Las Coplas de El Piojo, las cuatro patas de la mesa literaria de Fernando Oliván Bosque

La inspiración de su abuelo Gabriel Oliván y de toda su familia, sus cartas al director en medios, sus discursos y un cuento distópico conforman la segunda obra del excomisario y expresidente de ARO presentada en Santos Ochoa

DH
16 de Mayo de 2026
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Fernando Oliván Bosque presenta La Copla de El Piojo

"Las Coplas de El Piojo" son las cuatro vidas literarias de Fernando Oliván Bosque, conocido por facetas como su prolífica trayectoria policial que acredita que es Comisario Honorario o su presidencia de la asociación ARO, que no abarcan siquiera una mínima parte de su personalidad y, sobre todo, de su querencia literaria. El libro ha sido presentado este viernes en Santos Ochoa de la calle San Lorenzo, acompañado por multitud de amigos y amenizado por la voz prodigiosa de uno de ellos, Roberto Ciria Castán.

En ese lugar para la conversación literaria, dialogaban con Javier García Antón, periodista al que le une una relación estupenda (se notaba en todo el diálogo), y que recalcaba para poner sobre el tapete la nueva obra (la primera fue "Jacinto, el madero ignífugo"). Fernando Oliván contextualizaba la pulsión que le condujo a escribir y publicar, con la mano sabia de Editorial Pirineo de José Luis Añaños, "Las Coplas de El Piojo", con un primer estrambote: el sobrenombre de Gabriel Oliván Andreu era heredado, en realidad, de su padre (bisabuelo del autor), popularizado como "El piojo resucitado" por el episodio de su velatorio en el que se levantó de la cama para susto de todos, "aún están corriendo todas las mujeres que la velaban y las plañideras ni se sabe". Entonces, "no había consciencia de la catalepsia cadavérica".

Hasta el ágora literaria, llevaba también Fernando Oliván otras figuras como su tía Camila Gracia y la sobrina de ésta, Modesta, jotera reconocidísima, aunque probablemente el más reputado de la familia fuera Justo Oliván, escritor costumbrista. En ese punto, el autor de "Las Coplas de El Piojo" rendía tributo a los Rafael Ayerbe Santolaria, Federico Balaguer, Rafael Andolz, Teresa Ramón o Luis López Allué desde su pasión por el costumbrismo. Fue tan ingenioso y tan fértil en todos los sentidos El Piojo, que tuvo once hijos con Dorotea Escario, fue hortelano y albañil, y era rondador en la fonda El Molinero que frecuentaban toreros y artistas. Danzante, romano de la Semana Santa, voluntario de Cruz Roja y bombero, todo en 45 años de vida.

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Esa chispa heredada ha alumbrado "Mis coplas", la primera parte del libro. Al policía, siempre le ha seducido "el humor, siempre lo he tenido irónico, somarda como se dice aquí", y también la observación. La primera trata de la fundación de la Peña Os Flamencos de Montmesa en 1993, y luego tira una larga retahíla en la que se incluye la crítica a la pretensión consistorial de suprimir la figura de las mairalesas en 1995, y también la mofa y befa de aquella ilusión lotera con el número 22091 (22000 por el código postal y 091 por el teléfono de atención policial) que, como dicta el título (Romance del Gafe), acabó en agua de cerrajas. Pueblos como Montmesa, una institución que es la "salesiana, que me quiso educar) y personajes que le han marcado la vida como su confesor Javier Alzueta o Victorino Solanes. Curioso el anuario de 2019 en el que repasa toda la actualidad oscense, en ella las pérdidas dolorosas de Antonio Torres y de Luciano Vallés.

Una segunda parte, que revela su permanente inquietud, es la compuesta por la selección de Cartas al Director publicadas en medios como Diario del Altoaragón, Heraldo de Aragón y EL DIARIO DE HUESCA, para dar a conocer sus zozobras, sus enfados con la clase política y sus aportaciones a la ciudad en la que ha vivido salvo dos décadas de destinos policiales por lugares como Calatayud o Ávila.

En sus funciones públicas, ha practicado el arte de "la oratoria, que siempre me ha entusiasmado", y que ha ejercido tanto en su desempeño como jefe policial como en la presidencia de ARO que le ha ocupado, una vez jubilado, durante años. En esta parte de sus discursos, desde las tomas de posesión en Calatayud o como jefe de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional al Gobierno de Aragón, así como los homenajes de la asociación a Myriam Martínez, María Ángeles García Soto o Emeterio Giménez Salcedo.

Es muy especial la que él considera cuarta parte del libro, que reconocía podía resultar un poco cajón de sastre pero le identifica: el cuento mágico Caperucito Blanco dedicado a su hijo Borja por su emigración a Alemania, "dedicado a los políticos y a los miles y miles de ciudadanos que se desentienden de la política, que con su actitud cómoda pero peligrosa e irresponsable provocan consecuencias tan graves como que elijan a Donald Trump para dirigir el país que domina el mundo". Este relato distópico fechado en el año 2100, y que comienza "Érase una vez un País llamado España". fue concebido por la cierta rabia de ver partir a su hijo a buscarse las habichuelas fuera de Huesca por aquello de las oportunidades en desiertos remotos.

La presentación transcurrió con la fluidez propia de la facilidad de conversación de los dos participantes sobre el escenario de Santos Ochoa, adelantando que habrá un tercer libro y con la certeza de que no aprovechará sus prolijos conocimientos policiales para iniciarse en el género de la novela negra. Pero, llegado a este punto, se quedó todo en puntos suspensivos, Dios dirá, y Fernando Oliván empezó a firmar libros de "Las Coplas de El Piojo"

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