Las calles de Alcolea de Cinca volvieron este jueves a dialogar con la memoria de Ramón J. Sender. Un recorrido por los espacios que marcaron su infancia, la presentación de la última edición de El lugar de un hombre y la actuación musical de David Giménez "Liquen" sirvieron para reivindicar la estrecha vinculación del autor con el territorio que inspiró buena parte de su universo narrativo.
La iniciativa, promovida por el Ayuntamiento de la localidad y el Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) con motivo del 125 aniversario de su nacimiento, en colaboración con la librería Anónima de Huesca, congregó a decenas de asistentes alrededor del legado de una de las figuras esenciales de la literatura española del siglo XX.
La actividad comenzó con un itinerario guiado por Olga Latorre, directora del club de lectura Leer Juntos, quien condujo a los participantes durante más de una hora por algunos de los escenarios más significativos de la vida del novelista. Cerca de 65 personas siguieron un recorrido construido a partir de fragmentos de El lugar de un hombre, Réquiem por un campesino español y El fugitivo, las tres novelas donde la presencia del municipio resulta más reconocible.
Más que un paseo por el casco urbano, la propuesta permitió reconstruir la biografía del escritor desde los lugares que después transformó en literatura. La casa familiar, las plazas donde transcurrió su infancia o la Plaza de las Aguas fueron adquiriendo un nuevo significado gracias a las lecturas, que enlazaban cada enclave con los episodios narrados en sus libros.

El recorrido evocó también algunas vivencias que marcaron profundamente su sensibilidad. Entre ellas, el impacto que le produjo acompañar al sacerdote para llevar el viático a un hombre que agonizaba en una cueva en condiciones de extrema pobreza. Aquella experiencia, explicó José Domingo Dueñas, despertó una conciencia social que acabaría impregnando buena parte de su producción literaria.
El itinerario terminó junto a los vestigios del antiguo molino que inspiró la creación de Paco, protagonista de Réquiem por un campesino español y una de las figuras más universales surgidas de la narrativa senderiana.
Posteriormente, la Plaza de las Letras acogió la presentación de la edición de El lugar de un hombre, publicada en 2024 por Contraseña Editorial y que todavía no había sido dada a conocer en la localidad que inspira buena parte de la novela. El acto fue inaugurado por la alcaldesa, Begoña Nasarre Oliva, quien dio la bienvenida a los asistentes.
Durante el encuentro intervinieron el director del Área de Lengua y Literatura del IEA, José Domingo Dueñas, y el editor Alfonso Castán, quienes reflexionaron sobre una publicación en la que el paisaje deja de ser un simple decorado para convertirse en un elemento esencial del relato.
Dueñas destacó que sus páginas reproducen con extraordinaria fidelidad la geografía del municipio. Las ripas, los caminos, los barrancos y el entorno agrícola responden al paisaje real y expresan lo que Sender definía como la "nostalgia de la aldea", un sentimiento que conservó incluso durante sus largos años de exilio.

El profesor subrayó asimismo que esta novela refleja el profundo cambio que experimentó el autor tras la Guerra Civil. Aquel conflicto, recordó, no solo estuvo marcado por el asesinato de su esposa y de su hermano Manuel, sino que transformó por completo su concepción de la literatura. Si hasta entonces había cultivado una escritura de fuerte compromiso político, a partir de ese momento evolucionó hacia lo que él mismo denominó una "literatura de iluminación", centrada en la defensa de la condición humana.
En ese contexto situó El lugar de un hombre, que definió como una "defensa del humanismo". A su juicio, Sender fue uno de los primeros escritores españoles en incorporarse al giro existencialista que comenzó a abrirse paso en la literatura occidental a finales de los años treinta, una corriente con la que la crítica también ha relacionado obras como El extranjero, de Albert Camus.
La jornada concluyó con la actuación de Liquen, que interpretó varias composiciones inspiradas en el universo senderiano. Entre ellas figuraban adaptaciones musicales de la jota incluida en Réquiem por un campesino español y de un fragmento del Romance de Paco el del Molino, poema escrito por el propio novelista al que el cantante ha puesto música.