Erika Rosenberg-Band abre el curso del IECHT: "Si me preguntaran si hay heroínas, sí, Emilie Schindler"

La biógrafa de la mujer que salvó con su marido Oskar a 1.300 judíos en el Holocausto narra sus experiencias comunes y la injusticia de la falta de reconocimiento

07 de Septiembre de 2026
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Conferencia de apertura del curso del IECHT con Erika Rosenberg Band
Conferencia de apertura del curso del IECHT con Erika Rosenberg Band

El Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos (IECHT) que dirigen los profesores Jesús Inglada y Carlos Pérez han abierto el curso 2026-27 con una delicada y poderosa conversación a tres bandas con Erika Rosenberg-Band, escritora, historiadora, periodista, traductora y a la sazón biógrafa de Emilie y Oskar Schindler, los Justos entre las Naciones que salvaron a centenares de judíos del horror nazi.

La intervención de la argentina descendiente de judíos alemanes, que durante muchos años se convirtió en el gran apoyo de ese personaje tan imponente en el plano de los valores como desconocido, dejó huellas y perlas de la dimensión de Emilie Schindler y, con ellas, una auténtica señalética del camino que han de seguir la humanidad y el humanismo.

Más allá de su admirable currículo como autora literaria de biografías y ensayos, como docente en instituciones argentinas e internacionales y conferenciante, incluso de los premios y condecoraciones en Alemania o Austria, ha publicado En la sombra de Schindler sobre la vida de Emilie Oskar Schindler: sus motivos, sus acciones y su verdad entre muchas otras obras (Cuando viajé en metro con el Papa, La Casa de Cristal, El Mito de Hitler en argentina y Javier Milei desde la perspectiva de una argentina).

Y, sin embargo, tras la presentación por parte de los responsables del IECHT, Erika Rosenberg-Band bajó, en expresión futbolera argentina, la pelota al piso. "Yo sólo soy un medio para muchas historias". Tan fascinante autodefinición precedía a su explicación. Hija de padres judíos alemanes, él jurista, ella médica, que en 1935 se sintieron concernidos por las leyes de Nürenberg que implicaban persecución a socialistas, comunistas y judíos. "En Europa no había lugar, sólo quedaba Sudamérica, pero Argentina tenía prohibida la inmigración". Así que se dirigieron sus progenitores a Paraguay dentro de un popurrí de nacionalidades, creencias y formas de vida, para ser alojados en campos sin documentación".

Decidieron sus padres escapar en camiones de fruta en los que recorrieron 1.650 kilómetros, sin conocimiento del idioma español. Pasaron en "Buenos Aires no muy buenos momentos, porque muchos nacionalsocialistas llegaban huyendo de Alemania". No tiene un recuerdo muy feliz, pero "jamás dejaron de creer que un país no pierde su filosofía, sus creencias y su historia" por tragedias como el nazismo.

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Nací en 1951 día frío de invierno en el hemisferio sur. Se formó en historia, sociología, psicología y pedagogía, pero se preguntaba "para qué sirve la historia. Me dije que era mejor buscar personajes interesantes que han hecho cosas importantes para la humanidad y me interesé por Emilie y Óskar Schindler".

La conferencia inaugural del curso del IECHT resultó desmitificadora. Las peripecias del matrimonio salvífico fue publicado muchas décadas antes de la súper producción cinematográfica de Spielberg. Kurt Grossmann, periodista judío alemán perseguido por el nacionalsocialismo, supo ya en 1945 por dos mujeres la proeza plena de astucia y entrega de los Schindler, a los que incluyó en su libro "Los héroes anónimos" de 1957. Sarcásticamente, decía que "si no sale una película monyumental por Hollywood y no lo saca alguien en inglés, no se conoce".

Erika Rosenberg-Band entregaba gentilmente su conocimiento a la audiencia en Youtube y Facebook, auditorios tecnológicos que convierte el Instituto en aulas magnas de la actualidad. Era especialmente crítica con Thomas Keneally y su obra El arca de Schindler que inspiraría al cineasta judío. Erika le hizo llegar correcciones al libro del australiano. "Nunca me contestó". Por eso se define la biógrafa como "un puente entre una historia verdadera y la mistificación de Hollywood ".

EL ENCUENTRO CON EMILIE

En su permanente búsqueda, quería escribir sobre inmigraciones huyendo de hambrunas y trageidas, de españoles, italianos, franceses y polacos. En 1990, conoció a Emilie Schindler, "una señora corporalmente enferma pero lúcida en su mente, olvidada por el mundo y en extrema pobreza.
Hablamos sobre Dios y el mundo tres horas y media. Me dí cuenta de lo sola que estaba, ella necesitaba que alguien la escuchara hablar en alemán. Volví la semana que viene y los siguientes once años hasta que su corazón falló". Desde el 22 de junio de 1990 hasta el 5 de octubre de 2001, fueron uña y carne.

"Le propuse escribir su historia no porque había salvado a judíos, sino por su coraje civil, porque era bravía y valiente. Había salvado a más de 1.300 personas"

Vivía en San Vicente a sesenta kilómetros de Buenos Aires. Repartía entre pobres tortas que hacía dos veces por semana, y tejía y cosía para ellos. Acogía los gatos que despachaban los vecinos. "Su casa era un mundo gatuno. Alguien que no tenía nada y lo poco que tenía lo repartía". Remembra el 31 de diciembre, Nochevieja, en que decidieron ir con su marido y su hijo. "A las doce, le propongo escribir su historia. Y me dijo: sí. No porque había salvado a judíos, sino por su coraje civil, porque era bravía y valiente. Había salvado a más de 1.300 personas".

Añade un aspecto que refuerza su personalidad. "Emiliey ante todo era muy católica, venían de los Sudetes donde el catolicismo era muy férreo. Amaba a Óskar, no sé separaba porque ante Dios, hasta que la muerte les separara, era su marido. Ella no era sumisa, afrontaba la vida con fuerza, era aguerrida pero su historia fue de amor intenso. Él era un hombre de cascos ligeros, pero ella lo amaba. La película y Keneally no lo reflejan".

"Ella quería morir en Europa. La traje a Alemania y vivió dos meses". Otro episodio de su amistad mientras se dirigían al Viejo Continente. "En el vuelo a Fráncfort tuvo una pesadilla y gritó: madre y Oskarcito. Ella y las dos personas... La figura materna por delante. Y Oskar después de lo que le había hecho, le había fallado y todos los engaños".

LAS LAGUNAS DE LA PELÍCULA

En la fábrica donde las armas fueron el pretexto ideal para salvar muchas vidas, Emilie participó desde el principio, en la administración, adquiriendo alimentos y medicamentos en mercado de Cracovia. Los 1300 días de la guerra. "Ellos tuvieron una gran idea al fin del 41. Abrir una fabrica de armamento y la gente vamos a traer un campo aledaño a la fábrica. Construyeron barracas, una gran cocina y comedor. Por eso se llama El Arca de Schindler, porque los supo mantener hasta el final de la guerra".

La historia cinematográfica en torno al famoso matrimonio tuvo su predecesor. En los años sesenta, Howard Coch, coguionista de Casablanca, ayudó al propio Oskar para un primer proyecto, pero fue abortado en 1967, "porque no se podía presentar a un buen alemán. Decían que no era rentable".

Treinta años después, la súper producción de Spielberg estuvo acompañada de unas grandes dosis de torpeza. El reconocido director y productor pecó de desdén hacia la figura de Emilie. Erika estaba presente. Era la gran celebración del estreno. "Fuimos a la gala dinner un macroshow y nos sentamos en la última fila. Estaban en primeras posiciones Branko Lustig -el productor-, artistas, personalidades, jamás hablaron de los Schindler".

La reacción subsiguiente era la más natural. "Nos levantamos. Pero hay milagro, hay un Dios, una justicia que viene de algún lado. Se acerca un señor, la mira y le pregunta: usted fue nuestra madre y salvó la vida, era uno de los hijos de una de las mujeres salvadas. Vinieron de las mesas de al lado, la abrazaban. Era gratificante y triste, se unían todos los sntimientos. Al rato, aparece Spielberg, lo veo venir... Dije: se va a disculpar. Pues no, mira desde unos diez metros, sonríe y se va. ¡Estimado señor Spielberg, la persona que saludó es la esposa de Schindler, debe hacer una corrección de su invitación! Nunca respondió. Spilberg escribió una carta para todos, los verdaderos héroes eran los salvados, pero no nombra a Emily y Oskar".

¿Una omisión involuntaria también en la película el papel tan relevante de Emilie? "No fue un olvido. Me dijo Branko Lustig que tenían la escena filmada, pero no era rentable. El libro es una novela y el que se quedó con el guion fue Pfefferberg".

Asume Erika Rosenberg-Band no sin cierta decepción una realidad. "La película tiene el alcance vasto que no puede tener un libro. Es una genialidad de Spielberg con su conocimiento del mundo cinematográfico. Con mis libros no llegamos a nada. Desde 1990 hasta 2026 llevo contando la historia. La película ha movido tsunamis en el mundo y ha servido para concienciar. En los noventa, escritores como Irving negaron la dimensión del holocausto. Murieron 60 millones de personas". Reconoce que "la película es fabulosa, chapó, pero hay cosas que me siguen doliendo como la forma en que la ignoraron sabiendo quién era".

Para mayor dolor, se descubrió una importante valija de documentos de Oskar Schindler en la casa de la última de sus amantes, Annemarie Staehr. Sus herederos habían entregado la información al Sttutgarter Zeitung, periódico de la ciudad. Emilie le pidió a Erika que la acompañara. "Quería tener alguna foto de lo que era el legado", pero... "Otra vez no la reconocieron". Llegó, tocó el timbre y todos negaban los derechos de viuda y heredera. El legado partió hacia el Museo del Holocausto Yad Vashem.

"Gracias a Emilie conocí mi propia historia, era ejemplo de libertad, lealtad y ética que queda entre nosotras dos"

Prácticamente el primer reconocimiento a Emilie fue la publicación del primer libro de Erika con la editorial Planeta. Incluso la historiadora le hizo ver al presidente Herzog la contradicción con el hecho de que Steven Spielberg tuviera una condecoración federal y ella no la hubiera recibido. "Le dije que tenía que ayudar. Herzog se paró y me dijo que iba a recibir de su parte quinientos marcos".

De las palabras de Erika se desprende una mezcolanza de pasión y admiración. "Hemos pasado juntas muchas situaciones, era aquella abuela que no me dejaron tener. Hay una deuda moral y de humanidad con Emilie. Gracias a Emilie conocí mi propia historia, era ejemplo de libertad, lealtad y ética que queda entre nosotras dos. Lo tenía claro: si usted se convierte en mártir, no salva a nadie". Fue paradigma de coraje cívico en la historia no narrada. Y sentencia: "Si me preguntaran si hay heroínas, sí, Emilie Schindler".

"PARADOS EN EL MEDIO"

Los profesores Pérez e Inglada, tras la fascinante narración de Erika Rosenberg-Band, inquirían por su opinión sobre la sociedad actual ultra tecnológica. "Estamos parados en el medio. La mayoría de las personas son autorreferenciales y tienen un problema: no quieren salir de su zona de confort. Cuando ven que algo sucede, dicen "a mí no me atañe" y giran la cabeza hacia la derechoa. En cambio, Emilie Schindler, ,parada en ese mismo lugar, no giró la cabeza para otro lado y dijo: "Yo me comprometo". Eso se llama coraje civil, no sólo solidaridad, porque arriesgó su vida". Una recomendación a los jóvenes: "Mantengan los ojos abiertos, sean valientes, continúen, tengan esperanza".

La escritora y pedagoga explica una de sus ocupaciones actuales. "Voy a escuelas porque la gente de mi generación políticamente fracasó. Si no, no tendríamos tantas guerras. Confío sumamente en la gente joven y quiero dar ánimo, inspiración en base a historias de personas que han hecho algo por otros, los han salvado, se han comprometido. La mayoría de la gente está con el celular y estresada. Yo vengo de Argentina con un presidente de extrema derecha. La gente se ha vuelto cómoda con olicie y no quiere comprometerse. A las nuevas generaciones hay que sacudirlas con veracidades, con la historia y gente que inspira. Abrir los ojos, concentrarse en la cognición".

Aconseja a los pequeños que "lean la letra chica" de los libros. Y refiere un párrafo de Oskar Schindler después de la anexión de Checoslovaquia en 1938, donde residía. "Me han preguntado y he respondido que cruzaba la frontera a Polonia a judíos escondidos en mi auto para que estos" no fueran aprehendidos por las terribles fuerzas nazis. "Si el motivo de tales acciones era mi antipatía contra los nazis, por aquel entonces las SS, o era una obligación interior respecto a mis amigos judíos de la infancia, con los que yo he pasado unos años muy, muy felices. Seguro que fue mucho más que lo que era prohibico lo que me movió a ayudar a esa gente".

Se reconocía Carlos Pérez sorprendido por la historia no narrada y relatada en esta conferencia inaugural por Erika Rosenberg, y Jesús Inglada se comprometía a difundir sus libros. Conocimiento, razón y sentimiento. Una invitación a los jóvenes para la reacción hacia el compromiso.

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