La figura del oscense Agustín Alamán emerge del olvido gracias al libro de Esther P. Nogarol

La periodista e historiadora ha presentado en Huesca la biografía de este artista multidisciplinar, símbolo de múltiples historias que permanecen ocultas

María José Sampietro
Filóloga y diseñadora gráfica
10 de Abril de 2026
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La periodista e historiadora Esther P. Nogarol durante su presentación en la Diputación Provincial de Huesca. Foto María José Sampietro
La periodista e historiadora Esther P. Nogarol durante su presentación en la Diputación Provincial de Huesca. Foto María José Sampietro

La memoria histórica y artística del Alto Aragón suma una nueva recuperación significativa con la publicación de Agustín Alamán: el artista de los tres exilios, una biografía novelada escrita por la periodista e historiadora Esther P. Nogarol. La obra, editada por el Instituto de Estudios Altoaragoneses dentro de su colección Altoaragoneses, ha sido presentada este viernes en el salón de actos de la Diputación Provincial de Huesca con una salón de actos casi completo.

El acto ha sido presentado por la directora del Instituto de Estudios Altoaragoneses, Susana Villacampa y ha contado con la participación de la responsable del Área de Historia del instituto, Irene Abad Buil y el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, Alberto Sabio Alcutén, autor del prólogo del libro quienes han protagonizado una mesa redonda con la autora del libro.

Un hallazgo casual que se convirtió en investigación

La génesis del libro tiene algo de relato íntimo y de investigación detectivesca. Según explicó Nogarol durante la presentación, todo comenzó con una fotografía familiar que siempre había estado presente en su casa. En ella aparecían su abuelo, Miguel Nogarol; su tía abuela Carmen; el marido de esta, Antonio; y un hombre cuya identidad permanecía desconocida.

Esa imagen fue el detonante de una serie de preguntas: ¿quién era aquel hombre? ¿Por qué nadie lo recordaba? ¿Cómo podía haber desaparecido de la memoria colectiva alguien que había compartido espacio con su propia familia?

A finales de 2018, la autora logró poner nombre a ese rostro olvidado: Agustín Alamán, un artista nacido en Tabernas de Isuela (Huesca) en 1921 y fallecido en Madrid en 1996. A partir de ese momento, la curiosidad inicial se transformó en un proyecto de investigación de largo recorrido que culmina ahora en esta obra.

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Alberto Sabio, Esther P. Nogarol e Irene Abad. Foto María José Sampietro

El artista de los tres exilios

El libro recupera la figura de Alamán, un creador prácticamente ausente de las biografías y estudios artísticos, pese a su relevancia internacional, como señala la periodista. Pintor, escultor, grabador y portadista, desarrolló una trayectoria marcada por el exilio y el desplazamiento.

Aunque nació en la provincia de Huesca, solo vivió allí hasta los quince años. En 1939, tras el final de la Guerra Civil, se exilió a Francia, donde atravesó duras experiencias en campos de internamiento y trabajos forzados, incluso en territorio alemán. Más tarde, en 1955, emprendió un segundo exilio hacia Uruguay.

Fue precisamente en este país donde Alamán alcanzó mayor reconocimiento, integrándose en la vanguardia artística uruguaya de los años sesenta, vinculada a corrientes como el expresionismo abstracto y el informalismo. Su obra obtuvo proyección internacional en un contexto de efervescencia cultural.

Sin embargo, la inestabilidad política en América Latina, especialmente el avance hacia la dictadura militar en Uruguay en la década de 1970, lo llevó a regresar a España en esa década. Este retorno, lejos de suponer un cierre, constituye el “tercer exilio” al que alude el título del libro: el regreso a un país que también le resultaba ajeno.

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Público asistente a la presentación del libro sobre el artista Agustín Alamán. Foto María José Sampietro
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Historia personal y memoria colectiva

Más allá de la reconstrucción biográfica, la obra de la periodista e historiadora se presenta como una reflexión sobre los mecanismos del olvido y la construcción de la memoria histórica. El libro no solo sigue la trayectoria de Alamán, sino que contextualiza su vida dentro de los grandes procesos del siglo XX en Europa y América.

La autora entrelaza la historia individual con los movimientos políticos, sociales y culturales de su tiempo, ofreciendo una mirada amplia que abarca desde la Guerra Civil española hasta las dictaduras latinoamericanas. En ese recorrido también emerge la historia de su familia, profundamente marcada por una militancia anarquista.

El relato incluye episodios que van desde el paso de Alamán por campos de internamiento hasta las estrategias de supervivencia de una familia obligada a desplazarse continuamente. Incluso retrocede generaciones atrás, evocando el pasado bandolero de su bisabuelo, vinculado a la partida del célebre bandido Cucaracha.

Un ejercicio de “arqueología biográfica”

Durante la presentación, Esther P. Nogarol definió su trabajo como un ejercicio de “arqueología biográfica”, una expresión que resume el proceso de reconstrucción de una vida prácticamente borrada de los registros oficiales y de la memoria colectiva.

La autora subrayó cómo una experiencia personal y doméstica —una fotografía familiar— puede convertirse en el punto de partida de una investigación histórica rigurosa. En este sentido, el libro plantea preguntas de fondo: quién decide qué historias se recuerdan, qué figuras permanecen en la sombra y cómo se puede recuperar ese legado.

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Susana Villacampa, directora del IEA, durante su intervención en el acto de presentación del libro. Foto María José Sampietro

Recuperar una figura olvidada

La publicación de Agustín Alamán: el artista de los tres exilios coincide, además, con el treinta aniversario de la muerte del artista, fallecido el 17 de marzo de 1996. Esta coincidencia refuerza el carácter simbólico de una obra que busca devolverle su lugar en la historia del arte y en la memoria cultural del Alto Aragón.

Con esta iniciativa, el Instituto de Estudios Altoaragoneses continúa su labor de rescate y difusión de figuras relevantes de la provincia, aportando nuevas perspectivas sobre su patrimonio histórico y artístico.

La figura de Agustín Alamán emerge así del olvido como la de un creador complejo, marcado por el exilio, pero también como un símbolo de las múltiples historias que permanecen ocultas, esperando ser descubiertas y contadas.