Las tradiciones del Pirineo, los rituales que marcaban el paso de las estaciones y la memoria cotidiana de los pueblos altoaragoneses han encontrado un nuevo vehículo para llegar a las generaciones más jóvenes en L’añada de Puyeta, el cuento infantil en aragonés que Chulia Ara ha presentado este domingo en la 42 Feria del Libro de Huesca. La obra, publicada por Aladrada Ediciones, ha sido dada a conocer en un acto en el que la autora ha estado acompañada por la escritora Iris Campos, encargada de conducir una conversación que ha servido para desvelar las claves de un libro que aspira a entretener, emocionar y transmitir patrimonio cultural.
Ara ha explicado que se trata de una obra dirigida principalmente a niños, aunque pensada también para lectores de más edad y para la lectura compartida en familia. "Ye un libro ta ninos, pero tamién ta preadolescents u adolescents, y tamién ta que os pais, as mais, as yayas u os yayos lo puedan leyer", ha señalado. Esa dimensión intergeneracional constituye una de las señas de identidad de un relato concebido para viajar de unas manos a otras y para abrir conversaciones entre distintas generaciones.
La protagonista es Puyeta, una niña nacida en Ansó que emprende un recorrido por diferentes valles pirenaicos visitando familiares, amigos y conocidos. A través de ese viaje, el lector descubre algunas de las celebraciones, costumbres y manifestaciones culturales más representativas del territorio. La autora ha explicado que el libro habla de "os carnavals de Bielsa, d’o no ir al metas, d’as fiestas de Santa Orosia en Chaca o d’as procesions espiritaus", además de otras tradiciones ligadas al calendario popular y a la vida cotidiana.
Lejos de plantear una simple recopilación de costumbres, L’añada de Puyeta utiliza una trama narrativa sencilla para conducir al lector por un año completo de experiencias. La historia comienza en septiembre porque, según ha recordado Ara, para las generaciones anteriores las estaciones marcaban el verdadero calendario vital. Desde ese punto de partida, la protagonista va descubriendo acontecimientos, celebraciones y pequeñas aventuras que permiten conocer mejor la cultura pirenaica.
La autora ha reconocido que la obra contiene recuerdos y emociones vinculados a su propia infancia, aunque no se trate de un relato autobiográfico. Algunas escenas nacen de experiencias personales, como las visitas a los lavaderos de Jaca junto a su abuela o las advertencias infantiles sobre las garrapatas y otros peligros que los niños observaban con una mezcla de curiosidad y asombro. Esas pequeñas anécdotas aportan cercanía a una narración que, según explicó, pretende tender un puente entre las experiencias heredadas y la realidad actual.
Durante la presentación, Iris Campos destacó precisamente la capacidad del libro para recuperar elementos de las raíces culturales sin caer en la nostalgia. A su juicio, la obra demuestra que muchas de esas tradiciones siguen formando parte de la vida contemporánea y pueden ser comprendidas por los lectores más jóvenes desde una mirada plenamente actual. Ara coincidió en esa idea y señaló que su intención era acercar esas costumbres a los niños de hoy mediante situaciones reconocibles, con referencias a autobuses, desplazamientos o experiencias cotidianas que sitúan la historia en el presente.
Uno de los aspectos más valorados durante el acto fue el cuidado trabajo editorial que acompaña al texto. Las ilustraciones de Vicky de Sus ocupan un lugar esencial dentro de la propuesta. Elaboradas mediante delicados collages fotografiados posteriormente, aportan una identidad visual muy reconocible y convierten el volumen en una pieza especialmente atractiva para los lectores más jóvenes. Ara elogió la capacidad de la ilustradora para crear imágenes llenas de expresividad a partir de una paleta cromática coherente y sugerente.
La autora también puso en valor la maquetación realizada por José Ángel Alegre, concebida para facilitar la lectura tanto a niños como a adultos. El libro incorpora tipografías de gran claridad visual, vocabularios específicos al final de cada capítulo y recursos complementarios pensados para favorecer la alfabetización en aragonés. Entre ellos figura un código QR que enlaza con el diccionario digital Aragonario, permitiendo ampliar el significado de las palabras y facilitar la comprensión del texto.
Ara reconoció que su experiencia como docente ha influido en la construcción de la obra. La estructura narrativa, el uso de frases breves y la organización del vocabulario responden a la voluntad de crear una lectura accesible para quienes se acercan al aragonés por primera vez. Cada capítulo incorpora además pequeños glosarios temáticos que ayudan a contextualizar el lenguaje sin interrumpir el desarrollo de la historia.
Más allá de su valor literario, la escritora considera que L’añada de Puyeta puede contribuir a reforzar la presencia de la literatura infantil y juvenil en aragonés, un ámbito que todavía dispone de un catálogo limitado. En este sentido, defendió la necesidad de ofrecer a niños y adolescentes obras atractivas que permitan descubrir la lengua a través de historias cercanas, personajes reconocibles y escenarios vinculados a su entorno.
El resultado es un relato que mezcla humor, misterio, aventura y tradición para construir una invitación al descubrimiento. Un viaje por los paisajes y la cultura del Pirineo contado desde la mirada curiosa de una niña que, mientras recorre caminos y valles, ayuda también a recorrer una parte esencial del patrimonio cultural aragonés.