Ayerbe abre el álbum de sus ferias: de la concesión de 1506 a las alternativas rurales del Prepirineo

La exposición de la Sala Adelina Jiménez reúne documentos, fotografías, objetos y testimonios de más de cinco siglos de actividad comercial en la localidad

26 de Septiembre de 2026
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Inauguración de la exposición ‘Historia de las ferias de Ayerbe’.
Inauguración de la exposición ‘Historia de las ferias de Ayerbe’.

Ayerbe ha inaugurado la exposición ‘Historia de las ferias de Ayerbe’, una muestra que recorre la evolución de esta tradición comercial desde sus antecedentes medievales hasta la actual Feria de Alternativas Rurales del Prepirineo. La propuesta, organizada por ZIDMA, Centro de Imagen Digital y Memoria de Ayerbe, reúne reproducciones fotográficas, documentos históricos, objetos, publicaciones y materiales gráficos que permiten reconstruir el papel desempeñado por las ferias en la vida económica y social de la localidad.

La muestra puede visitarse en la Sala de Exposiciones Adelina Jiménez del Ayuntamiento de Ayerbe hasta el 4 de octubre. El recorrido parte de la posición estratégica de la villa entre los Pirineos y el valle del Ebro, que favoreció desde la Edad Media la llegada de comerciantes, ganaderos, artesanos y labradores. Según explica uno de los paneles, la tradición comercial se consolidó durante el reinado de Alfonso I el Batallador (1118-1125) y la actividad mercantil llegó a constituir una de las principales bases de la economía local.

Uno de los documentos reproducidos en la exposición sitúa en 1506 la concesión conservada más antigua para celebrar una feria anual. El privilegio permitía organizar durante diez días, coincidiendo con Todos los Santos, un acontecimiento que atraía visitantes y reforzaba la función de Ayerbe como centro comercial de la comarca. Cuatro años después, el 29 de junio de 1510, las Cortes Generales celebradas en Monzón concedieron a la villa el privilegio de celebrar dos ferias anuales: la primera entre los días 6 y 8 de mayo y la segunda en septiembre, alrededor de San Mateo. La exposición señala que aquel reconocimiento convirtió a Ayerbe en uno de los principales centros comerciales del Prepirineo durante más de cuatro siglos.

La dimensión de aquellas convocatorias queda reflejada en otro de los ámbitos de la muestra, dedicado a las mercancías que podían encontrarse en Ayerbe. La relación incluye cueros y tejidos, trapería y quincallería, cestería, lino, cáñamo y soguería, juguetes de madera y cartón, herramientas y utensilios domésticos, vino, semillas, productos agrícolas, bacalao, especias y legumbres, además de melones, almendras, cebollas, ajos, abarcas, boinas y sombreros. El ganado vacuno, mular, ovino y porcino completaba una oferta que convertía la feria en un gran mercado de abastecimiento y transacción.

La exposición también explica el declive de aquel modelo. La mecanización del campo, la industrialización y el éxodo rural modificaron profundamente la actividad económica y redujeron la función de los animales de trabajo, hasta provocar la desaparición de las grandes ferias ganaderas. El último certamen de este periodo del que existe documentación se celebró en 1967.

DE LOS ANIMALES A LAS ALTERNATIVAS RURALES

Doce años después, en 1979, la feria regresó a Ayerbe por iniciativa del nuevo Ayuntamiento democrático y de un grupo de colaboradores. Las primeras ediciones coincidieron con las fiestas de Santa Leticia y supusieron un intento de adaptar la antigua tradición a una sociedad que había experimentado profundas transformaciones. La nueva convocatoria reunió entre 25 y 30 expositores y reflejó el tránsito desde los animales de labor hacia la maquinaria agrícola.

En aquella primera etapa de recuperación se incorporaron tractores, motores y herramientas mecánicas, junto con un concesionario de automóviles, puestos de alimentación, miel, flores, plantas, libros, joyería y productos artesanos. La experiencia tuvo una duración limitada, ya que a los expositores de maquinaria les resultaba costosa su participación y los beneficios eran reducidos. La exposición presenta este periodo como un puente entre la antigua feria y la actual.

El siguiente capítulo se sitúa en 1996, cuando desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, dirigida entonces por Anusca Aylagas, y con la coorganización del CIDER, se impulsó la Feria de Alternativas Rurales del Prepirineo. La recuperación de fechas próximas a San Mateo volvió a llevar la actividad a plazas, porches, calles y, en algunas ediciones, al polideportivo de la localidad. El nuevo modelo desplazó el centro de gravedad desde el ganado y la maquinaria hacia los productos de proximidad, la artesanía, los oficios tradicionales y las iniciativas vinculadas al mundo rural.

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Miel, quesos, embutidos, hortalizas, dulces y productos artesanales de cestería, bisutería, cerámica y textiles forman parte de ese nuevo paisaje ferial. El recorrido incorpora asimismo referencias a la música de Los Barfulaires, los juegos tradicionales, las actividades infantiles y la entrega de la pañoleta a los niños nacidos entre una edición y la siguiente.

FOTÓGRAFOS Y ARTISTAS

Una de las aportaciones más singulares de la exposición es la recuperación de la mirada de distintos fotógrafos y artistas sobre la feria. Un bloque está dedicado a Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), cuya infancia y juventud estuvieron estrechamente vinculadas a Ayerbe. Además de su trayectoria científica, el Premio Nobel mostró interés por la fotografía y varias de las instantáneas tomadas en la localidad permiten contemplar el municipio desde su perspectiva personal. La exposición reproduce también imágenes de las cámaras utilizadas por el científico.

La muestra dedica otro apartado a Ricardo Compairé Escartín (1883-1965), pionero de la fotografía aragonesa del siglo XX nacido en Villanúa. Sus imágenes de la feria conservan escenas de la actividad comercial, los animales, los vendedores y los asistentes y constituyen, según el discurso expositivo, un testimonio visual de una sociedad en transformación. El conjunto forma actualmente parte del patrimonio fotográfico de la villa.

La pintura ocupa igualmente un espacio destacado a través de Ramón Acín Aquilué (1888-1936). El artista representó hacia 1921 la Feria de Ayerbe en una obra en la que aparece la plaza Baja durante el certamen de septiembre, con sus gentes, carros y edificios. La exposición relaciona esta composición con una posible inspiración en una fotografía de su amigo Ricardo Compairé y muestra también dibujos vinculados con aquella escena.

Inauguración de la exposición ‘Historia de las ferias de Ayerbe’.
Exposición ‘Historia de las ferias de Ayerbe’.

Las imágenes permiten, además, acercarse a una faceta menos conocida de las antiguas ferias: los fotógrafos ambulantes. Antes de que las cámaras formaran parte de la vida cotidiana, estos profesionales recorrían pueblos, fiestas y mercados con cámaras, telones y decorados para instalar estudios provisionales. El fondo de ZIDMA conserva numerosos retratos de este tipo y la exposición identifica al fotógrafo ambulante Santiago Fumaz Cazcarra, natural de Fonz.

Aquellas fotografías no solo tienen valor estético. La exposición subraya que permiten observar la ropa, los complementos, los peinados, las relaciones familiares, las formas de posar y los objetos utilizados para construir cada escena. En muchos hogares se convirtieron en algunas de las escasas imágenes conservadas de padres, abuelos y bisabuelos, mientras la feria prolongaba su presencia en la memoria familiar mucho después de que los puestos hubieran desaparecido de las calles.

La parte documental se completa con carteles, publicaciones, documentos históricos, fotografías y objetos vinculados a la vida cotidiana, además de recreaciones de indumentaria tradicional, cestos y otros elementos relacionados con los oficios y productos presentes en las distintas etapas de la feria. El conjunto plantea así un recorrido que no se limita a la historia de un mercado, sino que muestra cómo las ferias han acompañado las transformaciones económicas, sociales y culturales de Ayerbe.

La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de octubre. El horario general es de lunes a viernes, de 17.30 a 19.30, y los sábados y domingos, de 11.00 a 13.00 y de 17.00 a 19.00. El domingo 27 de septiembre, coincidiendo con la Feria de Alternativas Rurales del Prepirineo, tendrá un horario especial de 11.00 a 13.30 y de 17.00 a 20.00. La iniciativa cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Ayerbe y la Diputación Provincial de Huesca.