'La cultura silenciada' reivindica en Huesca la memoria de creadores aragoneses: “Conocer para reconocer”

Autores e investigadores han presentado en Huesca un proyecto que recupera trayectorias marcadas por la violencia política

17 de Abril de 2026
Guardar
Fernando Cardoso, Sescún Marías, Estela Puyuelo, Irene Abad, Daniel Lerín y Fran Garayoa presentando "La cultura silenciada". Foto Myriam Martínez
Fernando Cardoso, Sescún Marías, Estela Puyuelo, Irene Abad, Daniel Lerín y Fran Garayoa presentando "La cultura silenciada". Foto Myriam Martínez

El libro La cultura silenciada. Represión en Aragón (1936-1975) se configura como una obra coral que pone el foco en las vidas y el pensamiento de creadores aragoneses cuya trayectoria quedó interrumpida por la violencia política del siglo XX. Impulsado por el Ateneo Pilar y Paco Ponzán y coordinado por Kike García Francés y Fran Garaioa, el volumen reúne el trabajo de 16 historiadores e investigadores, estructurado en 17 capítulos -uno de ellos doble- que abordan distintas figuras desde una perspectiva biográfica y contextual.

La publicación traza un mapa de la represión cultural en Aragón, recuperando nombres como Ramón Acín, María Moliner, Luis Buñuel o José Sampériz Janín, entre otros. Todos ellos aparecen vinculados no solo por su relevancia intelectual o artística, sino también por un compromiso social, en muchos casos ligado a corrientes de pensamiento libertario. El libro propone así una lectura que construye un relato colectivo sobre la cultura como espacio de resistencia.

El proyecto nace con un objetivo claro: dignificar la memoria de quienes fueron silenciados y devolver su legado al presente como herramienta de reflexión democrática. En este sentido, la obra plantea la divulgación cultural y pedagógica como un ejercicio de justicia, en el que la historia se convierte en un instrumento para comprender el pasado y fortalecer los valores del presente.

Este viernes, el Salón Azul del Casino de Huesca ha acogido la presentación pública del volumen, en un acto que ha reunido a varios de los autores del proyecto y que ha contado con la colaboración de la librería Anónima. Han participado Irene Abad, Sescún Marías, Daniel Lerín, Fernando Cardoso y Fran Garaioa, junto a la poeta Estela Puyuelo, encargada del prólogo y de conducir el encuentro. 

Durante la presentación, los intervinientes han coincidido en subrayar la necesidad de devolver la voz a estos intelectuales y creadores, destacando que el conocimiento de sus trayectorias resulta esencial para que la sociedad no parta de cero en la defensa de las libertades.

Irene Abad ha abierto el acto poniendo el acento en el carácter colectivo de la obra, que ha definido como una “obra coral” capaz de rescatar figuras que han permanecido durante décadas en los márgenes del relato histórico. En su intervención, ha agradecido la implicación de la librería Anónima, de la editorial -que, según ha señalado, ha impulsado el proyecto “con mucho mimo”-, así como del Ayuntamiento de Huesca y del Casino por facilitar el espacio.

Fernando Cardoso, Daniel Lerín, Estela Puyuelo, Sescún Marías, Fran Garayoa e Irene Abad. Foto Myriam Martínez
Fernando Cardoso, Daniel Lerín, Estela Puyuelo, Sescún Marías, Fran Garayoa e Irene Abad. Foto Myriam Martínez

La historiadora ha vinculado además la presentación con el contexto actual, destacando como un “motivo de celebración” que la justicia haya declarado ilegales los mecanismos de represión aplicados sobre Ramón Acín, un hecho que ha interpretado como “un halo de esperanza” y como una muestra de avance en la consolidación democrática.

Abad ha defendido la necesidad de nombrar con precisión el pasado, insistiendo en que la violencia estructural sobre la que se sustentó la dictadura debe ser calificada como ilegal. Desde esta perspectiva, ha reivindicado el papel de la investigación histórica como una herramienta para asentar el recuerdo sobre los “pilares de la dignificación” y avanzar en el desarrollo de una sociedad más consciente de su memoria.

A continuación, Sescún Marías ha presentado a los integrantes de la mesa, detallando su papel en la obra y poniendo en valor el trabajo colectivo. En este punto, ha resaltado especialmente la labor de Fran Garaioa, al que ha definido como “magnífico coordinador y corrector”.

Marías ha recordado que el libro está firmado por el Ateneo Pilar y Paco Ponzán, un colectivo creado en 2019 por investigadores y docentes con el objetivo de rescatar y difundir la memoria histórica y democrática de Aragón. También ha explicado que el nombre del Ateneo rinde homenaje a Pilar y Paco Ponzán, figuras con reconocimiento internacional que, según ha señalado, todavía no cuentan con una calle en Huesca.

Por último, ha definido el propósito de la obra como un ejercicio de divulgación para acercar al público la vida de quienes, debido al exilio o la represión, no pudieron desarrollar plenamente su aportación cultural.

LAS BIOGRAFÍAS

Estela Puyuelo ha manifestado su profunda ilusión por haber participado en este proyecto, confesando que la lectura de las biografías en primicia ha cambiado su vida y su visión de Aragón. En su intervención, ha reflexionado sobre el proceso creativo y la valentía de los intelectuales libertarios, advirtiendo sobre el riesgo de significarse políticamente en tiempos de represión.

Ha descrito el libro como una “mansión de papel” con 17 estancias, cada una decorada con el estilo propio de los historiadores que han rescatado del olvido a estos personajes. Además, ha ejercido como maestra de ceremonias, realizando un exhaustivo recorrido por las figuras biografiadas y planteando cuestiones clave sobre el proceso de investigación, así como sobre la necesidad de alcanzar una “verdad jurídica” y un reconocimiento pleno.

En cuanto a la autoría y contenido del libro, los investigadores y sus respectivos biografiados son los siguientes: David Valero ha escrito sobre Ramón J. Sender; Luis Antonio Palacio Pilacés sobre Francisco Carrasquer; Kike García Francés ha abordado las figuras de Felipe Alaiz, Luis Buñuel, Honorio García Condoy y Gil Comín Gargallo; Fernando Cardoso ha biografiado a Ángel Samblancat; Sescún Marías a José Sampériz Janín; Laura Vicente a María Moliner; Fran Garaioa a Maruja Falena, Gil Comín Gargallo y Federico Comps Sellés; Diego Marín Roig a Luis Marín Bosqued; Diego Martín a Honorio García Condoy y Ramón Martín Durbán; Daniel Canales a Manuel Viola; José Luis Ruiz a José Cabrero Arnal; Esther P. Nogarol a la familia Alamán Gallo; Rubén Pérez Moreno a Eleuterio Blasco Ferrer y José Clavero; Diego Arnedo Jiménez a Ramón Acín; Irene Abad a Concha Monrás; y finalmente Daniel Lerín ha documentado la vida de Simón Tapia Colman.

Portada del libro "La cultura silenciada". Foto Myriam Martínez
Portada del libro "La cultura silenciada". Foto Myriam Martínez

En su recorrido por las “dependencias” del libro, Puyuelo ha comenzado con Ramón J. Sender, al que ha presentado como un gran novelista que, incluso en el exilio, nunca renunció a sus orígenes y se definió siempre como un “campesino altoaragonés”. A continuación, ha abordado la figura de Francisco Carrasquer, poeta, profesor y renovador pedagógico, así como la de Felipe Alaiz, al que ha definido como el “primer escritor anarquista” y ha vinculado con figuras como Pío Baroja.

El recorrido ha continuado con Ángel Samblancat, periodista y político de Graus, clave en el desarrollo de la justicia gratuita durante la revolución social en Barcelona, y con José Sampériz Janín, del que ha destacado su perfil como teórico del anarquismo individualista y su trágico final en Mauthausen.

Puyuelo ha puesto también el foco en María Moliner, subrayando su formación en la Institución Libre de Enseñanza y la degradación profesional que sufrió tras la guerra por su condición de republicana, así como en la enigmática figura de Maruja Falena, cuya voz se intenta recuperar desde la investigación.

Entre los artistas del exilio, ha destacado a Luis Marín Bosqued, que entabló amistad con figuras como Picasso o Buñuel, y a Manuel Viola, representante de la vanguardia cuya trayectoria estuvo marcada por la precariedad, llegando incluso a falsificar arte en París para sobrevivir.

El recorrido ha incorporado también al caricaturista José Cabrero Arnal, creador del perro “Pif”, cuya habilidad para el dibujo le permitió salvar la vida en Mauthausen, así como a los escultores Honorio García Condoy y Ramón Martín Durbán, que compartieron talleres en Zaragoza antes de que la guerra y el exilio los separaran.

Asimismo, ha mencionado a la familia Alamán Gallo, destacando el éxito artístico de Agustín Alamán en Uruguay, y a los escultores Eleuterio Blasco Ferrer -quien llegó a modelar la máscara de Durruti en la nieve- y José Clavero.

En el tramo final, ha recordado el fusilamiento del humanista Ramón Acín, ha puesto en valor la figura de Concha Monrás a través del concepto de “delito consorte” y el papel político ejercido desde el ámbito privado, y ha repasado la trayectoria del violinista Simón Tapia Colman, marcada por el exilio en México.

La intervención ha concluido con una aproximación a Luis Buñuel, desde una perspectiva que atiende tanto a su dimensión cinematográfica como a sus influencias personales y políticas, cerrando así un recorrido que reconstruye una cultura truncada y reivindica la necesidad de recuperar su memoria.

Estela Puyuelo, dirigiéndose a los asistentes. Foto Myriam Martínez
Estela Puyuelo, dirigiéndose a los asistentes. Foto Myriam Martínez

JOSÉ SAMPÉRIZ

Sescún Marías ha ampliado la trayectoria de José Sampériz Janín, deteniéndose en su contexto familiar y en el impacto de los acontecimientos históricos en su vida. Ha explicado que tanto él como su hermano Cosme se exiliaron en Cuba durante la dictadura de Primo de Rivera, debido a las dificultades que este último encontraba para aplicar su proyecto pedagógico vinculado a la Escuela Moderna.

En ese proceso, Cosme sacó a José del seminario de Lérida y lo llevó consigo a América, una experiencia que marcó profundamente su evolución ideológica. Ambos hermanos llegaron a ser encarcelados en Cuba bajo el régimen de Gerardo Machado, antes de regresar a España.

Ya en territorio peninsular, ha destacado el episodio que marcó de forma definitiva la vida de José: la muerte de su hermano, cuyo cuerpo apareció en las orillas del río Cinca en mayo de 1937, un suceso que le marcó profundamente.

Marías ha completado el recorrido vital de Sampériz señalando que, antes de su muerte en Mauthausen, estuvo internado en los campos de concentración franceses de Los Barcarès y Saint-Cyprien, evidenciando el alcance internacional de la represión.

CONCHA MONRÁS

Irene Abad ha insistido en que su objetivo no pasa por descubrir hechos inéditos sobre Concha Monrás, sino por ofrecer nuevas claves de interpretación sobre su papel y el de otras mujeres represaliadas.

Ha puesto el acento en el concepto de “delito consorte”, subrayando cómo muchas mujeres fueron víctimas directas de la represión franquista por su vínculo con hombres perseguidos. En el caso de Monrás, ha recordado que fue señalada como la esposa del “extremista más peligroso de Huesca”.

Abad ha defendido además que la dimensión política también se construye en el ámbito privado, destacando el papel de Monrás como transmisora de la ideología anarquista en la vida cotidiana y en la educación de sus hijas, configurando una forma de agencia femenina.

Asimismo, ha insistido en la necesidad de avanzar hacia una “verdad jurídica”, que permita reconocer legalmente a las mujeres que sufrieron la represión, incluyendo prácticas como el robo de menores.

Finalmente, ha definido el caso de Ramón Acín y Concha Monrás como un ejemplo de “deshumanización absoluta” del sistema represor, reivindicando la necesidad de que la historia no solo se conozca, sino que también se sienta.

ÁNGEL SAMBLANCAT

Fernando Cardoso ha explicado que su incorporación al proyecto se produjo a través de la Asociación de Memoria Amical de Mauthausen, y ha señalado que eligió a Ángel Samblancat por su vinculación con el valle de Benasque y por referencias personales y educativas.

Ha definido a Samblancat como una figura poliédrica -escritor, periodista y abogado- con una notable influencia en Huesca y Barcelona, subrayando su relación con el movimiento obrero y su compromiso con la defensa de trabajadores vinculados a la CNT.

Ha destacado la revolución social de 1936 y el papel de la “oficina jurídica”, impulsada junto a Eduardo Barriobero, como ejemplo de una justicia accesible que devolvió bienes a familias necesitadas.

También ha denunciado el silenciamiento cultural como una acción deliberada del poder, recordando la afirmación de Bravo Murillo -“No necesitamos obreros que piensen, sino bueyes que trabajen”- como reflejo de ese temor a la cultura.

En esta línea, ha defendido la importancia de la educación como herramienta frente a la ignorancia y ha insistido en la necesidad de conocer la historia para evitar repetir errores del pasado.

SIMÓN TAPIA COLMAN 

Daniel Lerín ha definido su aproximación a Simón Tapia Colman como la de un “impostor”, al reconocer que eligió al músico casi por azar y que su trabajo de documentación se apoyó en investigaciones previas.

Ha defendido el valor del talento humano frente a la inteligencia artificial, poniendo como ejemplo la trayectoria del compositor, que desarrolló una carrera de éxito en México tras su exilio en el barco Ipanema, llegando a dirigir el Conservatorio Nacional y dejando más de 200 obras.

Lerín ha subrayado que, mientras en México es una figura reconocida, en Aragón permanece prácticamente desconocido, por lo que ha insistido en la necesidad de “quitar el mute” a su legado.

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

Por su parte, Fran Garaioa ha explicado que su incorporación al proyecto se produjo a propuesta de Kike García, quien le encomendó el capítulo sobre Maruja Falena.

Ha destacado las conexiones entre autores como Federico Consellés, fusilado a los 21 años, y ha señalado la escasez de información sobre Falena, de la que apenas se conserva su obra Rumbo (1935).

Garaioa ha avanzado la reedición de textos como vía para recuperar su legado cultural, y ha valorado la coordinación del libro como un “excelente aprendizaje”, agradeciendo el trabajo de la Editorial Comuniter.

Todos los intervinientes han subrayado la necesidad de “conocer para reconocer”, defendiendo que rescatar estas biografías permite finalmente “quitar el mute” a una cultura que fue silenciada de forma deliberada y consciente por el poder. Asimismo, han destacado la profunda interconexión que existía entre estos intelectuales y artistas, cuyas trayectorias estuvieron unidas por un compromiso social y libertario que ahora, a través de esta “mansión de papel”, recupera su voz, su dignidad y su legitimidad frente a la ilegalidad de la represión sufrida.

Archivado en