Bolos, billas, birlas, birllas, birlos, “palitrocs”, “palistrocs”, “quillas”, “quilles” y bolinches. En Aragón existen numerosas modalidades, cada una asociada a su localidad de origen y con denominaciones propias, que han sido declaradas bien de interés cultural inmaterial, con la aprobación del decreto este miércoles por el Consejo de Gobierno.
Los juegos de bolos forman parte de la familia de los juegos tradicionales de puntería, de derribo, de acercamiento o alejamiento, y constituyen una de las manifestaciones de los juegos tradicionales más extendida y numerosa de Europa. En Aragón se han documentado más de 90 localidades aragonesas donde, en algún momento, se practicaron estos juegos o aún se mantienen vivos. Muchas de estas variantes locales se perdieron a lo largo del siglo XX; otras modalidades dejaron de jugarse con la frecuencia de antaño. Sin embargo, desde la década de 1980, se han llevado a cabo importantes esfuerzos para rescatar y revitalizar estas prácticas, en el marco de un movimiento más amplio de recuperación de juegos y deportes tradicionales.
Históricamente, las modalidades aragonesas se diferenciaban según el género de quienes las practicaban. Los hombres solían jugar a los llamados “bolos de seis”, mientras que las mujeres participaban en modalidades con nueve o más piezas. De hecho, era el juego por excelencia de la mujer en el medio rural, si bien en la actualidad se juegan indistintamente.

Su reconocimiento como bien de interés cultural inmaterial pretende poner en valor la diversidad y el carácter dinámico de los juegos de bolos tradicionales de Aragón, así como destacar su importancia como elemento identitario y social, de forma que se conciencie sobre la necesidad de asegurar su transmisión a futuras generaciones.
Este legado ha llegado hasta la actualidad gracias a los numerosos grupos locales de vecinos que lo han transmitido, contribuyendo a su revitalización y difusión. También ha sido fundamental la labor de estudiosos e investigadores o de organismos como la Federación Aragonesa de Deportes Tradicionales.
Entre las medidas de salvaguardia adoptadas, destacan la investigación y documentación, las iniciativas de revitalización local, los proyectos didácticos para diferentes niveles educativos, la organización de competiciones y encuentros, tanto deportivos como festivos o la creación de museos especializados. Resulta fundamental salvaguardar las particularidades de cada modalidad, incluyendo su contexto sociocultural, sus normas consuetudinarias y el vocabulario específico que utiliza, dado que permitirá conservar la riqueza y diversidad que hacen de estas expresiones un valioso patrimonio cultural inmaterial.