Chema Aniés y Alfonso Castán: “El sector del libro ha resistido bien la revolución tecnológica”

El propietario de la Anónima y el editor de Contraseña analizan en Cine y Economía la salud del mercado editorial español

14 de Febrero de 2026
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Chema Aniés y Alfonso Castán, en el ciclo Cine y Economía. Foto Myriam Martínez
Chema Aniés y Alfonso Castán, en el ciclo Cine y Economía. Foto Myriam Martínez

La Librería Anónima de Huesca y la Editorial Contraseña han puesto cifras y contexto al funcionamiento interno del sector editorial en España en una sesión del ciclo Economía y Cine que ha abordado el precio del libro, la distribución, el auge de las novedades editoriales y la resistencia de la publicación en papel frente a la revolución digital.

El editor Alfonso Castán, de Contraseña, y el librero Chema Aniés, de Anónima, desgranaron ante el público cómo se construye el precio de este bien, cómo se reparte el beneficio entre los distintos agentes y por qué la Ley del Libro y el sistema de precio fijo resultan decisivos para la supervivencia de las librerías independientes.

Adolfo Aquilué, Chema Aniés y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez
Adolfo Aquilué, Chema Aniés y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez

La actividad, celebrada el jueves 12 de febrero, incluyó la proyección de ¿Podrás perdonarme algún día? (Marielle Heller, 2018), una reflexión cinematográfica sobre la creación cultural y el mercado editorial que sirvió de punto de partida para un coloquio centrado en la realidad económica del libro en España.

Castán subrayó que Aniés es “un testigo de primera mano de la evolución que ha tenido el sector del libro en España”, tras casi cuatro décadas al frente de la Librería Anónima. Ambos analizaron los cambios estructurales del mercado editorial en las últimas décadas y el crecimiento sostenido de la producción editorial.

En ese contexto, el editor recordó que “se ha producido un aumento claro del número de novedades que llegaban a las librerías con los problemas que eso acarrea para los libreros”. La avalancha semanal de títulos complica la gestión de espacio, la rotación y la visibilidad de los ejemplares, especialmente en establecimientos independientes. España publica cada año más de 70.000 novedades editoriales, una cifra que da dimensión al volumen que debe absorber la red comercial.

Chema Aniés, en el ciclo Cine y Economía. Foto Myriam Martínez
Chema Aniés, en el ciclo Cine y Economía. Foto Myriam Martínez

Uno de los ejes centrales del coloquio fue el sistema de precio. Aniés explicó que “una de las principales diferencias es que es un sector con el precio fijo, lo que le diferencia mucho de la venta de cualquier otro producto”. En España, el libro cuesta lo mismo en cualquier punto de venta, con un IVA reducido del 4%, lo que garantiza igualdad de acceso y evita "guerras" entre los negocios.

El librero recordó que países como Inglaterra o Estados Unidos liberalizaron el mercado, lo que provocó concentración empresarial y desaparición de librerías independientes. En España, la normativa protege la red cultural y comercial del libro frente a grandes superficies y plataformas digitales y ha permitido mantener una de las redes de librerías independientes más amplias de Europa.

Castán abordó el reparto del precio de venta al público, lo que definió como “cómo se reparte la tarta en el libro, entre los editores, los libreros y los distribuidores”. El esquema general establece que aproximadamente el 45% corresponde al editor y el 55% restante se divide entre distribución y punto de venta.

Aniés concretó el ejemplo: en un libro de 20 euros, el editor recibe unos 9 euros. “Con esos 9 euros paga la impresión, la traducción, los derechos de autor, el prólogo, ilustraciones y la portada”, explicó. De esa parte también salen los honorarios de autores y traductores, que suelen percibir en torno al 10% del precio de venta.

El librero, por su parte, trabaja con un margen estándar cercano al 30 %, aunque la posibilidad legal de aplicar un 5 % de descuento deja el margen real en torno al 25 %. El distribuidor, integrado dentro del bloque del 55 %, asume los costes logísticos, de almacenamiento, transporte y gestión comercial.

Ambos coincidieron en la relevancia estratégica de la distribución. Castán recalcó que “la distribución es algo tan importante en la cadena comercial del libro y tan desconocida”. Las empresas distribuidoras cumplen una doble función: logística -hacer llegar el libro a los puntos de venta- y comercial -promocionar y defender el catálogo ante las librerías-.

Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez
Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez

El editor defendió el papel esencial de una buena distribuidora para garantizar que los libros alcancen la mayor presencia posible en el territorio y consoliden su visibilidad en el mercado editorial.

Durante el coloquio se aportaron datos económicos. El sector del libro mueve en España en torno a 3.000 millones de euros anuales y emplea a decenas de miles de personas de forma directa e indirecta. Existen cerca de 3.500 librerías, de las cuales “unas 3500 librerías, de ellas 2700 y pico independientes”, según recordó Aniés. Junto a estas conviven grandes cadenas como Casa del Libro, FNAC, Elkar, Abacus o Nobel.

Otro de los temas abordados fue la supuesta desaparición del libro en papel. Aniés recordó que hace dos décadas se pronosticaba su final inminente, pero la realidad ha sido distinta: “El electrónico nunca ha conseguido superar ni el 5 % de lo que son las ventas del libro y sigue sin subir”.

Destacó las ventajas cognitivas del papel. "Los estudios demuestran que hay neurólogos que lo recomiendan para la memoria, para la comprensión. La lectura física favorece la concentración y la fijación del contenido frente a la dispersión digital", aseguró.

Ciclo Cine y Economía con Chema Aniés y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez
Ciclo Cine y Economía con Chema Aniés y Alfonso Castán. Foto Myriam Martínez

La venta por internet fue otro de los asuntos centrales. Aniés advirtió de la transformación de hábitos y señaló que “hay una tendencia a dejar de socializar, a dejar de tener contacto humano. En fin, que en el caso de los libros es un poco absurdo”. Defendió la librería física como espacio cultural y de encuentro, capaz de ofrecer el mismo precio y plazos de entrega que las grandes plataformas.

Para ambos, la librería representa una forma de resistencia frente a la despersonalización del consumo y mantiene viva una red cultural imprescindible para el tejido cultural.

Castán reconoció la necesidad de explicar mejor el funcionamiento interno del sector para evitar ideas erróneas sobre los beneficios editoriales. “Los editores y libreros tendríamos que hacer más labor pedagógica en este sentido”, afirmó, convencido de que la transparencia ayuda a comprender la economía del libro.

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Como síntesis del coloquio, Aniés lanzó una afirmación que resume el espíritu de la sesión: “El sector del libro ha resistido bien la revolución tecnológica; se ha adaptado bastante bien”. Pese a los desafíos -exceso de novedades, presión logística y competencia digital-, el mundo del libro mantiene su equilibrio entre tradición e innovación.

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