Los libros como memoria familiar, herramienta de emancipación y refugio frente al olvido han marcado este viernes la apertura de la 42.ª Feria del Libro de Huesca. El escritor Enrique Satué ha convertido el pregón inaugural en una defensa de la lectura como una experiencia de crecimiento personal e intransferible, capaz de transformar vidas y de conectar generaciones. En una intervención cargada de recuerdos, referencias culturales y reflexiones sobre el presente, ha reivindicado el papel de los libros en la formación de las personas y en la construcción de una sociedad más libre y consciente.
La inauguración ha reunido en la plaza Luis López Allué a libreros, editores, autores, lectores y representantes institucionales en el inicio de diez días dedicados a la literatura. Antes del comienzo del acto, la organización ha recordado a varias personas vinculadas a la vida cultural oscense y a la propia historia de la feria fallecidas recientemente, como harían también otros intervinientes. Entre ellas figuraban el filólogo y académico José Manuel Blecua, Premio de las Letras Aragonesas, fallecido este mismo viernes, así como Charles Mérigot, Javier Hernández, Luz Novellón, Joaquín Campo, Beni Ibor, Víctor Castillón padre, Victoria Pico y Marina Heredia.

EL PREGÓN
Enrique Satué ha ejercido como pregonero de esta 42.ª edición, en un acto conducido por los responsables de la feria, Carlos Izuel y Goretti Lafita, que ha comenzado con la intervención de los jóvenes del Club Bibliojoven de las Bibliotecas Municipales de Huesca y ha continuado con las intervenciones institucionales. Han asistido la alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna; el vicepresidente de la Comarca Hoya de Huesca, Carlos Bermejo; el diputado provincial de Cultura, Carlos Sampériz; y el director del Centro del Libro de Aragón, José Luis Acín, entre otras autoridades y representantes del sector editorial.
Satué ha comenzado explicando que prefiere hablar de "encuentro" más que de feria o pregón. A su juicio, los libros son también mercancías, pero forman parte de una auténtica "benemérita ciudadanía", integrada por lectores, libreros, autores, bibliotecas y todas aquellas personas que mantienen vivo el mundo de la cultura escrita.
El autor se ha definido como escritor, pero también como curioso, investigador y pedagogo, interesado especialmente por el Pirineo, la educación y la historia del antiguo Sáhara español. Desde esa perspectiva ha construido un discurso que ha girado en torno al valor de la lectura y a la influencia que los libros han ejercido en la vida de miles de familias.
Uno de los mensajes centrales de su intervención ha sido la reivindicación del libro como vehículo de emancipación. Satué ha recordado a la generación de sus padres, marcada por la guerra, las privaciones y, en muchos casos, por una escolarización incompleta. Aquellos hombres y mujeres, ha señalado, comprendieron que la educación podía ofrecer a sus hijos las oportunidades que ellos no habían tenido y depositaron en los libros la esperanza de una vida mejor.

El pregonero ha evocado una época en la que muchas familias apenas poseían uno o dos volúmenes en casa. Eran tiempos de "un solo libro", ejemplares cuidadosamente protegidos, forrados y conservados con respeto casi reverencial. Aquella relación con la lectura ha servido a Satué para explicar la importancia que adquirían entonces los libros dentro del hogar.
Entre los recuerdos más personales ha citado las Rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer que conservaba su madre. Aquel ejemplar, llegado hasta Ainielle por caminos que nunca llegó a conocer del todo, se convirtió durante años en un objeto misterioso para el futuro escritor hasta acabar desapareciendo en alguna mudanza.
También ha recordado el Miranda Podadera, el manual de ortografía y caligrafía que guardaba su padre y que utilizaba para redactar cartas y documentos para familiares y vecinos. A partir de esa imagen, Satué ha reflexionado sobre la progresiva desaparición de la escritura manual y sobre cómo la pérdida de una buena caligrafía revela transformaciones mucho más profundas en la sociedad contemporánea.
El escritor ha explicado igualmente que él mismo fue durante años un niño de pocos libros. Primero llegó el Misalito Regina, asociado a la primera comunión, y después la Enciclopedia Álvarez, una obra que marcó su infancia y que le ayudó a desarrollar las primeras herramientas de observación y pensamiento crítico.

La llegada a Huesca supuso para él una experiencia decisiva. Ha recordado una ciudad que todavía conservaba rasgos de pueblo grande, donde las calles terminaban en trigales y los sonidos de la naturaleza formaban parte del paisaje cotidiano. Su adaptación a ese nuevo entorno la ha comparado con el desarraigo que viven algunos personajes de Miguel Delibes al abandonar el mundo rural para enfrentarse a una realidad distinta.
Durante el pregón ha dedicado palabras de agradecimiento a los profesores que encontró en el Instituto Ramón y Cajal, así como a la escuela pública y a quienes continúan defendiendo la lectura en las aulas. En este sentido, ha reivindicado el trabajo de los docentes que hoy luchan contra la "fagocitación de las pantallas" para mantener viva la comprensión lectora entre niños y jóvenes.
Entre las figuras que han marcado su trayectoria intelectual ha destacado la de Rafael Andolz, al que ha definido como un auténtico "hombre-libro". Satué ha elogiado su capacidad para interpretar la realidad más cercana sin perder una visión universal y ha señalado que buena parte de la cultura altoaragonesa contemporánea no puede entenderse sin su aportación.
El autor también ha querido rendir homenaje a varias librerías históricas de Huesca, entre ellas Santiago, Broto, Aguarón, Iglesias, Casanova y La Casa de las Novelas, establecimientos que durante décadas actuaron como lugares de encuentro y formación para generaciones de lectores.
Al repasar su propia producción intelectual, Satué ha explicado que gran parte de su obra se ha desarrollado en torno al ensayo de temática pirenaica, siempre con vocación universal. Ha recordado además proyectos colectivos impulsados a lo largo de su trayectoria, entre ellos A lazena de Yaya, una iniciativa orientada a facilitar que jóvenes autores e investigadores pudieran publicar sus primeros trabajos.
El pregonero ha defendido igualmente la importancia del libro de temática local, convencido de que estas publicaciones han contribuido de forma decisiva a sostener el tejido librero oscense y a atraer hacia la lectura a personas que habitualmente no forman parte del público lector más frecuente.

EL MOMENTO ACTUAL
La parte más reflexiva de su intervención ha estado marcada por una cierta preocupación ante el momento actual. Satué ha expresado su desasosiego por una sociedad que parece capaz de asumir con la misma indiferencia los grandes avances científicos y los dramas humanos que continúan produciéndose en el mundo. Como ejemplo ha citado la convivencia entre hitos como la misión espacial Artemis II y los conflictos bélicos que siguen dejando víctimas en distintos lugares del planeta.
También ha lamentado las dificultades que atraviesa el sector editorial, especialmente las relacionadas con la autoedición y con el cierre de proyectos impulsados desde la vocación cultural, como la desaparecida librería Másdelibros.
Entre las propuestas concretas planteadas durante el pregón ha recuperado una antigua idea de Agustín Ubieto: la creación de un banco de libros que permita dar un destino digno a las bibliotecas particulares cuando sus propietarios ya no puedan conservarlas. A su juicio, numerosas colecciones construidas durante toda una vida terminan hoy sin un lugar adecuado donde ser depositadas.
Asimismo, ha reivindicado la labor del Club de Lectura Accesible de Cadis Huesca, al que ha propuesto incluso confiar algún día la redacción del pregón de la feria, y ha sugerido incorporar actividades en las que sean los propios lectores quienes defiendan públicamente sus obras favoritas, otorgándoles un protagonismo que habitualmente recae en autores y editores.
Antes de concluir, Satué ha recomendado dos títulos que considera al mismo tiempo profundamente altoaragoneses y universales: Recuerdos de mi vida: Mi infancia y juventud, de Santiago Ramón y Cajal, y El País de García, de José Vicente Torrente.

LECTURAS, LIBRERÍAS Y CULTURA
Previamente y como es habitual, la apertura de la feria ha corrido a cargo de varias integrantes del Club Bibliojoven de las Bibliotecas Municipales de Huesca, que han pronunciado un pregón colectivo en defensa de la lectura desde la mirada de las nuevas generaciones. Las jóvenes lectoras han reivindicado los libros como "refugio, aventura y conocimiento" y han asegurado que leer continúa siendo una forma de soñar, descubrir mundos y comprender mejor la realidad.
Además, han agradecido el papel de la Biblioteca Antonio Durán Gudiol y del propio Club Bibliojoven como espacios de encuentro donde compartir lecturas, amistades e inquietudes. También han defendido el valor de la literatura juvenil frente a quienes la consideran menor y han animado a otros jóvenes a acercarse a los libros en una época dominada por las pantallas. En su mensaje final han invitado a recorrer la feria con curiosidad, visitar las librerías oscenses y llenar el verano de historias, recordando que "mientras haya libros, siempre habrá aventuras".
Las autoridades, que han intervenido a continuación, han coincidido en reivindicar el papel de la lectura, las librerías y la cultura como elementos esenciales para la vida colectiva. El acto ha servido también para reconocer la trayectoria de la Feria del Libro de Huesca, considerada una de las más veteranas de Aragón, y para rendir homenaje a varias personas vinculadas al sector editorial y librero fallecidas en los últimos años.
En nombre de la organización, Carlos Izuel y Goretti Lafita han definido la feria como un espacio de encuentro para quienes habitan y visitan la ciudad, y han recordado que las historias que leemos terminan formando parte de nuestra propia manera de entender el mundo.
La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, ha destacado que la feria vuelve a convertir la ciudad en una gran biblioteca abierta y ha defendido la lectura como una herramienta para fortalecer el pensamiento crítico, la convivencia y la libertad. También ha subrayado la importancia de las librerías como espacios de encuentro y recomendación cultural, especialmente en un contexto marcado por la velocidad tecnológica y la creciente presencia de las pantallas en la vida cotidiana.
Por su parte, el vicepresidente de la Comarca Hoya de Huesca, Carlos Bermejo, ha puesto el acento en la lectura como un instrumento de transformación personal y cohesión territorial. Durante su intervención ha recordado el trabajo desarrollado desde hace más de quince años a través del programa Con buena letra y la consolidación de una amplia red de clubes de lectura en los municipios de la comarca, integrada actualmente por centenares de participantes.

El diputado provincial de Cultura, Carlos Sampériz, ha reivindicado el valor humano de las librerías y de quienes las sostienen cada día. A su juicio, son las personas que trabajan en estos establecimientos quienes aportan un valor diferencial insustituible, gracias a su capacidad para orientar, recomendar y acompañar a los lectores más allá de la simple venta de libros.
Finalmente, el director del Centro del Libro de Aragón, José Luis Acín, ha definido este tipo de citas como una gran celebración en la que confluyen autores, editores, libreros y lectores. Acín ha destacado el carácter histórico de la cita oscense y ha insistido en la necesidad de preservar la memoria de quienes contribuyeron durante años a hacer crecer el sector editorial y librero en Aragón.