La Asociación Puente de Anzánigo reclama a la Diputación la reparación de un BIC en riesgo

El colectivo advierte del deterioro del puente, única vía de acceso al núcleo, y pide actuaciones urgentes de conservación

DH
14 de Abril de 2026
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La Asociación Puente de Anzánigo reclama a la Diputación la reparación de un BIC en riesgo.
La Asociación Puente de Anzánigo reclama a la Diputación la reparación de un BIC en riesgo.

La Asociación Puente de Anzánigo ha reclamado a la Diputación Provincial de Huesca la reparación y conservación del puente de Anzánigo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2024. La petición se ha escenificado en una concentración celebrada el pasado 5 de abril en el propio enclave, donde los miembros del colectivo han denunciado el estado del monumento y la necesidad de intervenir de forma urgente.

El puente fue declarado BIC mediante el Decreto 2/2024, de 10 de enero, del Gobierno de Aragón, en la categoría de Monumento, lo que implica que cualquier actuación sobre el mismo o su entorno debe contar con la autorización autonómica. En este contexto, la asociación ha instado a la institución provincial, como propietaria del bien, a impulsar los trámites necesarios para acometer las obras de conservación.

El colectivo ha subrayado que el deterioro no solo afecta a la imagen del puente como recurso patrimonial y turístico, sino también a su funcionalidad, ya que constituye la única vía de acceso por carretera al núcleo de Anzánigo. En este sentido, ha alertado del crecimiento de vegetación en los tajamares, una situación que, según advierten, podría comprometer la estabilidad de la estructura.

El puente de Anzánigo, integrado en el Patrimonio Cultural Aragonés, podría remontar su origen a época romana, vinculado a la vía que conectaba Osca y Caesaraugusta con los valles pirenaicos. Construido en piedra, cuenta con 102 metros de longitud y cinco ojos, que permiten salvar el cauce del río Gállego. Su configuración actual responde a una estructura medieval, con distintas fases constructivas visibles, especialmente del siglo XVI.

Las últimas intervenciones de envergadura se realizaron en 1926 y 1931, cuando se reconstruyó el arco principal y se adaptó el puente a las transformaciones derivadas de la llegada del ferrocarril y la expansión del automóvil. Desde entonces, según denuncia la asociación, no se han acometido actuaciones de calado, lo que refuerza la urgencia de una intervención que garantice su conservación y uso.