Antón Castro reúne quince años de cuentos y toda una vida de fútbol en sus dos últimos libros

El escritor ha firmado en la Feria de Huesca ejemplares de "Periferias del deseo" y "Con sílabas de gol", dos obras atravesadas por los viajes, las lecturas, los afectos y la observación de la realidad

30 de Mayo de 2026
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Antón Castro presenta "Periferias del deseo" y "Con sílabas de gol"

Entre los nombres que han pasado este sábado por la Feria del Libro de Huesca, pocos poseen una trayectoria tan reconocida como la de Antón Castro, distinguido con el Premio de las Letras Aragonesas y el Premio Nacional de Periodismo Cultural, entre otras muchas distinciones. El periodista y narrador ha dedicado parte de la tarde a encontrarse con los lectores y firmar ejemplares de sus dos publicaciones más recientes, Periferias del deseo (Pregunta) y Con sílabas de gol (Prensas de la Universidad de Zaragoza).

La primera es una recopilación de cerca de sesenta cuentos de extensión muy diversa, desde narraciones que alcanzan una quincena de páginas hasta composiciones que apenas ocupan tres líneas. Durante tres lustros, Castro ha ido reuniendo un conjunto que se articula en cinco grandes bloques y que le ha servido para explorar múltiples posibilidades de la ficción breve. “El tema general, por decirlo así, sería el amor y el deseo”, ha explicado el escritor, que concibe estas páginas como un espacio donde conviven personajes, atmósferas cambiantes, acciones y ese territorio de sugerencias que atraviesa buena parte de su obra.

La recopilación posee además una marcada dimensión internacional. Moscú, Lima, Buenos Aires, Granada, Zaragoza o Huesca aparecen como escenarios de unas narraciones que también reservan un lugar especial para Garrapinillos, muy presente en el imaginario del autor. A través de esos paisajes desfilan historias de infancia, desplazamientos, traiciones, episodios próximos al género negro y homenajes a personas que dejaron una huella profunda en su vida.

Entre las piezas que recuerda con especial cariño figura la protagonizada por un fotógrafo capaz de viajar en el tiempo hasta el jardín de Lastanosa, así como una recreación inspirada en Jánovas a partir de una grabación televisiva realizada en el pueblo. También aparece un texto dedicado a Alberto Carrera Blecua, nacido de una conversación en la que el artista le comentó, medio en broma, que salía cada día a pintar una sirena. A partir de aquella imagen, Castro construyó una historia propia.

Al revisar materiales escritos con más de una década de distancia entre sí, el autor ha percibido una transformación evidente en su manera de narrar. El relato más antiguo del volumen, ambientado en Moscú, contiene abundantes referencias culturales, mientras que los más recientes avanzan hacia una expresión más directa. “Hay más acción, hay más emoción, hay más personajes que tienen sentimientos determinados”, ha señalado. Pese a los cambios, existe un hilo que atraviesa todo el conjunto. “Siempre hay una pulsión de deseo”, ha resumido.

Antón Castró, en la 42ª Feria del Libro de Huesca. Foto Myriam Martínez
Antón Castró, firmando ejemplares en la 42ª Feria del Libro de Huesca. Foto Myriam Martínez

Esa evolución también se refleja en el estilo. Aunque la fotografía, la pintura, la música o la literatura siguen presentes de una forma u otra en sus páginas, el escritor considera que con el paso de los años ha ido eliminando elementos accesorios para acercarse a una escritura más esencial. “Pensaba que el cuento es puro hueso”, ha afirmado al explicar una concepción del género basada en la precisión y la intensidad narrativa.

Muchos de los textos tienen su origen en desplazamientos, encuentros, lecturas o sueños. Una estancia en Jánovas, una visita a Granada o una conversación inesperada pueden convertirse en el punto de partida de una ficción. Según ha explicado, cada lugar suele dejar una escena, una imagen o una persona que termina encontrando acomodo en la escritura y acaba transformándose en relato.

José Luis Melero y Antón Castró, en la 42ª Feria del Libro de Huesca. Foto Myriam Martínez
José Luis Melero y Antón Castró, en la 42ª Feria del Libro de Huesca. Foto Myriam Martínez

En ocasiones, el punto de partida es tan simple como una expresión escuchada al pasar. Castro ha explicado que le gusta dejarse llevar por esas pequeñas chispas inesperadas capaces de desencadenar una ficción. “Cuando me dan una frase, a partir de esa frase, yo vuelo”, ha asegurado. De ese mecanismo surgen muchos de los textos incluidos en Periferias del deseo, piezas nacidas de un detalle aparentemente insignificante que terminan recorriendo caminos imprevisibles entre lo vivido y lo imaginado.

El escritor también ha defendido la dificultad de una modalidad literaria que considera una de las más exigentes. “El cuento es un género muy difícil, muy complicado, es tan exigente como un soneto”, ha afirmado. Quizá esa exigencia explique por qué tardó tanto tiempo en dar por concluido un proyecto que revisó y corrigió de forma constante. El volumen reúne algunas de las preocupaciones más persistentes de su trayectoria y confirma una convicción que atraviesa buena parte de su obra: “La realidad siempre va por delante”.

Aunque su trayectoria está asociada sobre todo a la narrativa, la poesía y el periodismo, Antón Castro también ha cultivado el teatro. Durante los años ochenta, cuando todavía escribía en gallego, obtuvo varios premios de dramaturgia y una de sus piezas, centrada en la relación entre una madre y su hijo, llegó a representarse sobre un escenario. El autor ha explicado además que conserva algunas obras inéditas, entre ellas una fábula protagonizada por un rey pacifista y fascinado por las sirenas que se niega a participar en una guerra, una historia concebida tanto para lectores jóvenes como adultos y atravesada por un marcado componente simbólico.

CON SÍLABAS DE GOL

Si Periferias del deseo navega por los territorios de la ficción breve, el poemario Con sílabas de gol se adentra en otra de las grandes pasiones que han acompañado a Antón Castro desde la niñez. Lejos de centrarse en marcadores o clasificaciones, el volumen propone una mirada humanista sobre el balompié, entendido como una escuela sentimental y una forma de descubrir el mundo. “Yo siempre he vivido el fútbol de niño como un lugar de imaginación, de aprendizaje, de conocimiento”, apunta.

Buena parte de sus páginas se alimentan de recuerdos personales. El autor ha evocado sus años en el Ural, donde coincidió con un jovencísimo Paco Buyo, entonces capaz de alternar la portería con la delantera. También ha rememorado una adolescencia en la que desempeñó toda clase de tareas alrededor de los terrenos de juego. “He sido masajista, utillero, he limpiado botas; todo eso del fútbol era yo”, ha contado. Aquellas experiencias acabaron convirtiéndose en una educación paralela donde surgieron amistades duraderas, ilusiones tempranas y algunas de las primeras aventuras lejos de casa.

42ª Feria del Libro de Huesca. Foto Myriam Martínez
La feria se ha animado a últimas horas de la tarde. Foto Myriam Martínez

La publicación muestra igualmente cómo el deporte rey le permitió ampliar horizontes mucho antes de emprender viajes reales. Los nombres de estadios repartidos por toda España alimentaban la imaginación de aquel muchacho que aprendía geografía siguiendo campeonatos y retransmisiones. “Era una manera de conocer sin conocer”, observa. Entre los pasajes incluidos aparecen evocaciones del Deportivo de La Coruña, cuya actividad observaba desde muy cerca, encuentros con figuras admiradas como Quini y peregrinaciones futboleras tan singulares como la visita a la tumba de Ferenc Puskás en Budapest.

Más que una colección de textos deportivos, la obra se configura como un lienzo teñido de poemas, estampas autobiográficas, crónicas y apuntes de época. En sus páginas conviven perfiles del Real Zaragoza, recuerdos de campeonatos internacionales, una mirada a la reciente conquista continental de la selección española y semblanzas dedicadas a protagonistas actuales como Lamine Yamal, Dani Olmo, Fabián Ruiz o Aitana Bonmatí. Todo ello compone una suerte de cuaderno de viaje donde cada episodio sirve para hablar de personas, afectos y experiencias.

Castro ha reivindicado además la sólida tradición literaria vinculada a esta disciplina. Ha citado a Rafael Alberti, Miguel Hernández y Eduardo Galeano para recordar que el césped también ha inspirado algunas de las páginas más bellas de la literatura contemporánea. En ese contexto ha dejado una de las imágenes más sugerentes de la conversación: “Para mí Iniesta es al fútbol lo que San Juan de la Cruz a la poesía”. Una comparación que resume la esencia de este trabajo, concebido para mirar más allá del resultado final. “Lo que me interesa es cómo vive la gente el fútbol”, concluye.