Pedro de Arbués Ruiz de Sádaba, sertoriano, mártir y santo

Este alumno de la Sertoriana, “Canónicus et Inquisitor”, murió mártir asesinado el 17 de septiembre de 1485

Bizén d'o Río, San Lorenzo, blanco y verde y albahaca. La oración va por dentro
Studiosi pro Universitate Sertoriana
14 de Septiembre de 2026
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El Martirio de San Pedro Arbués, del círculo de Antonio del Castillo (Museo de Bellas Artes de Córdoba)
El Martirio de San Pedro Arbués, del círculo de Antonio del Castillo (Museo de Bellas Artes de Córdoba)

Pedro de Arbués y Ruiz de Sádaba era oriundo de una nobilísima familia de Infanzones aragoneses afincados en la Villa de Épila en el reino de Aragón, nacido el año de 1441 y fruto del matrimonio de don Pedro y doña Sancha de cuyo matrimonio hubieron dos hijos y cinco hijas, cuatro de las cuales entroncaron con los más ilustres familias de Aragón.

En su Épila natal recibió sus primeras enseñanzas de Gramática y aprendió con tanta perfección que, viéndolo sus padres tan inclinado a los estudios, lo enviaron a la Universidad  de Huesca, tan antigua como celebrada, Maestra de grandes luces en Theologos y Juristas que con su escritos la han ilustrado. En ella estudió Filosofía, hilo de oro en el laberinto del ingenio, así nos lo refiere Diego García de Trasmiera en su “Epitome” dedicado a este Santo.

De su paso y estancia en la Universidad Sertoriana de Huesca, se sabe de su puntual asistencia a las lecciones, además de asiduo en el seguimiento de la doctrina, brillante y vigoroso en sus argumentaciones a la vez que afable con sus compañeros, lo cual le granjeaba la admiración y afecto de profesores y condiscípulos y, según relata don Giuseppe Cozza en “Della vita de Pietro Arbués”, era ejemplo por mostrarse dócil y respetuoso con los maestros,  en unos años en que se reestructura la Universidad oscense y bajo el doctor en leyes Antonio de Espés y se remodelaban sus estatutos. Fue el ingenio de Arbués, agudo y pronto en las mayores dudas, condición de león que se extrema en el aprieto mayor. Con la enseñanza de los buenos maestros, y la viveza de entendimiento se adelantó de calidad, que fue universal admiración. No parecía discípulo que aprendía, sino consumado maestro que enseñaba. Asistía a los ejercicios literarios como a las obligaciones de cristiano y hombre dado a Dios y sus amigos sólo con profesar su amistad, acreditaban su virtud, literatura y discreción, destaca Juan Gracián y  Salaverte en la obra “Triunfo de la Fé, vida y prodigios de S. Pedro Arbués”.

Después de terminar sus brillantes estudios de Filosofía en la Universidad de Huesca, al objeto de estudiar Teología en la Universidad de Bolonia, solicitó y obtuvo una de las tres becas reservadas para aragoneses, ingresando en el “Colegio Mayor de San Clemente” fundado por los españoles uno de las más brillantes de la época. Compañero amable, corazón generoso y caritativo, talento humilde como espléndido, centraba sobre sí la admiración de sus maestros y el aplauso de sus condiscípulos, ante los cuales era tenido como el mejor representante del mundo estudiantil,  nos dice Monique Combescure, en su “San Pedro Arbués, Lìnquisiteur assassiné”.

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Con el grado de doctor, en 1473 regresó a su patria, el Aragón nativo, ordenado sacerdote en 1474, siendo su talento y virtud prontamente reconocidos. Era elegido miembro del Capítulo de la Sede de Zaragoza, como canónigo regular, siguiendo la regla de San Agustín profesaba el día 9 de febrero de 1476, dando ejemplo de clérigos dentro del cabildo.  No era de extrañar que el 4 de mayo de 1484, el inquisidor general Tomás de Torquemada nombrara a Pedro Arbués, junto con fray Pedro Gaspar Juglar, inquisidor de Aragón y si bien hubo problemas en Teruel con rechazo a los inquisidores, el rey Fernando V sería contundente ordenando que tropas castellanas se situaran en la frontera de Aragón en febrero de 1485, para obligar a las autoridades que apoyaran a los inquisidores, momento y acto que traería la implantación de la Inquisición.

En Aragón, nos dice el cronista Jerónimo Zurita, soliviantó los ánimos de los conversos el nombramiento y la actividad de la Inquisición, solicitando repetidamente el fin de las condenas y dado que, ante la resistencia institucional, su petición no acababa de dar fruto, conspiraron para acabar con la vida de los inquisidores. Así, GasparJuglar moría envenenado en 1485 y Pedro Arbués sufría dos atentados de los que logró salir indemne, pero el tercero, en la noche del 14 al 15 de septiembre de 1485, mientras rezaba arrodillado en la Seo de Zaragoza, era acuchillado por ocho asesinos confabulados que lograron escapar después del acto, falleciendo dos días después, el 17 de septiembre como resultado de las heridas recibidas. Consecuencia inmediata sería la derogación de los Fueros Aragoneses por primera vez para perseguir mejor a los asesinos, siendo en los tres años siguientes realizados 31 Autos de Fe y 64 ejecuciones, premiando el rey la muerte de su inquisidor, ofreciendo su palacio de la Aljafería de Zaragoza para sede del Tribunal Aragonés.

Representación de San Pedro Arbués
Representación de San Pedro Arbués

La vida escrita por el canónigo Blasco de Lanuza que se publicó  en 1623 en latín y un año después en español tuvo poca distribución. Sin embargo, en 1647 Diego García de Trasmiera, miembro de la Suprema, tras una carrera larga en la Inquisición, presentó una segunda vida, en ella hace constar los estudios de Arbués en la Universidad de Huesca. Aunque García de Trasmiera envidió explícitamente a Blasco de Lanuza por su posibilidad de publicar su trabajo antes del Breve de Urbano VIII, también él pudo conseguir en Madrid un permiso especial para continuar con sus esfuerzos dirigidos a la canonización de antiguo alumno de la Universidad Sertoriana de Huesca.

Deseamos destacar entre otros muchos los trabajos que lo hacen estudiante de Filosofía en Huesca, los de M. Scholz-Hänsel; Francisco Izquierdo Trol;  Juan Gracián y Salavert; S. de Velasco y Herrera (Colegial Mayor de Bolonia); U. García Guimbao; M. Combescure Thiry; J. Hergenröthez;  D. Vrienden der Waarheid;  A. Knöpflez; y el trabajo del doctor Alcalá Galve “San Pedro Arbués. Mártir de la autonomía aragonesa”.

Martirio de San Pedro Arbués, del círculo de Antonio del Castillo (Museo de Bellas Artes de Córdoba)
Martirio de San Pedro Arbués, del círculo de Antonio del Castillo (Museo de Bellas Artes de Córdoba)

Es complicada la recopilación y estudio de los primeros tiempos de la Universidad Sertoriana desde 1354 hasta mediados del siglo XVI al estar las fuentes documentales muy dispersas incluso las notas aisladas muy diseminadas, pues se comenzó a recopilar sistemáticamente los papeles desde 1540, y así surgieron los primeros libros referentes: Consejo, Asignatura y Tesorería.

Huesca y Zaragoza honradas

Sus aulas vieron por vos,

Y aún mantienen conservadas

Memorias privilegiadas

Del talento con que Dios

Quiso fuéseis adornado

(Extracto de sus “Gozos” populares)

Estas simples notas sirvan para recordar a este alumno de la Sertoriana, “Canónicus et Inquisitor” que murió mártir asesinado el 17 de septiembre de 1485

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