La belleza de la mística por Amancio Prada

El cantante y compositor leonés ofrece un recital para el recuerdo en Jaca

DH
21 de Agosto de 2022
Guardar
Amancio Prada en su actuación en la Ciudadela de Jaca
Amancio Prada en su actuación en la Ciudadela de Jaca

El recital ofrecido por Amancio Prada en Jaca fue inolvidable para un público entregado que semanas antes de la cita ya había hecho colgar el cartel de no hay entradas. Con este concierto del XXXI Festival Internacional en el Camino de Santiago, que organiza la Diputación Provincial de Huesca (DPH), finalizó la noche de este sábado el ciclo de diecinueve grandes conciertos de música antigua y barroca que celebraba el veterano certamen bajo el epígrafe ‘El enemigo invisible’.

En su actuación en los Polvorines de la Ciudadela de Jaca, el artista berciano, con canciones descalzas a voz y guitarra, quiso poner en valor el amor, “porque, citando a la Santa, solo amor es lo que da valor a las cosas. Y a las personas, podría añadir”. Teresa de Jesús y Juan de la Cruz son dos llamas de amor vivas, ardiendo en el mismo fuego, subrayó.

Así, el estilo único y el tono clásico y moderno del cantautor trenzaron la esencia y las claves del pensamiento de ambos dos santos poetas, apoyando su narrativa en el espíritu y creencia del concepto del ‘cántico’, listón y compromiso humano y personal por el que desfilar partituras y mensajes vitales.

El público llenó los Polvorines de Jaca en la actuación de Amancio Prada
El público llenó los Polvorines de Jaca en la actuación de Amancio Prada.

En el recital se fundieron “el muero porque no muero” del ‘Vivo sin vivir en mí’ de Santa Teresa, con el poema de la ‘Noche oscura’ del alma de San Juan de la Cruz, allá en el corazón del íntimo, sencillo y a la vez espectacular concierto.

Si la velada fue una oda sostenida, espiritual y social a mayor gloria de los dos grandes místicos, el momento de los bises sirvió para compartir algunos de los grandes ‘hits’ de Amancio Prada, como su tema bandera ‘Libre te quiero’, el ‘Adiós ríos, adiós fontes’ de Rosalía de Castro, y también un recuerdo a su último trabajo sobre Gustavo Adolfo Bécquer.

Pero el momento especial de la noche llegó con una de sus canciones más populares, ‘Romaxe de Nosa Señora da Barca’, con la que Prada improvisó una clase de canto con el público que llenaba el Polvorín de la Ciudadela, que cantó el estribillo cada vez que se presentaba, con hondo y festivo sentir, junto a este también gran embajador de la cultura gallega.

Prada fue despedido con aplausos, vítores y ramo de flores. “Me siento mejor que nunca, con perdón. Y aprendiendo siempre, por supuesto. Una canción no se acaba nunca”, confesó el veterano cantante y compositor leonés en su visita a Jaca, medio siglo en activo sobre los escenarios. Y así se mostró, como la institución y referente que es, de una música que muestra como nadie la belleza de la mística, gran fiesta de la poesía y del amor, tanto para oídos como para corazones.

Archivado en