Después de cuatro ediciones consecutivas, Daniel Peralta ya no concibe el verano sin acudir al Monegros Desert Festival. Lo que comenzó como una cita puntual se ha convertido en una tradición ineludible. "Después de este cuarto año me siento empadronado en los Monegros", resume entre risas tras regresar de una edición que, asegura, ha superado a todas las anteriores.
Aunque guarda un recuerdo especial de su primera edición, marcada por el cierre de Andrés Campo junto a Kase.O., considera que este año el festival ha alcanzado su mejor versión. "Para mí ha sido la mejor edición de las cuatro. Se nota que cada año lo hacen mejor; había más barras, más food trucks, entrabas mucho más rápido y estaba todo mucho mejor organizado", explica.
A su juicio, esa evolución se aprecia desde que se cruzan los controles de acceso. La mayor fluidez para entrar al recinto, una distribución más cómoda de los servicios y la facilidad para desplazarse entre escenarios han contribuido a que la experiencia resulte más agradable incluso en los momentos de mayor afluencia.
En el apartado musical tampoco encuentra un punto débil. "Pasaras por donde pasaras había un musicón del copón", resume para describir una programación que, en su opinión, mantuvo un nivel muy alto durante toda la jornada.
Uno de los artistas que más esperaba era Klangkuenstler, al que ya había visto actuar en Madrid e Ibiza. Considera que el DJ alemán atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y que el fenómeno de seguidores que mueve por toda Europa quedó reflejado también en Monegros, donde congregó a miles de personas frente al escenario.
Para Daniel, el Monegros Desert empieza mucho antes de cruzar los controles de acceso. Este año decidió llegar el viernes para vivir el ambiente que se respira en los parkings, convertidos durante horas en un punto de reunión donde cientos de asistentes se reencuentran con amigos, conocen a otros grupos y comparten las horas previas a la apertura del festival. Ese ritual, explica, también responde a una cuestión práctica: la escasa cobertura de telefonía móvil hace recomendable quedar con antelación antes de que cada uno se adentre en el recinto.
Daniel Peralta también destaca detalles que, a su juicio, marcan la diferencia cuando se encadenan más de veinte horas de música. Aunque durante la madrugada refrescó lo suficiente como para tener que ponerse una sudadera, asegura que en ningún momento faltaron agua ni comida, un aspecto que considera fundamental para disfrutar del festival con comodidad.
Entre los momentos que más le han marcado cita el cierre de Andrés Campo, el ambiente que se vivió en Industry City con KUKI —el proyecto compartido por Andrés Campo y Buenri— y la sesión final de DJ Pepo, que volvió a protagonizar uno de sus gestos más reconocibles al quitarse la camiseta y agitarla sobre el escenario mientras cientos de asistentes repetían la escena desde la pista.
Entre los momentos que Daniel Peralta conserva con mayor intensidad figura la sesión de DJ Pepo, que volvió a protagonizar uno de sus gestos más reconocibles al quitarse la camiseta y agitarla sobre el escenario mientras cientos de asistentes lo imitaban desde la pista. El broche musical llegó con "La línea de la vida", un tema que el oscense recuerda como uno de los instantes más especiales de esta cuarta experiencia en el Monegros Desert Festival.