La Catedral de Huesca recupera la luz del Santo Cristo de los Milagros

La intervención sobre los grandes lienzos y la verja monumental afronta sus últimos días antes de continuar en la capilla de Todos los Santos

29 de Julio de 2026
Guardar
Limpieza capilla Santo Cristo de los Milagros

Hay intervenciones que apenas alteran una obra y, sin embargo, cambian por completo la forma de contemplarla. Es lo que está ocurriendo en la capilla del Santo Cristo de los Milagros, en la Catedral de Huesca, donde décadas de humo, grasa ambiental, polvo y barnices envejecidos habían ido apagando lentamente la intensidad de dos grandes pinturas y de la verja que custodia este espacio. No era un deterioro que reclamara atención. Era el más discreto de todos: el que no destruye el patrimonio, sino que lo va ocultando poco a poco hasta desdibujar su presencia. Ese proceso comienza ahora a recorrerse en sentido inverso gracias a una delicada labor de conservación que afronta sus últimos días.

Impulsada por la Catedral con el mecenazgo de la Cofradía del Santo Cristo de los Milagros y de San Lorenzo Mártir, la actuación ha sido ejecutada durante dos meses y medio por la empresa oscense Antique Restauración de Arte. El proceso se ha centrado en los dos grandes lienzos que flanquean el retablo y en la verja monumental de la capilla, antes de que los trabajos de conservación continúen en la capilla de Todos los Santos, donde ya está prevista la intervención sobre la portada y la cancela.

A ambos lados del retablo se despliegan "Jesús en casa de Simón" y "Jesús en Domingo de Ramos", dos óleos sobre lino de 4,60 metros de longitud por 2,30 de altura que forman parte inseparable del conjunto artístico de la capilla. Su monumentalidad siempre ha llamado la atención, aunque buena parte de su riqueza cromática permanecía oculta bajo capas acumuladas durante años que habían alterado la percepción original de las escenas.

Antes de intervenir sobre la superficie pictórica fue necesario conocer con precisión el estado de conservación de ambas obras. Los restauradores analizaron los materiales, estudiaron los barnices, realizaron ensayos y documentaron cada alteración para determinar el tratamiento más adecuado. "Al hacer la limpieza aparecieron reintegraciones anteriores que estaban adaptadas al color que tenía la obra cuando estaba oscurecida. Una vez eliminada la suciedad quedaron demasiado oscuras y hubo que retirarlas para volver a integrarlas con el color verdadero", explica José Luis Abad, responsable de Antique Restauración de Arte.

La retirada de las capas acumuladas durante décadas ha devuelto a las pinturas una gama cromática que permanecía oculta y ha permitido recuperar matices apenas perceptibles hasta ahora. El proceso se ha completado con la integración de pequeñas pérdidas de color y la aplicación de un tratamiento protector que favorecerá su estabilidad en el futuro. Los informes técnicos también constatan la existencia de craquelados, ligeras deformaciones del soporte textil y barnices oxidados que alteraban la lectura de la policromía original.

La metodología aplicada a la verja del Santo Cristo de los Milagros ha sido completamente distinta. En este caso el objetivo consistía en devolver la legibilidad a un conjunto metálico cuyo aspecto había quedado desvirtuado por la suciedad acumulada y la oxidación superficial. "Los materiales metálicos no se habían tratado nunca. En la zona de abajo había muchísima grasa adherida y ha sido muy laborioso limpiar los barrotes. El cambio ha sido bastante espectacular", afirma Abad.

El proyecto contemplaba además la estabilización de los metales y la aplicación de una protección específica para ralentizar futuros procesos de corrosión, respetando siempre la pátina histórica de los materiales originales. La conservación de la verja de la Catedral de Huesca permitirá preservar uno de los elementos más singulares de este espacio sin alterar su identidad.

Quienes accedan a la capilla apreciarán un conjunto más luminoso y equilibrado, aunque el alcance de la intervención va mucho más allá del resultado visual. "Será un cambio bastante importante a nivel estético, pero también desde el punto de vista de la conservación de estos bienes culturales tan importantes que enmarcan al Santo Cristo de los Milagros", subraya el restaurador.

Esta actuación también ha servido para corregir las huellas dejadas por intervenciones anteriores y garantizar una mejor conservación del conjunto sin incorporar elementos ajenos a la obra. Más que transformar las pinturas o la verja, el propósito ha consistido en retirar aquello que el tiempo había ido superponiendo para recuperar una lectura fiel de cada pieza.

Con estos trabajos prácticamente concluidos, la conservación del patrimonio de la Catedral de Huesca continuará avanzando. La próxima etapa tendrá como escenario la capilla de Todos los Santos, donde se actuará sobre la portada, la cancela y la verja siguiendo la misma filosofía que ha guiado esta intervención: conservar antes que sustituir, limpiar antes que transformar y devolver protagonismo a la obra original para que vuelva a contemplarse con la claridad que el paso del tiempo había ido desdibujando.