“Con la tierra en los pies” lleva el alma del Pirineo a Espiello

El documental de Fernando Vera, que se estrena en Espiello, explora la identidad del Pirineo a través de la historia del lingüista Rudolf Wilmes y la memoria del valle de Vió

13 de Marzo de 2026
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Fernando Vera, a la derecha, con el actor que encarna a Rudolf Wilmes. Foto Delia Martín del Río
Fernando Vera, a la derecha, con el actor que encarna a Rudolf Wilmes. Foto Delia Martín del Río

En un contexto marcado por la globalización y la uniformidad cultural, el cineasta Fernando Vera, zaragozano afincado en el País Vasco, propone una mirada pausada hacia las raíces del territorio en su nuevo documental Con la tierra en los pies, una obra que explora la memoria del valle de Vió y la identidad de quienes han habitado el Pirineo durante generaciones.

La película, inspirada en el libro Nerín. Memorias compartidas, reconstruye la historia del lingüista alemán Rudolf Wilmes, quien llegó al valle de Vió en 1930 con el objetivo de recopilar material sobre el aragonés. Aquella investigación académica se convirtió en una puerta de entrada a una realidad que, según explica el director, apenas había cambiado durante siglos.

Para Vera, lo que cautivó al investigador fue encontrarse con una sociedad profundamente arraigada al territorio, muy distinta de la Europa industrializada que comenzaba a transformarse en aquella época. “Encontró una realidad muy genuina”, explica el cineasta, quien considera que ese carácter singular sigue resultando fascinante hoy en día.

El director sitúa esa fascinación en el contexto actual. “Vivimos en un mundo en el que todo está muy globalizado y casi todo acaba convertido en caricatura”, reflexiona. Frente a esa uniformidad, sostiene que “lo que enamora es la originalidad, lo genuino, como algo que de pronto se salga de ese escaparate en el que vivimos constantemente”. En su opinión, esa autenticidad resulta especialmente valiosa en una sociedad donde, advierte, “todo está mercantilizado”.

El documental introduce además un elemento narrativo que conecta pasado y presente a través del personaje de Eike, la hija de Wilmes, quien emprende un viaje al Pirineo para descubrir la historia de su padre en el lugar al que él nunca pudo regresar. Aunque esta trama incorpora elementos de recreación narrativa, el equipo mantiene la esperanza de localizar a familiares reales del lingüista para compartir con ellos el proyecto.

Cartel de la película "Con la tierra en los pies".
Cartel de la película "Con la tierra en los pies".

OROGRAFÍA QUE IMPRIME CARÁCTER

Rodada en escenarios como Nerín, Cuello Arenas o el cañón de Añisclo, la película concede un papel protagonista al paisaje. En el relato, la naturaleza no funciona solo como escenario, sino como un elemento que condiciona la vida y el carácter de quienes habitan el territorio.

El propio director formula una de las preguntas centrales del documental: “¿Cómo un lugar tan bello, pero a la vez tan inhóspito y hostil, puede crear una identidad tan fuerte?”.

La respuesta, según Vera, se encuentra en la relación entre el ser humano y un entorno que exige esfuerzo constante. El valle de Vió, explica, es una tierra calcárea que requiere un trabajo continuo. “No son sitios donde tiras una semilla y aparece una patata; son tierras que te exigen muchísimo trabajo y sacrificio”.

Esa dureza termina moldeando a quienes viven allí. “Un pastor en Monegros tiene un carácter que lo imprime la propia orografía”, señala. Para el director, el territorio no es un simple decorado, sino un agente activo que influye en la cultura, la identidad y las formas de vida de sus habitantes.

Fernando Vera. Foto Delia Martín del Río
Fernando Vera, rondando una de las escenas. Foto Delia Martín del Río

¿DERECHO O SACRIFICIO?

La película también plantea una reflexión sobre el futuro del mundo rural y el fenómeno de la despoblación. “¿Los seres humanos tenemos derecho a vivir donde queramos, con todo lo que eso puede suponer?”, se pregunta el documental.

Fernando Vera reconoce que este dilema le acompañó durante todo el proceso creativo. Por un lado, está la libertad individual de elegir dónde vivir; por otro, el coste social que implica mantener servicios y estructuras en territorios aislados.

“El coste para una comunidad de vivir en un sitio que no le da lo que necesita es muy alto”, señala. Al mismo tiempo, subraya la importancia de mantener presencia humana en estos espacios: “Es importante que las personas vivan en zonas rurales porque son las que las mantienen”.

Este debate aparece en el documental a través del diálogo entre Severino Pallaruelo y Manuel Campo Vidal, dos voces con perspectivas distintas sobre el abandono de los pueblos. Mientras Pallaruelo considera comprensible que muchas personas busquen mejores oportunidades en las ciudades, Campo Vidal advierte sobre el “problema de descentralización terrible” que impulsa el abandono del medio rural.

VIVIR EL TERRITORIO

El documental introduce además una reflexión sobre los actuales movimientos de retorno al medio rural. Para Vera, la presencia humana en los pueblos es fundamental, pero no suficiente si no existe una relación real con el entorno.

“El problema es trasladar simplemente la vida urbana al campo”, explica. “Si yo me voy a un pueblo y lo que pido es un ancho de banda 5G, la tierra que hay alrededor de mi casa no va a tener ningún cambio”.

Para el director, el verdadero arraigo surge cuando las personas establecen una relación activa con el territorio, participando en su economía, en su cuidado y en su cultura.

Fernando Vera. Fernando Vera. Foto Delia Martín del Río
Fernando Vera reúne en el documental un mosaico de voces con diversos puntos de vista. Foto Delia Martín del Río

UN MOSAICO DE MEMORIA

La película se construye a partir de un amplio mosaico de testimonios y materiales históricos. Junto a Campo Vidal y Pallaruelo, participan especialistas como Sandra Araguás, José María Satué u Óscar Latas, además de vecinos del propio valle que aportan una mirada directa sobre la evolución del territorio.

El documental incorpora también material procedente de la Fototeca de Huesca, cuyo valor narrativo resulta esencial para reconstruir la memoria del lugar. “El poder evocador de ese material fotográfico es tremendo”, destaca el director.

Entre los testimonios aparecen también voces del propio valle, como Trini o Maribel Clemente, cuyas historias permiten conectar la investigación histórica con la experiencia cotidiana de quienes han habitado estos pueblos durante décadas.

ESTRENO EN ESPIELLO

El documental Con la tierra en los pies se estrenará mundialmente este sábado, 14 de marzo, en la 23ª edición de Espiello, el Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe, dentro de la sección Se rueda en Sobrarbe. La proyección tendrá lugar a las 18.00 horas en el Palacio de Congresos de Boltaña.

El propio director reconoce que el proyecto también tiene una dimensión personal. “No sabía los vínculos que yo tenía con Aragón hasta que me fui de Aragón”, confiesa. La distancia, explica, le permitió tomar conciencia de un apego que antes pasaba desapercibido.

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Esa experiencia de alejamiento, añade, es común a muchas personas que abandonan su lugar de origen. “Esa experiencia de estar fuera del sitio donde has nacido y donde tienes todos tus referentes acaba despertando una mirada distinta hacia la tierra”.

Con esta obra, Fernando Vera pretende contribuir a preservar la memoria del territorio a través del lenguaje audiovisual. “Me gustaría que pudiéramos seguir tomando el testigo y el testimonio del valle mediante un formato audiovisual”, concluye.

La película se presenta así como un homenaje a quienes han vivido en el Pirineo y han contribuido a mantener viva su identidad.