La iglesia de Hecho retrocedió el sábado hasta los albores del siglo XVIII con Daniel Tarrida, director y alma del Bachcelona Consort, planteó una velada excelente dentro del Festival Internacional en el Camino de Santiago que organiza la Diputación Provincial. Reconstruyó un evento crucial, donde un tribunal de sabios se enfrentaba a la difícil tarea de elegir al sucesor, sin saber que estaban ante todo un hito histórico: “El principal atractivo es que el público asiste, de algún modo, a un momento decisivo de la Historia de la Música”.
“Recreamos las oposiciones celebradas en Leipzig en 1723 para elegir al nuevo Kantor de Santo Tomás tras la muerte de Johann Kuhnau. Escuchamos la música que presentaron algunos de los candidatos, entre ellos Johann Sebastian Bach, Georg Philipp Telemann y Christoph Graupner. Combina rigor histórico, espíritu divulgativo y la emoción de preguntarnos qué pudo escuchar aquel tribunal hace más de trescientos años”, explicaba Tarrida.
El concierto, que ya había sido rodado con éxito en el Festival Bachcelona, vivía en Hecho su estreno aragonés. El público oscense pudo comprender la dimensión del repertorio elegido. El relato oficial ha simplificado aquel episodio, convirtiéndolo en un triunfo inevitable para Bach. Sin embargo, Tarrida y su formación se encargaron de desmontar con elegancia este mito.
“Solemos asociar aquel episodio únicamente a Bach, pero este programa permite descubrir la extraordinaria calidad de otros compositores que aspiraban al mismo puesto”, explicó el director. “Escuchar estas arias una junto a otra nos ayuda a comprender la riqueza del panorama musical alemán de principios del siglo XVIII y a percibir afinidades y contrastes entre autores que hoy conocemos de manera desigual”.
La velada puso rostro, música y sonido a la competencia. Bach es la cumbre, pero en aquel 1723 Telemann era la estrella, el músico más admirado. Por su parte, Graupner demostró tener una personalidad refinada, una voz fascinante que en los últimos años está siendo rescatada del olvido.
El concierto invitó a una atractiva escucha activa, libre de los prejuicios que otorgan a Bach la corona antes de que suene la primera nota. Había que hacerlo “con curiosidad y sin ideas preconcebidas. Más que intentar identificar quién es mejor, proponemos dejarse llevar por la música y disfrutar del privilegio de comparar distintas voces creativas enfrentadas a un mismo desafío”.
El inteligente estilo del Bachcelona Consort fue la clave: “Trabajamos desde los criterios de la interpretación históricamente informada, utilizando instrumentos de época y prestando mucha atención al discurso retórico del repertorio barroco, pero sin perder espontaneidad ni capacidad comunicativa”, subrayaba el director. Vivas y llenas de energía, sus interpretaciones lograron que el público de Hecho se sintiera parte de ese tribunal de 1723, “vibrando con la misma tensión con la que se evaluaba a los candidatos hace tres siglos”.
El Bachcelona Consort se encuentra en una etapa de plena consolidación, tejiendo colaboraciones con especialistas de alto nivel y proyectos que aúnan investigación y divulgación: “Nuestro objetivo es continuar creciendo sin perder nuestra identidad: el trabajo colectivo, la curiosidad y la pasión por compartir esta música”, confesó Tarrida.