que el material pudiera llegar a investigadores y lectores”, ha explicado. También ha querido agradecer la implicación del equipo técnico del organismo, especialmente la ayuda prestada durante todo el proceso.
El conjunto documental incorporado al IEA incluye manuscritos, correspondencia personal, primeras ediciones, grabaciones originales realizadas entre 1967 y 1968, dos cuadros pintados por el propio Sender y un amplio archivo fotográfico. Precisamente las imágenes y las cintas magnetofónicas son las piezas que Anita Peñuelas siente más cercanas desde el punto de vista personal.
“Entonces yo era muy joven y no era consciente de todo aquello, pero ahora las fotografías tienen muchísimo valor para mí”, ha explicado emocionada. Sobre las grabaciones sonoras realizadas por su padre durante aquellas largas conversaciones con el escritor aragonés, ha confesado que poseen un significado todavía más profundo. “Van a compartirlas conmigo y podré volver a oír su voz”, ha afirmado.
La figura de Marcelino C. Peñuelas ocupa un lugar destacado en el ámbito del hispanismo en Estados Unidos. Profesor universitario, investigador y especialista en literatura española, desarrolló gran parte de su trayectoria académica en la Universidad de Washington, en Seattle, donde dirigió el Departamento de Lenguas Romances. Desde ese puesto impulsó la presencia de numerosos autores españoles en el entorno universitario norteamericano y favoreció la llegada de intelectuales y escritores exiliados.

Entre ellos figuró Ramón J. Sender, que ejerció como profesor visitante y terminó forjando con Peñuelas una estrecha amistad. Anita Peñuelas ha evocado algunos recuerdos de infancia ligados a aquellas reuniones celebradas en su casa familiar. “Pasaban horas hablando de política, de literatura y de España. Los dos tenían muchísimo sentido del humor”, ha relatado. También conserva la imagen de interminables sobremesas “fumando cigarros, tomando whisky y haciendo bromas”, escenas domésticas que hoy adquieren una dimensión especial por la relevancia intelectual de ambos protagonistas.
De aquella relación nació Conversaciones con Ramón J. Sender, el libro publicado entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta en el que Marcelino C. Peñuelas recogió extensos diálogos sobre el exilio, el oficio literario, la situación política española y algunas de las principales obras del escritor de Chalamera. La publicación está considerada uno de los testimonios más completos y directos sobre el pensamiento de Sender durante su etapa estadounidense.
La futura reedición se enmarca además dentro de los actos impulsados con motivo del 125 aniversario del nacimiento de Ramón J. Sender. El Instituto de Estudios Altoaragoneses participa durante este año en distintas iniciativas culturales y divulgativas destinadas a reivindicar la vigencia de la obra del autor altoaragonés y acercarla a nuevos públicos. Entre ellas destacan las visitas teatralizadas previstas en Chalamera durante los meses de junio y septiembre, organizadas junto al Ayuntamiento de la localidad, el Obispado de Barbastro-Monzón y la Comarca del Bajo Cinca.
El fondo incorporado al instituto permite asimismo acercarse a una faceta menos conocida del escritor: la del hombre que mantuvo desde el exilio una relación constante con España y que encontró en Marcelino C. Peñuelas no solo a uno de sus principales estudiosos, sino también a un amigo con el que compartió largas conversaciones, afinidades intelectuales y una profunda complicidad personal.