El idilio entre Rafa Maza y el público altoaragonés vivió una de sus páginas más brillantes en el Corral de Comedias de Robres, un espacio que volvió a ratificar su condición de baluarte cultural y patrimonio de toda la comarca. El actor oscense, con profundas raíces locales ligadas a Casa Corvinos de Robres, profetizó en su tierra natal firmando un llenazo absoluto y desatando una ovación unánime tras 90 minutos de una incesante marea de risas y aplausos.
El ambiente festivo y de expectación ya se palpaba media hora antes de que se abrieran los telones, con un aforo prácticamente cubierto que terminó de completarse durante el preámbulo a cargo del director del certamen, Luis M. Casaus.
Con el rigor que le caracterizaba, Casaus aprovechó los micrófonos para anunciar una importante modificación de cartelera: el reajuste de la obra “Entre dos amores” ,un íntimo viaje por el universo de Antonio Machado firmado por el propio director, que finalmente se pondría en escena el viernes 2 de octubre a las 20:00 horas.
Asimismo, el director deslizó el excelente estado de salud del festival al confesar el continuo interés de destacadas figuras de la escena nacional por recalar en Robres, cuyas negociaciones se mantenían bajo una prudente reserva. El broche emotivo del protocolo llegó con la bienvenida a Maza y el tierno y espontáneo diálogo con los familiares que le arropaban desde las butacas.
Lo que aconteció después fue un torbellino escénico indomable. Bajo la piel de Fabiolo, su célebre alter ego, Maza dinamitó el escenario desde su primera aparición: una sofisticada maleta de tenis, malabares imposibles con botellas de champagne y una estudiada estética de «cayetano» sirvieron para abrir la veda de la carcajada. El espectáculo caminaba sobre una finísima y lúcida cuerda que conectaba la alta comedia de costumbres con la parodia social. Maza manejaba con maestría la interactuación directa, lanzando dardos cargados de ironía sobre las brechas de estatus socioeconómico y reinventando el cancionero popular con letras adaptadas a la opulencia de su personaje.
El eje vertebrador de la función, centrado en el análisis de los hitos mundiales a través del prisma del «genoma del pavo», demostró la agudeza del libreto. El actor hacía gala de una capacidad innata para deformar el léxico y tejer brillantes juegos de palabras, en un viaje referencial que abarcaba desde la cultura clásica o las grandes tragedias literarias, con guiños al Titanic, hasta la más inmediata crónica de personajes actuales. En este engranaje, prácticamente cada frase remataba en una ocurrencia cómica fulminante que mantuvo al público absolutamente desatado.
El colofón de la velada demostró la enorme generosidad y cercanía del intérprete aragonés. Tras el saludo final, Rafa Maza permaneció largo rato sobre las tablas atendiendo de forma muy amable a los numerosos espectadores que se agolparon para transmitirle sus impresiones y capturar el momento en fotografías. En definitiva, el Corral de Comedias de Robres sumó una sesión de recuerdo imborrable, demostrando que el humor inteligente de Maza, cuando se apoyaba en el virtuosismo gestual, era capaz de conquistar cualquier plaza.