Gilgamesh llega este sábado a Huesca de la mano de Diosas Fest, con un montaje de Zazurca Artes Escénicas que sitúa el barro en el centro de la escena para acercarse a uno de los relatos más antiguos de la literatura. La obra se estrenará ante el público oscense a las 11:00 en la Plaza de Toros, dentro del festival organizado por NUT Producciones y el Département des Hautes-Pyrénées, centrado en la creación femenina.
La función está dirigida al público general y se recomienda para espectadores de 5 a 105 años. Será la primera de las dos citas que la producción tiene previstas en la capital altoaragonesa. El lunes 28 de septiembre, dentro de la 40ª Feria Internacional de Teatro y Danza, ofrecerá dos pases técnicos, a las 10:00 y a las 12:00, en la Sala de ponencias del Palacio de Congresos, dirigidos a acreditados y programadores.
El montaje llega a estas presentaciones después de haber recorrido ocho localidades de la Comarca Hoya de Huesca dentro de un ejercicio de mediación cultural y exhibición en la "microruralidad". Antes de su llegada a la capital oscense, la producción también ha pasado por la Feria de Teatro de Castilla y León, en Ciudad Rodrigo, donde ha completado el aforo y ha obtenido una recepción crítica favorable.
La propuesta parte de la Epopeya de Gilgamesh, fechada entre 2500 y 2000 a.C., y se acerca a la figura del rey de Uruk y a su vulnerabilidad ante el duelo por Enkidu. Zazurca plantea el relato desde una relación física con los materiales, especialmente con el barro, vinculado a las tablillas mesopotámicas que dieron forma al antiguo texto.

La actriz Elena Gómez Zazurca establece sobre el escenario una relación directa con esa materia. El barro funciona como elemento central de la representación y se suma al objeto y al títere, recursos que permiten trasladar el relato desde su dimensión épica hacia un espacio más íntimo y cercano.
El gran torno ocupa también un lugar fundamental en la escenografía. El espacio circular articula la acción y representa el ciclo de la vida y la búsqueda de la inmortalidad que atraviesa el relato de Gilgamesh. La materia y los elementos escénicos se integran así en una propuesta que construye su lenguaje a partir del movimiento, la manipulación y la presencia física.
La dirección escénica corre a cargo de Kike Lera y la dirección de arte corresponde a Agustín Pardo, responsable de la concepción estética y funcional de los elementos del montaje. Juanjo Javierre firma la ambientación sonora, mientras que Alicia Preciado se ocupa del diseño de vestuario, adaptado a las necesidades de movimiento y al contacto permanente con los materiales orgánicos.
La producción está concebida para adaptarse a distintos espacios. Puede funcionar tanto en teatros equipados como en espacios singulares o no convencionales, ya que la compañía aporta sus principales recursos técnicos. El espacio escénico debe contar con un mínimo de 3 metros de boca, 3 metros de fondo y 2 metros de altura. Las dimensiones ideales son de 5 por 3,5 metros, con 3 metros de altura.
La cercanía con el público es otro de los condicionantes del montaje. El aforo máximo es de 110 espectadores y, cuando la representación se desarrolla en un espacio con suelo plano, es obligatoria una tarima de al menos 50 centímetros para garantizar la visibilidad del trabajo que se realiza sobre el torno. En las salas con grada no resulta necesaria. La oscuridad total es preferente y la cámara negra, opcional.
En cuanto a las necesidades técnicas, la compañía aporta el control y los principales equipos de iluminación y sonido. El recinto debe disponer de una acometida mínima de 4.000 vatios. Zazurca suministra y controla ocho focos PAR LED y dos móviles LED. Para el sonido se necesita una mesa con canal estéreo para ordenador y un sistema de PA acorde con las características de la sala. La compañía aporta la microfonía inalámbrica, mediante diadema, y el control de audio, además de una mini máquina de humo.
El montaje requiere cuatro horas de preparación y una hora y media de desmontaje. La función tiene una duración de 50 minutos y, cuando se realizan varios pases, precisa una hora de intervalo entre ellos. La logística contempla un camerino para una persona y el apoyo de dos técnicos durante la carga y descarga, una ayuda obligatoria cuando no existe ascensor para acceder a la planta de actuación.
El recorrido previo por la Hoya de Huesca y la presentación en Ciudad Rodrigo preceden así a las dos citas oscenses de Gilgamesh. La primera será este sábado en Diosas Fest, ante el público general, y la segunda llegará el 28 de septiembre con dos pases destinados al circuito profesional de las artes escénicas.