Antonio Naval ha presentado el libro "Huesca, proyecto para la recuperación del entorno de la Catedral" en el Centro Cultural Fundación Ibercaja de Huesca, donde ha asegurado que su propuesta "aumentaría en un 40 % el patrimonio" de la ciudad. Ha sostenido en su conferencia que es necesario aplicar con ambición y criterios técnicos el conjunto, a su entender inexistentes en los últimos tiempos.
El profesor Francisco Bartol ha presentado al autor recordando su prolija experiencia académica relacionada con la Historia del Arte, a la que ha añadido su gran producción literaria con criterios de conservación del patrimonio y proyección de la ciudad y el territorio.
“Todos los contenidos técnicos, que son muchos, son totalmente comprensibles gracias a su capacidad divulgativa”, ha asegurado Bartol aduciendo la profundidad de conocimientos de Naval Mas.
Ha afirmado Bartol que cumple esta obra con las dos intenciones de cada autor: "la utilidad y la necesidad". Así alumbra el libro tras la investigación, que además es literario por el estilo del autor. “Sus lectores pasarán de sabios a doctores en esta materia, porque enseña deleitando”.

Antonio Naval Más ha explicado en su comienzo que ha concebido el libro como un bloc de notas donde la imagen tiene preeminencia y el texto ayuda a entenderlas. Ha comenzado la descripción de la Catedral y todo su entorno. Ha explicado que, fuera de la seo, lleva el resto “años y años abandonado”. El profesor Carrero equipara el entorno de Huesca con el de Santiago de Compostela y Gerona. Y ha lamentado que el Plan Director no estuviera abierto a la participación. “Si hubiera habido un concurso de ideas”, podría haber servido este libro. De hecho, ha agregado, quiso consultarlo en el Ayuntamiento y no le fue facilitado.
Antonio Naval Mas ha acompañado a las fotografías sus propuestas de restauración, como refleja el libro. Ha mostrado la fachada del Palacio de García de Gúdal, “por ser medieval tiene interés”. Tras la fachada, había una estancia “fantástica, preciosa”. En el siglo XVI fue dividida en dos pisos. Ha aportado su propuesta para recuperar el aspecto original. “Si se recuperara el suelo y se incorporara hasta el otro lado, tendríamos la posibilidad” de una sala con ampliación.
“Tendríamos una sala de pintura barroca extraordinaria” y podría acoger siete lienzos extraordinarios que están abandonados en los almacenes, uno de ellos de Bayeu. “Con la desamortización, en Huesca quedan más de cien lienzos que están en estado deteriorado, algunos de extraordinaria calidad que podrían llenar las salas”, ha afirmado Naval Mas. “Sería el mejor museo de pintura barroca de Aragón” a excepción del de Goya de la Fundación Ibercaja en Zaragoza. Y ha estimado que el Museo necesita recuperar tablas con la esplendidez que merecen en el claustro gótico.
Ha proyectado Naval Mas el porche de Juan de Aragón y sus ideas. También ha mostrado un espacio muy agradable que sería idóneo para complementar con pantallas para que tuviera la finalidad del claustro con las lápidas que inadecuadamente están en el actual.
También se ha referido al columbario, para el que ofrece un espacio extraordinario mediante la propia estructura del entorno, con material que habría que variar.
Ha citado el huerto de los canónigos con una escalera que le daba acceso. Una puerta al norte habría tenido un muro que se habría hundido con un pasillo muy estrecho. Ha negado que una estructura que apareció y se dató en la Edad Media es del siglo XVIII, y tenía una tina de madera o, más probable, de latón. Era el artilugio donde los pintores italianos prepararon la pintura para toda la Catedral, que estaba pintada de blanco.

EL YACIMIENTO MÁS DELICADO
Ha afirmado Antonio Naval Mas, para dimensionar su importancia, que el de la Catedral es el yacimiento arqueológico más fino y delicado que tiene la ciudad. Ha recordado que todo el conjunto es un monumento BIC y todo es inescindible, incluso el subsuelo. Que sea un lugar no cubierto no significa que sea elemento arqueológico, ha matizado, y ha apreciado que habría que recuperar dos arcos visigodos que tienen su valor.
De la Sala de la Limosna, ha reflejado una fotografía de 1977, pero luego se hundió el arco y fue imposible salvar un forjado. “Se hubiera podido recuperar porque Carlos Goñí estaba entusiasmado y había recogido las dovelas”. “Esta sala necesariamente habría que recuperarla”, ha sentenciado Antonio Naval Mas, porque “pertenece a la historia de Huesca”.
El autor del libro ha expuesto que la actividad relacionaba con la transformación de vino se percibe en los trece trujales (“no hay monasterio que tenga tantos), “que aún era insuficiente porque se sabe que pedían más de fuera”, para cuya recuperación intervino la escuela-taller. Naval Mas ha elogiado la labor de los maestros de obra y lamentado las inadecuadas soluciones aplicadas.
Ha apuntado el profesor que hay 60 arcos, cómputo que “es decorativo y revela” que hubo ambición en las construcciones. El entorno son 6.710 metros cuadrados. “Nosotros recuperamos dos mil en espacios abiertos y exposición. Quedan 4.500 que es mucho con unas posibilidades tremendas”.
Ha aludido a los dos sectores, el Museo-Catedral y el nivel de la calle Forment, el primero insuficientemente atendido, el segundo, el Entorno, abandonado. Ha criticado la falta de accesibilidad a la Catedral, donde van “más personas mayores y muchas con problemas de movilidad”.
Ha estimado inconcluso en 1994 el Museo, “caprichosamente alterado”, al margen de consideraciones de museología. 3.259 metros cuadrados, 1.430 del museo con piezas de valor, hoy atendido con dos personas en plantilla. “Es necesaria otra forma de gestionar este conjunto”.

Antonio Naval ha defendido que se cree un patronato, consorcio, sociedad de gestión u ONG, como Cáritas o Manos Unidas. “Es necesario que gestionen recursos, subvenciones, ayudas… Que se busquen legados, donaciones, patrocinios”. Ha incidido, tras asegurar que ha habido una donación de medio millón de euros al Obispado, en que hace falta definir los destinos, y ha abundado en la necesidad de habilitar una mejor ubicación para el órgano de la Catedral.
La única solución para recuperar este conjunto excepcional que es la Catedral y su Entorno es “buscar una forma de gestionarlo completamente distinta”.
Antonio Naval ha demandado técnicos con preparación profesional específicos con experiencia en intervención en el patrimonio y sensibilidad específica, “sin ver la intervención como una oportunidad para hacer una genialidad”.
Se ha adentrado en una cuestión anexa, la aspiración de la ciudad de tener más turistas para crear riqueza. “Nos hace falta no andar de nuevos ricos por la vida, sino saber que lo que tenemos es porque lo hemos heredado de los que nos precedieron. Eso está en el trasfondo. Esta ciudad tiene posibilidades de tener un atractivo propio. La propuesta aumentaría en un 40 % el patrimonio”. Y ha concluido que hay que ser conscientes y mover a los gestores.