La noche del sábado 25 fue perfecta para disfrutar de una velada teatral en el Corral de Comedias de Robres. La temperatura dio una tregua y una ligera brisa penetró en todos los rincones, permitiendo a un numeroso público, que ocupó más del 75 % del aforo, seguir con comodidad cuanto sucedía sobre el escenario. Un atrezzo y un mobiliario sobrios, sin elementos que distrajeran, enmarcaron a la perfección el deambular de los intérpretes.
Dos actores y una actriz protagonizaron la representación. Agustín Iglesias dio vida a Panurgo y asumió además la dirección y la dramaturgia de 'Camino del Paraíso'. Magda Gª Arenal interpretó a Inés de los Vivos, desplegando una intensa presencia escénica, mientras que Raúl Rodríguez encarnó a Monipodio, un versátil estafador de medicinas acientíficas. Junto a ellos, Chus Pablos se encargó de la iluminación y el sonido, una labor decisiva para el resultado de la función.
La representación incorporó además una singular lección de cocina. El arranque de la obra giró en torno a la elaboración de la caldereta del peregrino, un plato refinado por la gran variedad de ingredientes que requiere. Toda la acción se desarrolló en la plaza de una villa del Camino de Santiago, recreando el ambiente de un concurrido enclave de peregrinos.
A continuación aparecieron en escena, junto al fraile cocinero, Monipodio, especialista en sanaciones, pócimas y supuestas cirugías, dispuesto a competir por el negocio con Inés de los Vivos, dedicada a la perfumería, los elixires de amor y los productos de belleza. Monipodio e Inés de los Vivos sostuvieron buena parte del desarrollo dramático con sus enfrentamientos y recursos cómicos.
La función ofreció una hora y media de diversión, disparates y situaciones humorísticas a las que el público respondió con continuas risas. Los comediantes implicaron además a los asistentes en el desarrollo de la historia, reclamando "carnes magras" para el guiso, vendiendo números para la rifa del condumio o invitando a una espectadora a participar sobre el escenario. Las constantes incursiones entre el público reforzaron la cercanía y la complicidad con los asistentes.
La representación volvió a confirmar el buen momento tanto de la compañía como de la organización del espacio escénico de Robres, que está firmando una temporada especialmente destacada. Los propios actores calificaron de "increíble" la experiencia de actuar en este recinto, poniendo en valor su sonoridad y la estrecha conexión que se establece con el público.
La velada concluyó con un gesto que prolongó la experiencia más allá del escenario. Tras abandonar inicialmente la escena, los intérpretes regresaron al zaguán todavía caracterizados para recibir las felicitaciones y comentarios de los asistentes, que les desearon un pronto regreso a este Corral de Comedias, donde de forma periódica vuelve a repetirse la magia de las artes escénicas.