La creación de la Corona de Aragón, el controvertido testamento de Alfonso I el Batallador, el reinado de Ramiro II, el protagonismo de Petronila de Aragón y el acuerdo alcanzado con Ramón Berenguer IV centraron este lunes la presentación de 1137. El origen de la Corona de Aragón, el nuevo ensayo de Darío Español-Solana. El acto, celebrado en el marco de la 42 Feria del Libro de Huesca, estuvo organizado por el Campus de Huesca de la Universidad de Zaragoza y fue introducido por el periodista y responsable de comunicación del campus, Juan Rodríguez.
Rodríguez destacó la trayectoria investigadora del autor y su capacidad para acercar al gran público cuestiones históricas complejas sin renunciar al rigor académico. Una labor divulgativa que, precisamente, constituye uno de los pilares de una obra nacida con la intención de trasladar fuera del ámbito universitario años de estudio sobre uno de los momentos decisivos de la historia medieval peninsular.
El propio Darío Español-Solana explicó que el origen del libro se remonta a una investigación que comenzó casi de manera casual. Una publicación difundida en redes sociales sobre los acontecimientos de 1137 generó un intenso debate y despertó un interés que posteriormente se trasladó a una conferencia impartida en los cursos de verano de la Universidad de Zaragoza en Jaca. A partir de aquel trabajo inicial, decidió profundizar en el análisis documental y convertir sus conclusiones en una obra de carácter divulgativo.
El autor insistió en que su objetivo no ha sido reescribir la historia, sino volver a leerla desde los documentos y desde la mentalidad de quienes vivieron aquellos acontecimientos. Según defendió, muchas de las interpretaciones actuales están condicionadas por conceptos políticos e identitarios posteriores que poco tienen que ver con la realidad del siglo XII.
Uno de los ejes centrales del libro es la reinterpretación del testamento de Alfonso I el Batallador, una decisión que durante siglos ha sido presentada como incomprensible. Español-Solana sostiene, sin embargo, que aquel documento respondía a una lógica perfectamente coherente dentro del contexto político y religioso de la época. Para entenderlo, considera imprescindible situarse en el marco de la reforma gregoriana, las cruzadas y el creciente poder del Papado, factores que transformaron profundamente la concepción medieval de la autoridad.
A su juicio, el testamento no fue una extravagancia ni una muestra de irracionalidad política, sino una decisión vinculada a una determinada visión del poder y de las relaciones entre los reinos cristianos y la Iglesia. Esa interpretación constituye una de las principales aportaciones del ensayo.
La obra se adentra después en la compleja situación que tuvo que afrontar Ramiro II, un personaje que, según recordó el historiador, nunca había sido preparado para gobernar. Religioso y obispo antes de acceder al trono, se encontró al frente de un reino inmerso en una delicada situación política y sometido a importantes presiones internas y externas. Español-Solana explicó que la relación entre Ramiro II y Roma estuvo marcada por numerosas tensiones y que comprender ese contexto resulta fundamental para interpretar las decisiones adoptadas durante su reinado.
En este escenario aparece también la célebre leyenda de la Campana de Huesca, un episodio que, más allá de su dimensión legendaria, refleja las dificultades que encontró el monarca para consolidar su autoridad frente a determinados sectores de la nobleza. El autor recordó que aquel periodo estuvo marcado por una enorme inestabilidad y por la necesidad de garantizar la continuidad del reino.

Uno de los aspectos más destacados de la investigación es la reivindicación del papel desempeñado por Petronila de Aragón. Frente a las interpretaciones que la relegan a un papel secundario, Español-Solana defendió que fue una figura esencial en toda la operación política que dio origen a la Corona de Aragón. "Petronila realmente es la base de toda la operación", sostuvo.
La obra analiza con detalle el acuerdo firmado en Barbastro en 1137 entre Ramiro II y Ramón Berenguer IV, considerado el documento fundacional de la nueva realidad política que surgiría de aquella unión dinástica. El autor subrayó que dicho pacto no puede interpretarse desde categorías nacionales contemporáneas, ya que responde a una lógica jurídica y política propia del mundo medieval.
Precisamente, una parte importante del ensayo está dedicada a cuestionar determinadas lecturas historiográficas construidas desde perspectivas identitarias posteriores. Según defendió, tanto algunas interpretaciones procedentes de Cataluña como otras formuladas desde Aragón han tendido a proyectar sobre el siglo XII conceptos que no existían en aquel momento histórico.
Para el investigador, comprender lo ocurrido exige analizar los documentos desde categorías medievales como la autoritas, la potestas o el imperium, conceptos que ayudan a explicar por qué Ramón Berenguer IV ejerció el gobierno efectivo del reino sin llegar a asumir el título de rey de Aragón.
A lo largo de la presentación, Español-Solana insistió en la necesidad de recuperar el valor de las fuentes documentales y de afrontar la historia con una mirada abierta a los matices. A su juicio, el pasado rara vez admite interpretaciones simples o categóricas y exige comprender la complejidad de los contextos en los que se desarrollaron los acontecimientos.