Cincuenta mujeres de la Hoya reciben las acuarelas del proyecto "Mujeres lectoras. Mujeres leonas" en la Feria del Libro

La iniciativa impulsada por Rafael Romero ha unido arte, literatura y clubes de lectura de más de una veintena de localidades de la comarca

Mercedes Manterola y Myriam Martínez
06 de Junio de 2026
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Proyecto artístico “Mujeres lectoras. Mujeres leonas”, de Rafael Romero. Foto Myriam Martínez
Proyecto artístico “Mujeres lectoras. Mujeres leonas”, de Rafael Romero. Foto Myriam Martínez

Las lectoras suelen habitar los márgenes de las historias. Están en bibliotecas, en clubes de lectura, en bancos de plaza o en el silencio de una habitación, acompañadas por un libro. Este sábado, sin embargo, han ocupado el centro del escenario. La 42.ª Feria del Libro de Huesca ha acogido el acto final de Mujeres lectoras. Mujeres leonas, un proyecto artístico impulsado por Rafael Romero que ha convertido a medio centenar de mujeres de la Hoya de Huesca en protagonistas de una experiencia donde la literatura, el arte y la vida cotidiana han dialogado de igual a igual.

El encuentro, celebrado ante un numeroso público y en el que ha participado también la autora Marta Borraz, ha reunido a participantes de los clubes de lectura que la comarca mantiene en numerosas localidades del territorio. Muchas de ellas se conocían únicamente a través de los libros; otras compartían lecturas desde hace años. Todas han llegado a la feria para culminar un recorrido que comenzó hace meses y que este sábado ha encontrado su desenlace en forma de acuarela, conversación y reconocimiento.

Rafael Romero y Marta Borraz. Foto Myriam Martínez
Rafael Romero y Marta Borraz. Foto Myriam Martínez

La propuesta partía de una idea aparentemente sencilla: colocar a las lectoras en el centro del relato. Para ello, Rafael Romero creó cincuenta acuarelas originales inspiradas en la relación íntima que se establece entre una mujer y un libro. A cambio, las destinatarias debían responder a una pregunta que parece simple, pero que encierra tantas respuestas como lectores existen: por qué leer.

Las contestaciones han acabado conformando un mosaico de experiencias personales en el que aparecen recuerdos de infancia, refugios frente a la soledad, deseos de aprendizaje, viajes imaginarios y formas de comprender mejor el mundo. Porque detrás de cada libro leído hay una biografía, y detrás de cada lectora, una historia distinta.

EL ARTE SALE AL ENCUENTRO

Lejos de la imagen del creador encerrado en su estudio, Rafael Romero lleva años explorando proyectos en los que la obra artística nace del encuentro con otras personas. En esta ocasión, las acuarelas han funcionado como una puerta de entrada a la conversación, una excusa para hablar de lectura, de identidad, de territorio y de memoria compartida.

El encuentro ha permitido reflexionar sobre la lectura como una herramienta de transformación personal, pero también como un elemento capaz de generar vínculos entre personas de diferentes edades, procedencias y trayectorias vitales.

La iniciativa ha adquirido además una dimensión especialmente significativa por su conexión con el medio rural. Las protagonistas procedían de más de una veintena de municipios de la comarca, demostrando que la actividad cultural mantiene una extraordinaria vitalidad más allá de las grandes ciudades y que los clubes de lectura continúan siendo espacios de encuentro profundamente arraigados en el territorio.

La entrega de las acuarelas ha tenido algo de ceremonia íntima y algo de celebración colectiva. No se trataba únicamente de recibir una obra de arte, sino de reconocer el papel que desempeñan quienes mantienen viva la lectura desde el compromiso cotidiano, muchas veces lejos de los focos.

Proyecto artístico “Mujeres lectoras. Mujeres leonas”, de Rafael Romero. Foto Myriam Martínez
Pilar Torres, una de las participantes, tomando la palabra. Foto Myriam Martínez

Las llamadas "mujeres leonas" han representado este sábado a cientos de lectoras que convierten los libros en lugares de encuentro, conversación y reflexión. Mujeres que leen para comprender, para emocionarse, para cuestionarse o simplemente para disfrutar, y que han encontrado en los clubes de lectura un espacio donde compartir esas experiencias.

A lo largo de los últimos días, las acuarelas y los textos generados por las participantes han permanecido expuestos en distintos puntos de la ciudad, creando un itinerario cultural que ha conectado librerías, lectores y visitantes. Sin embargo, el verdadero valor del proyecto no se encontraba únicamente en las imágenes expuestas, sino en las historias que las acompañaban.

La jornada ha concluido con la entrega de las obras y de un catálogo de edición limitada que recoge el desarrollo de la iniciativa. Pero más allá de los objetos entregados, el proyecto deja una reflexión que ha sobrevolado todo el encuentro: la lectura sigue siendo uno de los actos más personales que existen y, al mismo tiempo, uno de los que mejor permiten tejer lazos sociales.