La Banda de Música de Huesca emociona con su concierto de Semana Santa

La formación, dirigida por Alejandro Escuer Coronas, ha ofrecido un recorrido musical solemne con la colaboración destacada de Erika Praderas

24 de Marzo de 2026
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Concierto de Semana Santa de la Banda de Huesca

La Semana Santa de Huesca no solo se vive en las calles, también se escucha y se siente en espacios como el Salón de Actos de la Diputación Provincial, que ha acogido este martes 24 de marzo el tradicional concierto de la Banda de Música de Huesca, dirigida por Alejandro Escuer Coronas. La cita ha reunido a decenas de asistentes en una propuesta que mantiene su esencia, pero que este año incorpora ajustes en el repertorio y en su construcción narrativa.

El programa ha trazado un recorrido musical continuo que ha comenzado con Jerusalén, de José Vélez García, seguido de Hermanos Costaleros, de Abel Moreno, y Hosanna in Excelsis, de Óscar Navarro. A continuación, la banda ha interpretado Mi Amargura, de Víctor M. Ferrer, y Crucifixus, de José Alberto Pina, antes de avanzar con Nearer, My God, to Thee, de Lowell Mason y Michael Brown, Cristo de la Sangre, de Emilio Cebrián, y Mater Mea, de Ricardo Dorado. En el tramo final, La Saeta, con la participación de Erika Praderas, ha dado paso al cierre con La Madrugá, de Abel Moreno, completando una secuencia de gran coherencia emocional.

Alejandro Escuer ha explicado que el planteamiento mantiene la línea de años anteriores, aunque con la intención de evitar la repetición y aportar matices nuevos. Según ha señalado, tras cuatro ediciones con un formato similar, se ha optado por introducir cambios sin alterar la base: ha indicado que la historia “no se puede cambiar” y que el objetivo sigue siendo que el concierto tenga un sentido global, más allá de una sucesión de piezas independientes.

Concierto de Semana Santa de la Banda de Música de Huesca. Foto Myriam Martínez
Concierto de Semana Santa de la Banda de Música de Huesca. Foto Myriam MartínezMyriam Martínez Iriarte

En este sentido, Escuer ha detallado que se han incorporado nuevas marchas y pequeños ajustes en el desarrollo del relato, con el propósito de enriquecer la experiencia del espectador. Ha subrayado que cada obra se integra en una narrativa común que acompaña emocionalmente al público durante toda la actuación.

El músico Javier Ruiz ha coincidido en que el programa responde a una concepción global en la que cada obra forma parte de un relato continuo, evitando una simple sucesión de marchas. Según ha detallado, la intención es construir una experiencia que acompañe al público desde el inicio hasta el desenlace, combinando piezas clásicas con otras incorporaciones más recientes y reforzando la coherencia del conjunto dentro del contexto de la Semana Santa.

Concierto de Semana Santa de la Banda de Música de Huesca. Foto Myriam Martínez
Concierto de Semana Santa de la Banda de Música de Huesca. Foto Myriam MartínezMyriam Martínez Iriarte

Uno de los elementos diferenciales de esta edición ha sido la participación de Erika Praderas en La Saeta, una colaboración que, según ha explicado el director, surgió de manera espontánea. Escuer ha destacado que su incorporación aporta “un toque diferente”, al introducir la voz en un formato habitualmente instrumental y generar un contraste expresivo dentro del concierto.

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El director ha valorado positivamente esta aportación, destacando que la inclusión del canto rompe con la dinámica de años anteriores y enriquece el resultado final. La interpretación de La Saeta se ha consolidado así como uno de los momentos más intensos, antes del cierre con La Madrugá, de Abel Moreno, una de las marchas más reconocidas del repertorio.

Con estos ajustes, la Banda de Música de Huesca consolida un formato que evoluciona sin perder su identidad, reforzando su papel como uno de los actos culturales más significativos en la antesala de la Semana Santa oscense.

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