Huesca ha viajado este domingo hasta el 1 de noviembre de 1668 para recuperar uno de los rituales más singulares de su historia municipal: la extracción de oficios, el procedimiento mediante el cual se elegía por sorteo a los ciudadanos que asumirían las responsabilidades de gobierno durante un año.
La dimensión de la propuesta ha quedado reflejada en las 61 personas involucradas, entre intérpretes, técnicos y colaboradores. Se trata de la edición con mayor participación hasta ahora, un crecimiento que sus responsables aspiran a mantener en próximas convocatorias.
La representación está impulsada por el Ayuntamiento de Huesca en colaboración con la Asociación Genius, que se encarga de dar forma a esta propuesta de divulgación histórica y participación ciudadana.
La dirección y el papel de secretario han recaído en Miguel Ollés, mientras que el guion y la interpretación del escribano han correspondido a José Perié. Olga Bolea ha asumido el papel de la reina María y los personajes encargados de introducir el contrapunto humorístico entre el público han sido interpretados por Ángel Jiménez y Eduardo Marco. El notario ha estado encarnado por Jimmy.

El espectáculo se ha realizado en la plaza del Ayuntamiento, ante la presencia de una amplia representación de la corporación municipal, encabezada por la alcadesa, Lorena Orduna.
El acto teatral ha reproducido las distintas fases del procedimiento, desde la rendición de cuentas del consejo saliente hasta la apertura del arca de los oficios y la elección de los nuevos responsables. El público ha podido conocer de primera mano el funcionamiento de una institución municipal que distribuía las competencias entre 18 cargos, desde el prior de jurados y el justicia hasta los jurados segundo y tercero, el almutazafe, el padre de huérfanos, el regidor del hospital o el mayordomo.
La campana de la paciencia, de origen civil y mandada construir por el Ayuntamiento en 1571, ha servido para marcar las intervenciones y detener la representación cuando era necesario explicar los elementos históricos del ceremonial. Vinculada a la antigua organización municipal, ha permitido introducir al público en un sistema de gobierno cuyas normas y procedimientos han quedado recogidos en los libros de la ciudad.
El notario ha sido el encargado de presentar las conclusiones de los contadores sobre la gestión del consejo saliente. Su lectura ha reproducido el lenguaje administrativo de la época y ha permitido conocer los ingresos, gastos, deudas y obligaciones económicas de la institución. Los libros de recibimiento, conservados en Huesca desde el siglo XV, constituyen una fuente documental para reconstruir estos actos y los discursos que los acompañaban.

La recreación también ha incorporado las recomendaciones de los responsables de fiscalizar las cuentas y la actuación de los gobernantes. Entre ellas figuraban la necesidad de recuperar los estatutos municipales para que los ciudadanos conocieran sus obligaciones, prestar atención al deterioro del patrimonio de la ciudad y establecer restricciones sobre el transporte nocturno de los sacos de los arrendadores de las panaderías y los molinos. Las disposiciones contemplaban incluso sanciones económicas para quienes incumplieran las normas.
La rendición de cuentas ha propiciado uno de los momentos más divertidos de la representación. Mientras el notario desgranaba cifras, deudas e impuestos, los "folloneros" han irrumpido entre el público para trasladar a los gobernantes las quejas de los ciudadanos, con especial insistencia en el estado de las calles y la presión fiscal. "Mucho número, mucha retórica y las calles sin arreglar", ha protestado uno de ellos, antes de recordar que, cuando llueve, se forman auténticos charcos. Ni siquiera las explicaciones del notario han conseguido apaciguar los ánimos: "Solo pensáis en recaudar impuestos", ha espetado otro de los presentes.

LA REINA MARÍA Y FERNANDO EL CATÓLICO
La intervención de María de Aragón, lugarteniente del reino, ha permitido explicar el origen de este sistema de elección y recuperar el papel decisivo que desempeñó en su implantación. La representación ha evocado la carta que la reina envió el 1 de febrero de 1445 a las principales ciudades del reino, en la que establecía, a través de 60 cláusulas, las normas que debían regir la designación de los cargos municipales.
Su aparición ha dado paso a un divertido encuentro con su sobrino Fernando el Católico, con quien ha escenificado las discrepancias en torno a las ordinaciones reales y al sistema de elección por sorteo. Conocido como el procedimiento de las bolsas, este mecanismo pretendía evitar favoritismos y someter la designación de los gobernantes a unas reglas previamente establecidas. La reina, sin embargo, no ha desaprovechado la ocasión para reivindicar el talento femenino ante los cambios que ha encontrado en el siglo XXI: "Renunciar a las mujeres en el regimiento de la ciudad era como renunciar a la mitad del talento". Tampoco ha dejado de llamar Fernandito a su sobrino, pese a las protestas del monarca, ni de recordar con humor que los oscenses siempre habían sido sus preferidos, aunque también le habían dado más de un quebradero de cabeza.

La recreación ha explicado también el funcionamiento material del procedimiento. El arca de los oficios, custodiada mediante varias cerraduras, contenía las bolsas correspondientes a los distintos cargos. Según las ordinaciones reales, los redolinos debían ser extraídos por un niño menor de diez años, una mano inocente que garantizaba la neutralidad del sorteo.
Cada redolino era una pequeña bola de madera con un espacio en el que se introducía el nombre escrito en pergamino. Los cajones del arca guardaban las bolsas correspondientes a los distintos puestos, desde los principales responsables del gobierno hasta quienes asumían competencias específicas. Entre estos últimos figuraban el almutazafe, encargado de la vigilancia de los mercados; el regidor del hospital; el padre de huérfanos; el cequiero, responsable de los riegos, y el prior de arrendadores de la huerta.

EL ARCA ORIGINAL DE 1668
Uno de los elementos más valiosos de la recreación es el arca original de 1668, conservada en el archivo del Ayuntamiento y considerada una pieza excepcional del patrimonio municipal. La organización ha elaborado una réplica para utilizarla durante la representación, mientras que la pieza histórica puede contemplarse en el Colegio de Santiago.
El arca auténtica conserva incluso los redolinos de madera de la última extracción de oficios, con los nombres de las personas que ocuparon aquellos cargos. La reproducción escénica permite mostrar al público el mecanismo del sorteo sin manipular la pieza original, cuyos cajones y compartimentos ilustran la complejidad de aquel sistema de elección.
La apertura del arca ha dado paso a la designación de los 18 nuevos gobernantes, que han aceptado individualmente sus respectivos cargos. El procedimiento ha mostrado la diversidad de funciones que sostenían la administración municipal, desde la justicia y la representación política hasta la gestión de los mercados, el hospital y los recursos económicos.

La explicación del escudo de Huesca ha reservado uno de los mensajes más simbólicos del ceremonial. A partir de la figura del caballero que aparece en él, se ha recordado que quienes ejercen el poder no deben buscar comodidad ni utilizar su posición en beneficio propio, sino distinguirse por sus propias acciones y no por juzgar las ajenas. La enseñanza ha quedado resumida en una consigna que han repetido los participantes: "Sin silla, sin estribos, sin espuela", una llamada a ejercer las responsabilidades públicas sin privilegios ni afán de imponerse.
El ceremonial ha continuado con un pasacalles musical hacia la plaza del Mercado y la plaza de Santo Domingo, donde estaba previsto realizar de nuevo el juramento y el cambio de varas y poderes.
La programación ha incluido también una exposición en el patio del Colegio de Santiago, donde se han podido contemplar piezas originales vinculadas al sistema de insaculación, como el arca, los redolinos, las bolsas y las llaves que permitían custodiar el procedimiento. La muestra ha incorporado asimismo las juratorias de plata del siglo XVII, sobre las que los magistrados prestaban juramento al asumir sus responsabilidades, y un libro de regimiento de la misma época. Varios paneles informativos han completado el recorrido por este capítulo de la historia municipal.
La representación ha cerrado así un recorrido por las formas de gobierno de la Huesca histórica, en las que la elección de los responsables municipales estaba sometida a normas, controles y rendición de cuentas. Un sistema que, más allá de la distancia de los siglos, permite reconocer la importancia que la ciudad concedía a la legalidad y a la responsabilidad en el ejercicio de los cargos públicos.