Reza el monumento que "dice la tradición que en este lugar Santa Paciencia aguardaba a sus hijos, San Lorenzo y San Orencio, cuando venían de la escuela". Al monolito situado en el camino PR-HU 141 se le ha sumado, ancestralmente, otra costumbre, que es la de depositar o lanzar una piedra en símbolo de respeto y de deseo, hasta tal punto que en alguna ocasión ha debido ser descargado para evitar que se ocultaran las piedras por su acumulación. No creamos que es un uso reciente, porque se aloja centurias atrás como gesto inmemorial y, en el caso concreto de este lugar, desde que se erigiera en el siglo XVIII.
Este primer día del año, el artista oscense Daniel Royo López ha querido añadir un hito y una novedad al depositar, en el montón pétreo junto al monumento, un toque de color con piedras policromáticas que han llamado la atención de los caminantes de la vía al Santuario de Loreto. Y lo ha hecho muy positivamente porque el efecto embellece y alegra el recordatorio de ese punto de encuentro de la madre con los dos hijos en el retorno de éstos de la escuela, para acompañarlos hasta la granja de estos dos labradores. Lugar que, con certidumbre, debió conocer el Papa Sixto II cuando conoció y convivió con la familia antes de llevarse a Lorenzo a Roma. Orencio padre e hijo, tras la muerte de Paciencia, encaminaron sus pasos a Tarbes y después el pequeño fue nombrado obispo de Auch, por lo que el padre retornó a Huesca, donde falleció y fue sepultado en Loreto junto a los restos de su esposa.
Depositar piedras en el monumento ha sido una tradición profundamente arraigada que no ha detenido siquiera la colocación de jardineras con flores de plástico que posteriormente fueron invadidas por las piedras, dentro del Camino Natural que motivó hace años el desalojo de estos montones. Desde hoy, es un tesoro que añadir a los mítidos de San Lorenzo, que los sustanciaba en los más desfavorecidos.

Daniel Royo López, que reside en Lérida pero acude recurrentemente a su origen, se inspiró en su exposición en el Museo de Arquitectura y Urbanismo Josep Mas Dordal, una verdadera eclosión conceptual en la que a sus obras propias se sumaban instalaciones como burbujas flotantes junto a piedras en el suelo que habían pintado escolares, en un efecto magnífico.
De aquella muestra, que se exhibió del 8 de noviembre de 2024 al 19 de enero del año recién concluido, concibió su acción en Huesca después de haber constatado el potencial artístico de algo tan aparentemente sencillo como pintar piedras. "El lugar de encuentro entre Santa Paciencia, Lorenzo y Orencio es un sitio muy nuestro, muy oscense, y yo recuerdo cuando íbamos siendo niños, por lo que he sentido la llamada ahora". De hecho, conserva una fotografía en blanco y negro de 1998 realizada por él mismo donde se aprecia el volumen de piedras amontonadas en el hito.
"Para mí ha sido algo especial" este reencuentro con un lugar con tanto significado y que esconde remembranzas de las ludotecas en verano. Invita a "que quien lo desee que se anime. Es un gesto que tiene su simbolismo y es muy sencillo". Aunque él no quitaría las piedras que ha depositado, afirma que "tampoco me parecería mal que alguien se pudiera llevar alguna", aunque la idea es que el monumento quede realmente mejorado por la presencia de este policromatismo para que tenga incluso "su efecto turístico".

PLENITUD CREATIVA
Daniel Royo López, oscense de 1977, atesora una acrisolada trayectoria en el mundo de las artes plásticas, tanto la pintura como la fotografía. Ha cubierto con su cámara eventos y espectáculos en Dinamarca, Kuwait, Filipinas, República Dominicana, Yemen o Chipre, parte de los cuales plasmó en su proyecto "Paisajes que encontré y se dejaron ver" en 2009. Ha realizado trabajos para distintas revistas, fundaciones, empresas, instituciones y particulares. Director artístico de la Fundación Privada Terapéutica Racional de 2011 a 2019, de 2009 a 2014 impartió el taller de arteterapia en la Clínica Bellavista de Lérida.
Suma el artista, amigo que fue de Alberto Carrera Blecua, una treintena de exposiciones individuales desde la primera de 2001 en el certamen Okuparte del Ayuntamiento de Huesca, matérico-lumínica. Desde entonces, sus muestras han recorrido la propia capital oscense (fue habitual en Okuparte las primeras ediciones), Jaca, Graus, Tamarite de Litera, Huerto, Lérida, Almacellas, Barcelona, Manila (Filipinas) y Mallorca, en géneros como la pintura, la fotografía y la pictofotografía.

Ha participado en cerca de ochenta colectivas por toda España, aunque Lérida y Huesca sean lugares cuya actividad cultural no se concibe sin su concurso. La primera de todas ellas fue de escultura en la Escuela de Hostelería y Turismo San Lorenzo de Huesca.
Su obra figura en la Casa Real por un obsequio por la boda de los hoy reyes Felipe VI y doña Leticia, además de en la Fundación Nacional de Psiquiatría y Salud Mental de Madrid y en distintas colecciones de Lérida, Barcelona, Bilbao, Castellón, Huesca, Málaga, Madrid, Valencia, Zaragoza y Toulouse.
Se agregan a su actividad numerosos catálogos y colaboraciones en revistas nacionales e internacionales. Ahora, se suma un escenario peculiar para su arte, que es el monumento de enorme significado en su ciudad donde se fraguó la leyenda y la historia de San Lorenzo y su familia.