Domingo Buesa Conde, sabiñaniguense nacido el día de Navidad de 1952 e hijo adoptivo de Jaca, se ha reencontrado este 16 de septiembre de 2026 con la eternidad que se ha ganado en una vida prolífica en la que los 73 años que acreditan su documento de identidad no coinciden con la vivencia fructífera y de servicio a la cultura y a Aragón que ha caracterizado su existencia. Le ha sorprendido la muerte en Zaragoza, cuestión de azar, como podría haber sido en Jaca, Sabiñánigo o cualquier lugar de la región que amó y a la que sirvió. Sólo su laboriosidad ha competido con su inteligencia. Valores que tanto admiraba su gran amigo Antonio Angulo, con el que ahora se reúne, probablemente para programar allí arriba unos Cuadernos Altoaragoneses.
Domingo Jesús Buesa Conde ha sido una persona que ha ganado tiempo al tiempo, necesitado siempre de descubrir y divulgar generosamente la historia de Aragón, de enseñar como buen profesor y de escribir ficción siempre con la misma norma: una exquisita pulcritud.
Domingo ha sido siempre precoz, desde que en su infancia y juventud demostrara un hambre de conocimiento sólo compatible con su sed de compartir. Estudió hasta doctorarse en Historia por la Universidad de Zaragoza con la tesis Zaragoza 1868-1874, Urbanismo y Sociedad Dejó huella en el Instituto Domingo Miral de Jaca antes de dedicarse a la docencia universitaria.
Su extraordinaria capacidad profesoral sólo era compatible con la avidez investigadora en archivos relaacionados con Aragón. Fue director de la Comisión Técnica de Patrimonio Cultural del Arzobispado de Zaragoza desde 1987 hasta 2003, a la que dotó de rigor y de modernización con la digitalización de los catálogos artísticcos. Dirigió la revista Aragonia Sacra desde un año antes. Su fascinación por el arte le condujo a ser el comisario de sobresalientes exposiciones como las de María en el arte de la Diócesis de Zaragoza, El Espejo de Nuestra Historia, 250 años de la Provincia Escolapia de Aragón, El Pilar es la Columna. Historia de una Devoción, Pasión por Aragón, la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, Pasión por la Libertad y Pasión por Zaragoza, estas últimas en la Sala de Exposiciones de la Fundación Ibercaja en el Patio de la Infancia. También presidió la Comisión Académica de los Centenarios de la Ciudad de Zaragoza.
Domingo Buesa fue captado por Santiago Lanzuela para la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón (1996-99) en la que desarrolló un programa ambicioso que tuvo resultados como la extraordinaria remodelación de la Seo de Zaragoza, que era su ojito derecho y enseñaba a sus amigos con un entusiasmo realmente contagioso, y el primer gran proyecto cultural y audiovisual para San Juan de la Peña. También fue candidato a la alcaldía de Zaragoza por el PP en las elecciones municipales de 2007.
Y, sin embargo, su renacentista proceder chocaba con los obstáculos naturales que la política opone a los inquietos y los librepensadores. Se retiraría pronto a sus cuarteles de la cultura, a su servicio público para iluminar lo mismo Jaca que el Serrablo, o su querido Hecho, como recuerda Bizén d'O Río, abducido por labores como la de conservador de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y académico de la Real de San Fernando, de la Historia por Huesca, de la Matritense de Heráldica y Genealogía, y la de Nobles y Bellas Artes de San Luis, además de la dirección científica del Museo Diocesano del Arzobispado de Zaragoza.
Patrono de la Fundación Ibercaja, presidente de la Comisión de Cultura de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, consejero del Instituto de Estudios Altoaragoneses y del de Estudios Sijenenses, socio de honor de la Asociación de Amigos del Castillo de Loarre, resulta inaudito concebir tal capacidad en una sola persona y en una sola vida.
Domingo, de un humanismo tan desbordante como su bonhomía, ha rellenado el patrimonio bibliotecario aragonés con obras como El Rey de Aragón, Sancho Ramírez, Jaca, dos mil años de Historia, El archivo diocesano de Jaca, La Catedral de Jaca, la Guía monumental del Serrablo, El Camino de Santiago en Aragón, El Real Monasterio de San Juan de la Peña, El Alto Aragón Historia de una convivencia, Historia del Alto Aragón, Los Monasterios Altoaragoneses y La Diócesis de Jaca Historia eclesiástica de un territorio.
En los últimos años, se embarcó con éxito en la literatura que mezclaba conocimientos históricos con ficción, con las novelas Tomarán Jaca al Amanecer, La Tarde que Ardió Zaragoza, El Retrato de la madre de Goya, el delicioso relato corto El Cura y la Maestra, y Desideria.
Domingo Buesa, que recogió galardones tan elevados como el Premio Extraordinario Aragón o el Arnal Cavero, se expresaba con la humildad de los grandes, en la que se desenvolvía como un conversador extraordinario capaz de ilusionar a través de las palabras, de sembrar en sus interlocutores la sed de saber, de cosechar el orgullo aragonés con las raíces profundas de la historia. Con total certeza, la parca que le ha visitado en Zaragoza para llevárselo a la trascendencia que tanto cultivó ha hecho una puñeta a Aragón porque su inteligencia le había dotado de la profusión de capacidades en su tercera juventud. Bien es cierto que nos ha dejado lecturas para disfrutar durante algunas vidas, tal ha sido su legado. Descanse en paz Domingo Buesa Conde, un buen amigo de tantos, un modelo para todos.