La colección de José Luis Mur en Labuerda crece con 200 nuevas piezas procedentes de Dinamarca

El Museo de Ingenios Musicales ubicado en la localidad sobrarbense aspira a convertirse en un referente internacional

María José Sampietro
Filóloga y diseñadora gráfica
21 de Mayo de 2026
Guardar
En el siglo XIX los gramófonos eran símbolo de modernidad, prestigio y poder adquisitivo. Foto María José Sampietro
En el siglo XIX los gramófonos eran símbolo de modernidad, prestigio y poder adquisitivo. Foto María José Sampietro

En el corazón de la Plaza Mayor de Labuerda, una pequeña localidad del Sobrarbe oscense, el pasado vuelve a sonar entre manivelas y cilindros centenarios. Allí se encuentra el Museo de Ingenios Musicales, un singular espacio instalado en un edificio del siglo XVI cuidadosamente rehabilitado que, en los próximos meses, afrontará una importante ampliación tras la adquisición de 200 nuevas piezas procedentes de una colección familiar de Dinamarca.

El museo alberga parte de la conocida Colección Mur y propone un viaje por la historia de la grabación y reproducción del sonido, desde los primeros autómatas musicales del siglo XIX hasta la llegada del vinilo y los tocadiscos a mediados del siglo XX. Cada planta del edificio, cuatro en total, recorre una etapa distinta de la evolución tecnológica que transformó la manera de escuchar música y la introdujo en los hogares.

Detrás de este proyecto se encuentra José Luis Mur Vidaller, natural de Labuerda y figura clave del coleccionismo fotográfico y musical en España. Su trayectoria vital estuvo marcada primero por el fútbol y después por la fotografía. Mur llegó a destacar como portero de la Unión Deportiva Barbastro y fue fichado por el Atlético de Madrid, pero una lesión de escafoides truncó su carrera deportiva y cambió el rumbo de su vida profesional.

Fue entonces cuando comenzó a desarrollar su otra gran pasión: la fotografía. En los años setenta inició su actividad en el Rastro madrileño con un pequeño puesto de compraventa donde empezó a adquirir algunas piezas que poco a poco empezarían a formar parte de una colección que crecería hasta levantar la mayor tienda especializada en fotografía de Europa, Fotocasión. Allí reúne más de seis mil cámaras fotográficas y una importante colección documental sobre la historia visual de España en las últimas décadas. En 2014 recibió el Premio Entrefotos por su labor de divulgación fotográfica durante más de cuarenta años de trayectoria.

Sin embargo, la fascinación de José Luis Mur por los ingenios musicales surgió casi por casualidad, tras adquirir un antiguo local que había estado dedicado a la venta de radios en el Rastro de Madrid. Primero llegó un órgano portátil; después, una armónica, una zanfona y más tarde gramófonos, fonógrafos y órganos automáticos. Con el paso de los años fue construyendo una de las colecciones privadas de instrumentos mecánicos y aparatos sonoros más destacadas de España y de Europa.

Hoy, junto a su familia, trabaja para consolidar en Labuerda un proyecto cultural de gran alcance que aspira a convertirse en un referente internacional para el estudio de la historia de la música y de la tecnología del sonido, además de un importante atractivo turístico para el Sobrarbe.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información
19
Órgano callejero. Foto María José Sampietro

UN RECORRIDO POR LA HISTORIA DEL SONIDO

La visita al museo sigue un recorrido cronológico distribuido en cuatro plantas. En la primera, aparecen los autómatas musicales, piezas capaces de imitar movimientos humanos o animales gracias a complejos mecanismos de relojería. Entre ellas destacan un pequeño Mozart interpretando un clavicordio, un mono tocando el violín de 1890 o un pájaro cantor instalado en una delicada maceta de porcelana. La mayoría de estas piezas de la colección proceden de Francia, hogar histórico de los autómatas mecánicos modernos.

La segunda planta está dedicada a los instrumentos mecánicos capaces de reproducir música sin intérprete. Allí pueden verse serinettes —pequeños organillos utilizados para enseñar a cantar a los canarios—, órganos callejeros automáticos y cajas de música tragaperras que antiguamente entretenían a los viajeros en estaciones y cafés. Podemos encontrar un precioso Orpheusde 1899, un órgano de mano Aristón, de 1882, en el que la manivela acciona los fuelles y hace girar el disco de cartón perforado. Era muy popular en aquella época. Pero una de las figuras más apreciadas por José Luis es el órgano Limonaire de 1905, uno de los modelos más emblemáticos de este tipo de instrumentos. 

En la tercera y cuarta planta el protagonismo recae en los primeros sistemas de grabación y reproducción sonora: fonógrafos y gramófonos. En 1887, el inventor alemán Emile Berliner revolucionó la historia de la música al patentar el gramófono, un aparato que transformaría la manera de escuchar y distribuir sonido grabado. Su aparición coincidió con el éxito alcanzado por Thomas Alva Edison y su famoso fonógrafo, aunque el invento de Berliner introdujo una innovación decisiva: el uso de discos en lugar de cilindros.

El funcionamiento del gramófono era similar al del fonógrafo, pero incorporaba un sistema más práctico y eficiente. Las grabaciones se realizaban sobre discos fabricados con vulcanita a partir de moldes de zinc, utilizando técnicas de grabado y estampación. Este método facilitaba la reproducción en serie y permitió ampliar rápidamente la producción musical. Con el objetivo de expandir su invento, Berliner fundó la Berliner Gramophone Company, empresa en la que se grabaría gran parte de los discos de la época. Su catálogo llegó a ser uno de los más extensos y variados del mercado, abriendo el camino a la futura industria discográfica.

Sin embargo, el gramófono no estaba al alcance de todos. Durante sus primeros años fue considerado un artículo de lujo reservado para las élites y la clase alta. Poseer uno se convirtió en un símbolo de modernidad, prestigio y poder adquisitivo. En muchos hogares burgueses ocupaba un lugar destacado en el salón principal, donde permitía organizar bailes y disfrutar de música “a la carta”, una experiencia inédita para la sociedad de la época.

Los visitantes pueden contemplar ejemplares históricos de marcas legendarias como Edison, Pathé, Lioret o Bell, además de piezas tan singulares como la muñeca sonora Bebé Jumeau, fechada en 1893, creada por Emile-Louis Jumeau, considerado el padre del bebé articulado. La muñeca tiene el cuerpo de papel maché articulado mediante el sistema de bola encajada, lleva traje de seda y zapatos de piel. Estaban dirigidas a la clase burguesa.

Reproducción del perro Nipper, que escuchaba 'La voz de su amo'. Foto María José Sampietro
Reproducción del perro Nipper, que escuchaba 'La voz de su amo'. Foto María José Sampietro

EL PERRO QUE ESCUCHABA 'LA VOZ DE SU AMO'

Uno de los rincones más llamativos del museo está dedicado a Nipper, el célebre perro que inspiró uno de los iconos comerciales más reconocibles de la historia de la música grabada. La escena representa al animal escuchando atentamente un fonógrafo que reproducía la voz de su antiguo dueño fallecido. El pintor británico Francis Barraud, hermano del propietario del perro, inmortalizó la escena en el cuadro titulado La voz de su amo, imagen que acabaría convirtiéndose en símbolo universal de la industria discográfica.

DEL CILINDRO AL VINILO

La última parte del recorrido muestra la transición hacia la tecnología moderna del sonido. Entre las piezas destaca un magnetófono de hilo fabricado en Chicago en 1947, precursor de los sistemas de grabación magnética que revolucionaron la industria musical.

A mediados del siglo XX, la electricidad transformó definitivamente los sistemas de grabación y reproducción. Los soportes magnéticos, la amplificación electrónica y, posteriormente, la implantación del disco de vinilo marcaron el inicio de una nueva era. En 1950, compañías como RCA Victor y Decca consolidaron el disco de larga duración —el conocido LP de 33 revoluciones por minuto— como estándar internacional.

Con la futura ampliación del museo y la incorporación de las nuevas piezas danesas, la Colección Mur refuerza su apuesta por un espacio único en Labuerda donde la historia de la música, la ciencia y la mecánica siguen sonando con fuerza.

11
La Colección Mur atesora una gran cantidad de gramófonos del siglo XIX y XX. Foto María José Sampietro

 

Archivado en