Por Mercedes Manterola y Myriam Martínez
La Feria del Libro Aragonés de Monzón ha abierto su 28 edición reivindicando la cultura aragonesa y su puesto en la literatura universal, como se ha puesto de manifiesto en la inauguración por parte del alcalde, Isaac Claver, y del pregonero de la FLA 2022, Juan Bolea, y cada rincón del recinto ferial de la Azucarera, que reúne hasta el 8 de diciembre 32 editoriales y más de setenta autores aragoneses.
Juan Bolea ha agradecido la “cariñosísima bienvenida” a una tierra a la que se siente muy vinculado. “Me considero hijo del Cinca, que es lo que decía mi padre. Le llamaba el río macho, igual era por comparación con el Ebro, que era más manso. Mis raíces aquí son antiguas y presentes. Tenemos una finca en Pueyo de Santa Cruz, la casa de mi abuelo está prácticamente igual que hace cien años, porque mi tía se ha encargado de conservarla exactamente igual. Mi padre hizo una casa un poco más moderna, en la que ha pasado buenos ratos, tanto es así que cuando falleció nos pidió que sus cenizas descansaran en el cementerio de esta localidad, donde van a estar siempre, con una placa donde se le recuerda como nuestro primer presidente de Aragón”.
“Esta provincia da unos personajes absolutamente extraordinarios”, ha añadido.
Bolea ha explicado después, en el discurso de aceptación del Premio de las Letras Aragonesas, “que es una de las cosas más bonitas que le puede pasar a un escritor”. Ha citado a algunos autores de la comunidad, alguno de los cuales era de Huesca, que, en su opinión, “justifican la universalidad de las letras aragonesas, al igual que su historia no es local o territorial".
Entre los nombres que avalan su tesis ha citado a Marcial (Siglo I después de Cristo), el obispo Braulio (VII), en la Zaragoza visigótica, Pedro Alfonso, judío de Huesca y médico de Alfonso el Batallador, que viajó por toda Europa, Baltasar Gracián, fundador de la filosofía moderna, los Hermanos Argensola, ante los cuales se descubre el propio Cervantes, y Braulio Foz, el autor aragonés “más injustamente olvidado”. Vida de Pedro Saputo “es una novela genial, con un tono didáctico, educativo, ilustrado y muy reivindicativo para su época”.
Pero, en su opinión, el “más revolucionario” fue Ramón J. Sender, de Chalamera, el autor español “más importante” del siglo XX, sin ninguna duda, muy por encima de don Camilo José Cela, que ya se encargó de que no ganase el Nobel, y para mí también muy superior a Delibes.
“Sender debió haber ganado el Premio Nobel, no se dieron las circunstancias, fue un rebelde, estuvo siempre contra todo, anarquista, un hombre solitario, genial, casi un centenar de libros lo avalan. Debemos tenerlo muy presente educativamente, socialmente, literariamente. Sender es nuestra gran bandera, nadie como él ha conocido el ser aragonés: La crónica del alba, Monte Odina, el Réquiem, son novelas donde somos nosotros, estamos ahí, nos captó maravillosamente. Volvamos a leer, una y otra vez, a Ramón J. Sender.
Con el título Braulio Foz, un genio olvidado, inició después su pregón, que permitió a los asistentes conocer un poco mejor a este turolense, nacido el 17 de marzo de 1791. Su única novela, Vida de Pedro Saputo (1844) es, según su criterio, “la mejor novela española escrita entre 'El Quijote' de Cervantes y los “Episodios” de Galdós.
“Sus páginas, que invito a todos a leer o releer de nuevo”, rebosan de talento y de un amor tan profundo a Aragón que nos emocionan a cada párrafo. Sirva esta Feria de Monzón para recordar a nuestro primer gran novelista: Braulio Foz”.
La codirectora de la FLA Olga Asensio ha sido la encargada de glosar la figura del pregonero, al que ha agradecido su presencia en esta feria. En su amplio recorrido por la trayectoria de Bolea, se ha referido a que es especialista en Historia Moderna, que ha ejercido el periodismo en diversos medios y también ha nombrado su vertiente en la vida política. Ha sido secretario general de la Asociación de Escritores de Aragón e impulsor del festival Aragón Negro, “que ha recorrido diversas localidades aragonesas descentralizando la cultura”, ha valorado. “Pero ante todo es escritor, escribe desde que nació y su especialidad es el género policíaco -además del relato corto y antologías-, con más de 20 novelas ambientadas en épocas históricas, de lo cual también aprendemos mucho, y todas con un fondo social importante, al que hay que prestar atención”, ha comentado Asensio.
Desde el puto de vista de la creación literaria, “son obras que se leen muy fácilmente, porque se esfuerza en utilizar un vocabulario muy ágil, muy certero, muy cinematográfico -ha descrito-, y son obras que tienen también un ritmo muy vivo, cargadas con un fino humor”.
Juan Bolea, “Premio de las Letras Aragonesas 2018 y desde hoy pregonero de la 28 Feria del Libro Aragonés y con su monolito en el Paseo de las Letras de Monzón”, ha concluido.
Isaac Claver, por su parte, ha valorado esta edición como especial por la vuelta a la nave de la Azucarera, tras dos años en una ubicación temporal por la pandemia, y principalmente por el pregón de Juan Bolea y la presencia de más de 70 escritores y 35 editoriales. “Volvemos a ser el epicentro de la cultura aragonesa en una de nuestras ferias que es un referente y un símbolo cultural de Monzón y de todo Aragón. La FLA, con sus 28 años, está consolidada como el referente de las letras aragonesas”, ha trasladado.
Se ha referido a la tierra en Aragón “que tanto ha dado a lo más global, que es la literatura universal” y a la feria de Monzón, también “desde lo local a lo global”. “Reivindicamos el papel de la cultura aragonesa desde Monzón y volvemos a demostrar que somos un referente cultural”, ha señalado.
Ha puesto en valor que desde que se inauguró el Paseo de las Letras ya muchos autores aragoneses tienen su monolito, “un símbolo de Monzón, en la ciudad que fomenta la cultura y que este lunes ha asistido a la presentación del Premio Plantea 2022 de Luz Gabás, un hito histórico en nuestra ciudad”, que ha querido volver a agradecer a la escritora, “por su amabilidad, su cariño y por llevar siempre a Monzón en su corazón”.
Ha agradecido la labor de todos los que hacen posible esta feria, entre ellos el concejal Miguel Hernández, “siempre aportando ideas nuevas”; a los codirectores Olga Asensio y Álvaro Palau, “incansables haciendo que todo sea posible y que siga creciendo; y a Salvador y las brigadas por el montaje de toda la instalación.
También ha mostrado su gratitud a Juan Bolea, “defensor cultural, escritor aragonés con raíces en la tierra del Cinca, en Pueyo de Santa Cruz” y a todos los escritores y editoriales ha deseado que disfruten de una feria en la que Monzón ha puesto “mucho cariño”.
Por su parte, el concejal de Ferias ha resaltado todas las actividades que se van a desarrollar desde este martes al jueves y ha animado a participar. “El Ayuntamiento de Monzón, las editoriales y todos los autores que van a venir, hablamos de 70 u 80, lo que queremos es que vengan a Monzón, que es durante estos tres días capital cultural de Aragón, y que lo hagan con la mente abierta porque aquí van a encontrar de todo”, ha apuntado Hernández.
La Feria del Libro Aragonés tiene muchos asiduos entre los participantes, pero el más veterano es Raul Usón, de Xordica, que hace 28 años puso su estand en la feria que, junto a Vianetto, organizó Chorche Paniello, “la persona que se sacó de la chistera en 1995 montar una feria específica del libro aragonés”.
"La idea que tenía de editoriales aragonesas, autores aragoneses, de la presencia de la lengua aragonesa y catalana se ha mantenido a lo largo del tiempo y el espíritu del que fue su director los primeros diez años”, ha considerado. “También está muy bien descentralizar la oferta cultural”, ha valorado, “y las fechas elegidas, porque ya se van haciendo compras pensando en la Navidad”. Usón ha apuntado que esta feria está consolidada y todavía tiene capacidad de crecer.
Las presentaciones y las firmas de libros se suceden a lo largo de estos días con el recinto de la Azucarera como punto central de la actividad de esta edición dedicada a la ilustración y el cómic. Así, el Premio FLA colectivo es para la Asociación Aragonesa del Cómic; el individual, para Celedonio García. La actividad sí se ha trasladado esta tarde y el Paseo de las Letras ha sido protagonista con el acto en el que Trinidad Ruiz Marsella, María Frisa, Juan Bolea, Ignacio Martínez de Pisón y Juanfer Briones han descubierto sus monolitos y han pasado a formar parte de la historia de Monzón.
Martínez de Pisón ha señalado que se sentía encantado de incorporar un monolito con su nombre al Paseo de las Letras, lo que supone el segundo reconocimiento de la FLA, ya que un año le invitaron a leer el pregón "y es muy bonito poner voz a un acontecimiento literario como éste".
Además de su agradecimiento, ha manifestado que el mundo editorial está creciendo y fortaleciéndose cada vez más y necesita apoyo. Ha puesto como ejemplo a Xordica, que ha publicado este año el Premio Nacional de Literatura y pronto hará lo mismo con el de Narrativa. "El sector editorial de Aragón está pisando fuerte y va asomando la cabeza", ha destacado.
Por su parte, María Frisa, que acude a la capital mediocinqueña con un libro recién estrenado, ¿Quién es Olimpia Wimberly?, se ha pronunciado en términos similares. Ha recordado que lleva acudiendo a Monzón más de quince años y "recibir un reconocimiento de una feria a la que has venido tanto es muy gratificante". Ha elogiado también la singularidad del certamen montisonense, en cuanto al apoyo que brinda a los escritores y editoriales de Aragón, en una comunidad muy dada a valorar más lo de fuera que lo propio. Por ello, ha declarado que es "fundamental" este tipo de eventos.
