El IES Pirámide de Huesca ha acogido este fin de semana una nueva edición del proyecto educativo Bochu26, una iniciativa que conecta a conservatorios y escuelas de música del Alto Aragón para que su alumnado pueda trabajar en grandes formaciones instrumentales. El encuentro, impulsado a través de FACEMA con la colaboración voluntaria de docentes y la participación de profesorado invitado, permite a los jóvenes intérpretes abordar repertorios sinfónicos de mayor exigencia que los que habitualmente pueden desarrollar en sus propios centros.
La directora del Conservatorio Profesional de Música Miguel Fleta de Monzón, Ana Tur, explica que la iniciativa surgió al detectar una limitación frecuente cuando los conservatorios trabajan de forma aislada, ya que cada centro carece normalmente de algunas especialidades instrumentales y no dispone de la masa de cuerda necesaria para interpretar determinadas obras. La unión del alumnado de distintos centros permite así crear agrupaciones completas capaces de afrontar repertorios que requieren un mayor número de instrumentistas.
LOS ORÍGENES
El proyecto comenzó a gestarse en 2020 impulsado por el entonces director del Conservatorio de Huesca, Sergio Franco, junto con María Alcalde, directora del conservatorio de Sabiñánigo, y la propia Ana Tur. Aquella primera convocatoria no pudo celebrarse debido al cierre provocado por la pandemia, por lo que el encuentro empezó a desarrollarse de forma efectiva a partir de 2021. En la actualidad el liderazgo del proyecto se mantiene entre Idoia Abad, directora del Conservatorio de Huesca, María Alcalde y Ana Tur, que coordinan la colaboración entre los centros.
La preparación del encuentro se prolonga durante meses a través de un grupo de trabajo formado por profesorado de los conservatorios, que participa de manera voluntaria. Este equipo se encarga de diseñar el repertorio, organizar las agrupaciones, seleccionar al profesorado invitado y coordinar los aspectos logísticos necesarios para el desarrollo de la actividad.
Uno de los principales retos del proyecto ha sido su estructura de financiación. Al tratarse de centros públicos, los conservatorios no podían recibir directamente determinadas ayudas económicas. Para solventar esta limitación se creó FACEMA, la Federación de AMYPAS de conservatorios y escuelas de música del Alto Aragón, que actúa como entidad coordinadora y permite gestionar subvenciones y apoyo económico.
La logística constituye otro de los desafíos del encuentro, ya que el objetivo es facilitar la participación de alumnado de toda la provincia. El transporte se convierte así en uno de los gastos más importantes, tanto por el desplazamiento de estudiantes desde localidades como Fraga o Graus como por el traslado de instrumentos voluminosos, especialmente los de percusión.
CRECIMIENTO DEL PROYECTO
Bochu ha ido ampliando su estructura con el paso de las ediciones. En sus inicios se organizaban únicamente una banda y una orquesta sinfónica, pero posteriormente se incorporaron nuevas agrupaciones musicales. En la tercera edición se añadió un coro de voces blancas para facilitar la participación de alumnado de colegios y escuelas de música, incluso sin conocimientos musicales avanzados. El pasado año se sumó además una orquesta clásica de cuerda, concebida como formación preparatoria para la orquesta sinfónica.
El encuentro está dirigido a alumnado de tercero a sexto curso de Grado Profesional, un nivel que Ana Tur define como una etapa previa a las orquestas jóvenes habituales.
El proyecto cuenta además con profesorado invitado procedente del Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA) y de diversas orquestas profesionales. Entre los músicos participantes figuran Actea Jiménez y Carlos Trancón, profesores del Conservatorio Superior de Aragón; el chelista Ángel Luis Quintana, integrante de la Orquesta Nacional de España; la violista zaragozana Irene Val, también miembro de la Orquesta Nacional de España; el violinista Pablo Val, de la Orquesta de Bilbao; el violinista oscense David Otto, con experiencia en la Orquesta de la Diputación de Alicante; y Javier Martín, profesor del Conservatorio Superior de Aragón.
La dirección musical del proyecto corre a cargo de José Vicente Pardo, profesor del Conservatorio de Huesca, que actúa como director musical del encuentro. Cada edición incorpora además un director invitado con experiencia en orquestas jóvenes. El pasado año participó Isabel Rubio, mientras que en la edición actual el director invitado ha sido Jorge Yagüe, vinculado a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCYL) y promotor de la Orquesta Leonesa.
SIN ORQUESTA SINFÓNICA
Más allá de su dimensión pedagógica, el proyecto pretende responder a una situación estructural del panorama musical aragonés. Según explica Ana Tur, la comunidad no cuenta con una orquesta sinfónica propia, lo que obliga a muchos jóvenes intérpretes a continuar su formación fuera de Aragón o a desarrollar su carrera profesional en otras comunidades.
Ante esta situación, Ana Tur subraya la importancia de reforzar la colaboración entre centros educativos e instituciones culturales. “No basta solo con tener centros. Tenemos conservatorios, escuelas de música y academias, pero necesitamos unir eso para que el talento salga”. En esa línea, el proyecto Bochu reúne a los conservatorios de Huesca, Sabiñánigo y Monzón, el conservatorio municipal de Fraga y diversas escuelas de música del Alto Aragón.
La iniciativa cuenta además con el respaldo de la Diputación Provincial de Huesca (DPH) y de la Dirección Provincial de Educación, cuyo apoyo resulta fundamental para garantizar la continuidad del proyecto.
Para Ana Tur, el objetivo final del encuentro responde a una necesidad clara del panorama musical aragonés: “Es un proyecto de unión de alumnado e instituciones para que el talento en Aragón consiga salir en una comunidad que no tiene orquesta joven y que no tiene orquesta profesional. Es muy necesario”.