La figura de una asesina en serie que persigue a sus víctimas mientras alguien parece conocer todos sus secretos ha protagonizado este lunes la presentación de ¿Martina? en la 42 Feria del Libro de Huesca. Publicada por Aliar Ediciones, la nueva novela de Rubén Blasco sitúa al lector ante una inquietante partida psicológica en la que cazadora y presa intercambian constantemente sus papeles, mientras afloran las heridas, los miedos y los interrogantes que acompañan a su protagonista.
Durante el encuentro con los lectores, el autor explicó que la obra supone un cambio radical respecto a Luna de la Rosa, su primera novela, una historia de fantasía épica que nació como proyecto final del Máster de Narrativa que cursó en Madrid. Aunque ambos libros han llegado a las librerías con pocos meses de diferencia, fueron concebidos en etapas muy distintas de su trayectoria. ¿Martina? comenzó a tomar forma varios años después, impulsada por su interés por los asesinos en serie y por determinadas cuestiones sociales y psicológicas que despertaron su curiosidad durante el proceso de documentación.
Blasco, oscense afincado en Madrid desde hace siete años, explicó que la historia se sitúa más cerca del thriller psicológico que de la novela policíaca tradicional. La protagonista es Martina, una estudiante de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Madrid que aparenta llevar una vida normal mientras oculta una realidad mucho más oscura. Utiliza plataformas de sugar babies para localizar hombres que le recuerdan a su padrastro y asesinarlos durante encuentros sexuales. Sin embargo, la situación cambia cuando alguien comienza a seguir sus pasos utilizando exactamente los mismos mecanismos que ella emplea para encontrar a sus víctimas.
A partir de ese momento, la novela plantea un juego de espejos en el que las fronteras entre perseguidor y perseguido se vuelven cada vez más difusas. La pregunta que da título al libro deja de referirse únicamente a la identidad de la protagonista para extenderse a cuestiones más profundas relacionadas con la construcción de la personalidad, la culpa y la influencia que ejerce el pasado sobre el presente.
Uno de los aspectos que más interés despertó durante la presentación fue el abundante simbolismo que atraviesa la obra. El autor explicó que la novela está construida sobre una red de referencias literarias, filosóficas y mitológicas que ayudan a comprender la evolución del personaje principal. Entre ellas ocupa un lugar destacado el laberinto, inspirado en las reflexiones de Jorge Luis Borges sobre los caminos que se bifurcan y las múltiples posibilidades de la existencia. En la historia, es al mismo tiempo un espacio físico y una representación de la mente de Martina.

La mitología clásica también desempeña un papel importante. Blasco reconoció que, casi sin proponérselo, la novela terminó incorporando numerosos elementos vinculados al mito de Pandora. La célebre caja que contenía todos los males del mundo aparece transformada aquí en una metáfora de los traumas ocultos, los recuerdos enterrados y las experiencias que permanecen latentes durante años hasta terminar condicionando la vida de una persona. La propia Martina está marcada por episodios de su infancia que continúan proyectando su sombra sobre el presente.
Entre las influencias más personales de la obra figura además La flauta mágica, de Wolfgang Amadeus Mozart. Blasco recordó que asistió siendo niño a una representación de la ópera en el Teatro Olimpia de Huesca y que aquella experiencia dejó una huella duradera. De hecho, el célebre aria de la Reina de la Noche se convierte en una presencia recurrente dentro de la narración y en una especie de banda sonora emocional para la protagonista. "Es la canción que la inspira cuando sale a buscar a sus víctimas", explicó.
Descubrió también algunos detalles del proceso creativo. El escritor confesó que llegó a realizar más de treinta revisiones completas del manuscrito antes de darlo por terminado y reveló la existencia de numerosos guiños ocultos entre sus páginas. Entre ellos figuran referencias a la masonería, la alquimia, la literatura clásica y pequeños homenajes personales que se esconden tras algunos personajes secundarios.
Los espejos constituyen otro de los elementos recurrentes de la novela. Más allá de su presencia física, funcionan como una imagen constante de la confusión, la búsqueda de identidad y las distintas versiones de uno mismo que aparecen a lo largo de la vida. Ese juego simbólico se entrelaza con una trama que avanza entre secretos, revelaciones y preguntas que permanecen abiertas hasta el final.
Blasco defendió durante la presentación la importancia de dejar espacio a la interpretación del lector y explicó que el desenlace no pretende ofrecer respuestas cerradas. Al contrario, invita a reflexionar sobre la verdad, la percepción de la realidad y la posibilidad de escapar de aquello que nos ha marcado.
Con ¿Martina?, el escritor oscense propone una historia donde el suspense sirve como puerta de entrada a cuestiones más profundas relacionadas con la identidad, el trauma y la complejidad de la mente humana. Una novela en la que cada respuesta abre nuevas preguntas y donde nada resulta exactamente lo que parece.