Begoña Sopena convierte la fauna urbana en protagonista en su nueva exposición en Huesca

La exposición Animalitos de ciudad puede visitarse hasta el 15 de abril en la Asociación de Vecinos del Barrio de Santiago

18 de Marzo de 2026
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Begoña Sopena expone Animalitos de ciudad

Caminas por la avenida Ramón y Cajal y, de repente, un gato te devuelve la mirada desde una palmera. En un rincón del parque, una lagartija se detiene al sol, mientras las cigüeñas vigilan Huesca desde las alturas. No es un safari, es la vida cotidiana que solemos ignorar, pero que la artista Begoña Sopena ha decidido rescatar de las sombras. Para ella, observar a los animales en el entorno urbano de Huesca es una forma de reconectar con la naturaleza y asumir que no somos los únicos habitantes de este paisaje de asfalto.

Tras casi tres décadas de trayectoria, con sus primeras exposiciones individuales hace 28 años en el Casino oscense, la creadora presenta ahora una nueva etapa marcada por el cambio de técnica y de mirada. La muestra Animalitos de ciudad, inaugurada el 16 de marzo en la sede de la Asociación de Vecinos del Barrio de Santiago, podrá visitarse hasta el 15 de abril, en horario de lunes a sábado, de 16:00 a 21:00.

Exposición Animalitos de ciudad de Begoña Sopena. Foto Myriam Martínez
Exposición Animalitos de ciudad de Begoña Sopena. Foto Myriam Martínez

El paso del óleo al acrílico no responde solo a una decisión técnica, sino a una transformación en su manera de trabajar. La inmediatez del acrílico le permite un proceso más ágil y experimental, acorde a su momento vital. Frente a etapas anteriores, definidas por composiciones más complejas y fragmentadas, su pintura actual se detiene, respira y observa con calma.

La exposición se construye como un catálogo de vida capturada en lo mínimo. Hormigas, moscas, patos del parque o incluso una rata que llegó a aparecer en la prensa local se convierten en protagonistas de una mirada que encuentra lo extraordinario en lo aparentemente insignificante. La artista parte de la fotografía, aunque reconoce que en la mayoría de los casos no los busca, sino que se los encuentra en su entorno cotidiano.

Entre las piezas más destacadas figura El baño de las golondrinas, realizada sobre papiro. El uso de este material introduce una dificultad técnica que rompe con sus soportes habituales, obligándola a adaptar su lenguaje pictórico. Junto a estas obras, la muestra recupera elementos de etapas anteriores, como sus escaleras o collages, evidenciando una continuidad en su universo creativo.

Para Begoña Sopena, mantenerse activa en el circuito expositivo es también una afirmación personal. Seguir creando es una manera de reivindicarse como artista vigente, pese al paso del tiempo y a las limitaciones físicas. Su vínculo con la pintura es profundo: la entiende como una herramienta para comprender el mundo y situarse en él.

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Esa inquietud trasciende lo visual. Integrada en asociaciones de escritores y pintores, ha desarrollado proyectos en los que fusiona la palabra con la imagen. La dimensión literaria impregna su obra, dotando a estos pequeños habitantes urbanos de un relato que va más allá de lo puramente plástico.

La exposición se presenta como una invitación a cambiar el ritmo. Mirar al suelo, al cielo y a los márgenes de la ciudad permite descubrir una vida que siempre ha estado ahí. Una presencia silenciosa que, gracias a la mirada de la artista, deja de ser invisible para convertirse en parte esencial del paisaje de Huesca.