Almudena Rubio ha presentado en la Diputación de Huesca "Las cajas de Amsterdam. Margaret Michaelis y Kati Horna en la Guerra Civil", el libro que es el fruto de una investigación que comenzó hace años que trata sobre dos fotógrafas, austríaca y húngara respectivamente, que pusieron sus cámaras al servicio de la oficina de propaganda de los anarquistas en el conflicto.
La obra surge de la identificación del legado de estas dos mujeres en los archivos históricos de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo) y la FAI (Federación Anarquista Ibérica) depositados en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam desde 1947. La autora comenzó a indagar y finalmente ha visto la luz este libro patrocinado por la Diputación Provincial y que relata la trayectoria de estas dos fotógrafas y cómo llevan a cabo su trabajo en la retaguardia en Barcelona, Aragón y Valencia.
Las Cajas de Amsterdam son los archivos históricos de CNT y FAI que salen de Barcelona en enero de 1939, cuando "ya los fascistas han entrado en la ciudad, y bajo las bombas un grupo de anarquistas los meten en cajas de madera, que son las que llevan hasta la frontera, donde están retenidas y luego se envían al Instituto de Historia Internacional de Amsterdam en su sede de París. Como ya se preveía que los nazis iban a invadir Francia, se llevan a Inglaterra, donde pasan la II Guerra Mundial, y finalmente llegan a Amsterdam, pero esperan a organizar el material hasta los años 80, porque el acuerdo entre los anarquistas españoles de la CNT y el Instituto era que no se accediese a ese material hasta que la situación en España no estuviera resuelta. Tiene que morir Franco y se organizó el material y da lugar a los Archivos CNT-FAI como tal. No salió de Barcelona como archivos, sino como material para salvaguardar su historia y la memoria del movimiento de los anarquistas".
Almudena Rubio asegura que es una aportación nueva porque son dos mujeres no españolas. "Es importante porque nos muestra esa retaguardia controlada por los anarquistas también en el frente de Huesca y creo que no sólo nos muestra la obra, sino que también pone en contexto la que ya se conocía de ellas. Esas fotos, quizás sueltas, que estaban depositadas en el caso de Kati Horna en Salamanca o en el de Margaret Michaelis en Australia, tienen más sentido porque nos permite contextualizarlas y conocer las series completas".
Ambas fotógrafas irrumpen en el frente "no por casualidad, porque son militantes, tienen un compromiso político. Las dos tienen una trayectoria similar, están en Berlín a principio de los años 30 y están en contacto en el caso de Margaret Michaelis con los anarquistas de la ciudad en ese momento, y en el de Kati Horna con Karl Korsch, que era un marxista. Ya tienen un compromiso político y eso determina que acaban en España con sus cámaras fotográficas apoyando la propaganda de la CNT. Margaret Michaelis en el 36 y Kati Horna en el 37 y 38 son esas fotógrafas de confianza de los anarquistas y son ellas las que se ocupan de documentar lo que llevan a cabo: los procesos de colectivización, esas escuelas nuevas con las ideas de Ferrer i Guardia, esa nueva sociedad que estaban tratando de levantar según iba avanzando la guerra y también contra el fascismo".
Agrega Almudena Rubio que el devenir de ambas es diferente. "Cuando estalla la guerra, Margaret Michaelis ya está en Barcelona, va a estar en esos meses del 36 y, cuando se va llega Kati Horna, que está hasta mediados del 38. Digamos que se dan el relevo".

Posteriormente a esos años, ambas fotógrafas también toman diferentes derivas. "En realidad, Margaret Michaelis deja en enero de 1937 Barcelona y empieza un largo viaje hasta Australia, donde se exilia, y abre un estudio fotográfico. Según tengo entendido, ese compromiso político o desaparece o no es tan evidente. En el caso de Kati Horna, se va a mediados del 38 y, tras su paso por París, se exilia en México y esa militancia no será tan visible aunque está en contacto con sus amigas Leonora Carrington y Remedios Baró y lleva una vida no muy común o habitual, creando y trabajando. Pero su compromiso político tan evidente desaparece".
Ambas estuvieron en Huesca, Margaret Michaelis fue a Albalate de Cinca para conocer ese proyecto de colectivización que se había llevado a cabo en el pueblo, y hay una serie generosa de fotografías. Kati Horna recorría zonas de Huesca, como Igriés, Banastás, Grañén... "Es retaguardia pero Kati Horna también fotografía el frente, como las trincheras del carrascal de Banastás, que es una de sus series más emblemáticas".
Almudena Rubio recuerda la exposición producida por la Diputación de Huesca. "Ha sido un proceso muy enriquecedor y, sobre todo, saber y conocer que dos mujeres extranjeras fotógrafas van a ser las cámaras de confianza de la CNT, los anarquistas durante la Guerra Civil, es llamativo y muy sugerente".
Recuerda Almudena Rubio que la CNT mantiene la Fundación Anselmo Lorenzo (FAL) de Estudios Libertarios en Madrid, que también colabora en el proyecto, porque son los dueños del legado. "En realidad, este es el archivo fotográfico de las oficinas de propaganda de la CNT-FAI de la Guerra Civil. Hago hincapié en el primer capítulo en que no sólo están ellas, están representados todos los fotógrafos: Toni Campañá, algunas de Centelles y se recogen tres fotografías inéditas de los tres fotógrafos más legendarios de la Guerra Civil, que son Gerda Taro, Robert Capa y Seymour, más conocido como Chim. Nos hace reflexionar y repensar cómo se distribuyeron sus fotografías estos tres reporteros en la guerra. Quizás el vínculo que tenían con los anarquistas era más extremo de lo que pensábamos".
Carlos Sampériz, diputado de Cultura, ha explicado que con Photoespaña se pretendía editar el libro "por la importancia fundamental de este trabajo. Hay fotografía de Huesca. Hablamos de Margaret Michaelis y Kati Horna que es fotografía al máximo nivel desde una perspectiva distinta a lo que era la fotografía de guerra y eso lo hace interesantísimo además de la historia que relata Almudévar de ese viaje, esa fotografía, la CNT y la FAI y esa imagen de la vida cotidiana que relatan en sus imágenes.
El responsable de Cultura está muy satisfecho con el resultado. "Es un trabajo excelente, refuerza la idea de que la Diputación Provincial de Huesca tiene una mirada viva e inteligente de lo que va ocurriendo en el territorio. Las exposiciones en la DPH siempre saben ligar el territorio con cuestiones de máxima actualidad, y el caso de Las Cajas de Amsterdam es un ejemplo fascinante del trabajo del equipo del departamento de Cultura, personas que tienen la visión y el cuidado y la excelencia de montar la exposición y hacer el libro. Es un agradecimiento y un reconocimiento infinito. Gracias a esa mirada tan amplia y espaciosa, la DPH sigue trabajando por y paa la cultura".