Lucien Briet ha sido el fotógrafo con el que varias generaciones hemos aprendido a penetrar en el alma del Pirineo. Intrépido, paciente, puso el francés el esfuerzo al servicio de su ojo y su mirada a disposición del ser humano para que percibiera el carácter diverso, múltiple, enigmático, transparente y profundamente hermoso de la cordillera, a la que llegó con sed de curiosidad y en la que estableció la conclusión de que nunca acababa el caudal de fauna, flora, tierra y cielos retratables.
La Diputación Provincial de Huesca, que ha tenido un papel crucial en la divulgación del conocimiento sobre el galo, ha abierto la nueva exposición ‘El último explorador. Lucien Briet, fotógrafo’, que refleja la realidad poliédrica del viajero, fotógrafo, escritor y erudito.
La muestra puede visitarse del 29 de mayo al 2 de agosto de 2026, de martes a viernes, de 18 a 21 horas, y los sábados, domingos y festivos, de 12 a 14 horas y de 18 a 21 horas.
Lucien Briet (París, 1860; Charly-sur-Marne, 1921) se explica a través de la personalidad cincelada en una prolija ejecutoria. Sus juegos en el parque de las Buttes-Chaumont, un excelente aprovechamiento escolar, las lecturas de su infancia y juventud, y su determinante viaje a Monte Perdido de Louis Ramond de Carbonnières. Concurren también su interés por la historia, geografía, geología, espeleología, hidrología, etnología o la toponimia, que erigieron un espíritu libre e inquisitivo, aventurero y crítico.
Recuerda la exposición que la guerra con Prusia y la insurrección de la Comuna de París en 1871 motivaron el traslado a la Champaña, a Charly-sur-Marne, donde cursó Bachiller y se alistó en el ejército para luego desertar y exiliarse a Bruselas cuatro años. Allí encontró la inspiración literaria. Su trayectoria era zigzagueante, ora al servicio militar a Argelia, donde fue cabo furriel, ora tras la muerte de su padre con la sustantiva herencia que utilizó para buscar las cumbres pirenaicas.
Adquirió un equipo fotográfico para placas de 18x24 estimulado por su amigo Albert Decaix, propietario de L'Optique Comerciale, y el 26 de agosto de 1889 capturó en Pierrefitte su primera imagen en los Pirineos. La siguiente, la de su guía Henri Poc en la Brecha de Roldán.
El Valle de Gavarnie, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, el Parque Natural de la Sierra y los cañones de Guara atraparon en periodos largos a Lucien Briet, que fallecía en Charly-sur-Marne el 4 de agosto de 1921 a los sesenta y un años, dejando viuda, una hija de cinco años y una obra fotográfica y literaria inmensa. El 27 de octubre de 1919 a la 13:14 había tomado su última foto. Quedó sin revelar.
COLABORACIÓN INSTITUCIONAL
La exposición es fruto de la colaboración institucional entre la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Lourdes y el Consejo del Departamento de Altos Pirineos, para difundir en su dimensión la obra de Briet, depositada en su mayor parte en el Château Fort-Musée Pyrénéen de Lourdes.
Este viajero, escritor, fotógrafo y observador incansable, dejó una obra que no solo documenta paisajes, sino también una forma de mirar el territorio en un momento en el que buena parte del Pirineo aragonés y de la sierra de Guara seguían siendo espacios poco conocidos.
La Diputación siempre ha sido sensible hasta el punto de que el primer libro que editó la institución provincial fue ‘Bellezas del Alto Aragón’ de Lucien Briet.
Comisariada por Enrique Carbó, congrega más de 200 reproducciones fotográficas, varios álbumes de época con copias originales a la albúmina, planos, libros, grabados, cuadernos de viaje y documentación manuscrita e impresa vinculada a sus expediciones. La exposición se apoya además en un importante trabajo previo de digitalización, geolocalización y catalogación del fondo fotográfico de Lucien Briet, formado por 1.868 placas de vidrio. Se conservan 1.639 negativos en formato 18 x 24 centímetros, que constituyen el núcleo principal de su obra.
Carbó, explica que “Briet hace fotografías como escritor, necesita las fotos para poner de relieve la realidad del texto que escribe” ha señalado. Todo ello convierte a Briet en mucho más que un fotógrafo: fue un investigador del territorio, un cronista de montaña y un explorador con una mirada profundamente moderna.
CUATRO EJES PARA PENETRAR EN SU FIGURA
Con el objetivo de abarcar la figura de Lucien Briet, se han agrupado las reproducciones en cuatro ámbitos:
Quién era Lucien Briet: sus primeras fotografías en Charly-sur-Marne; croquis y apuntes de una expedición en Argelia y la espeleología. Sus inicios en el pirineísmo y tres paisajes con figura en Ordesa y Monte Perdido.
El macizo calcáreo de los Pirineos: Valle de Gavarnie y los circos de Estaubé y Troumouse, el pico de La Gelá y el circo de Barrosa, Monte Perdido y un ensayo visual del concepto paisaje con figura.
Lucien Briet en el Alto Aragón: es el ámbito más amplio; comprende el Valle de Vió, la cuenca del río Ara, los estrechos de Las Devotas y el Entremón en el río Cinca y una ajustada representación de la Sierra de Guara.
El Valle de Ordesa: en un espacio reservado se muestran sus aspectos más representativos y el Cañon de Añisclo.
Una curiosidad: durante la investigación, se descubrió el texto y las diapositivas de la conferencia Les défilés du Haut-Aragon que Lucien Briet ofreció en la Société de Géographie de París el 2 de marzo de 1906, y se ha producido un documental que reconstruye la conferencia con los textos y las imágenes originales.
Reconoce Enrique Carbó que, si Lucien Briet se presentaba como un hombre de letras, queda pendiente el estudio de su obra literaria y la refundiciónn que hizo de sus manuscritos sobre la provincia de Huesca, Bellezas del Alto Aragón y Soberbios Pirineos. Esa será una fase posterior.
Una expresión aparece poderosa en la exposición bajo la firma de Lucien Briet: "Yo no admito un libro de viajes sin grabados y, sobre todo, sin grabados exactos. Toda descripción sincera debe apoyarse sobre un fotografía irrecusable para que se comprenda mejor y más rápidamente". Es el valor absoluto de la creación.