Graziella Moreno y La Hora de la Fuga, en la Feria: "Queremos huir de nosotros mismos, pero no podemos nunca"

La juez y novelista desvela una novela psicológica y social que penetra en los vericuetos de la salud mental a través de su método: escribir es reescribir constantemente

María José Sampietro
Filóloga y diseñadora gráfica
06 de Junio de 2026
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Graziella Moreno, en la presentación de La Hora de la Fuga en la Feria del Libro de Huesca. Foto María José Sampietro
Graziella Moreno, en la presentación de La Hora de la Fuga en la Feria del Libro de Huesca. Foto María José Sampietro

Graziella Moreno Graupera, juez de profesión y escritora de vocación, ha consolidado su madurez en la narrativa con La hora de la fuga, su octava creación literaria publicada (en realidad desde niña armó hilos y relatos) desde aquellos Juegos de maldad de 2015, en esta ocasión con el sello Alianza Editorial. Varios premios después y dotada de la humildad de quien siempre aprende para juzgar lo estrictamente indispensable, en tribunales y en la vida, mantuvo la tarde del viernes una interesante conversación en la Feria del Libro de Huesca con Javier García Antón, director de EL DIARIO DE HUESCA, en la que descubrió sus metodologías, sus maneras de concebir y su convicción de que, en realidad, categorizar como tal la novela negra no es imprescindible porque en ella conviven elementos de cualquier otro tipo de modalidad novelística.

La autora definía La hora de la fuga como "una novela psicológica. He estado cinco años en un jugado de discapacidad, en otros en que he llevado temas civiles, penales, ahora en uno de Instrucción, que es investigación de los crímenes. En el de discapacidad, lo que hacemos es que nombramos a lo que se llamaba tutor, que ahora se llama curador para las personas que tienen una enfermedad mental, una demencia, y ahí vemos a las personas con tentativas de suicidio, anorexia, bulimia, con el espetro autista, esquizofrenia... Y ves muchas realidades de la salud mental, que es la gran olvidada del sistema, cuando cada vez hay más que necesitan más recursos. Ves muchas patologías que llevan a las personas a suicidarse".

Sobre el título de la novela, ha aprovechado Graziella para explicar que está inspirado en el poeta francés Arthur Rimbaud, en su obra Una temporada en el infierno, y está extraído de una frase de su poema. "Aquí hay una protagonista, la escultora que desaparece, que tiene un pasado inspirado en un caso real que conocí en Barcelona de una niña que con cuatro o cinco años que sufrió maltrato por parte de su padrastro, no hablo de abuso sexual. Y es el mismo que sufre el personaje en la novela. Quería explorar cómo una víctima se puede convertir en victimario, y en ese sentido es una persona, Esther Sampietro, que se odia a sí misma porque es consciente de que no reacciona como el resto de personas, y en este odio hacia sí misma le pide a otro personaje, Mauro, un exfiscal, que cuando llegue la hora de la fuga le ayude, porque ella se considera a sí misma como un monstruo, es incapaz de ponerle fin. Lo que hace es huir de sí misma, que es algo imposible. En ocasiones, queremos huir de nosotros mismos, pero no podemos nunca".

Javier García Antón y Graziella Moreno. Foto María José Sampietro
Javier García Antón y Graziella Moreno. Foto María José Sampietro
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Sin negar la influencia de su profesión, la relativiza. "Yo escribía desde siempre, escribía novelas ya de niña. Y de hecho quería estudiar Periodismo. Me metí en Derecho porque en su momento no había plazas en la Universidad Autónoma en Barcelona, y luego me fui metiendo en los juzgados. Mi idea fue escribir siempre. Y yo creo que escribiría lo mismo aunque no trabajara donde realmente trabajo. Mi única ventaja es que tengo todas las tramas ahí, no tengo que investigar, no tengo que preguntar porque ya sé de qué va". Para una novela, son suficientes los elementos indiciarios, "para una sentencia, no".

Tres años de proceso literario hasta que vio la luz "La hora de la fuga". Asumía la autora que por su propio oficio en la Magistratura tiene una cierta ventaja en el aspecto documental, pero siempre hay que "desarrollar la trama, que tenga sentido. Escribir es reescribir constantemente, es un trabajo. Tienes que ir corrigiendo, hay un proceso de edición con la editorial, y es un proceso largo".

NOVELA NEGRA Y SOCIAL

Novela negra genuina, explicita. "La novela negra que escribimos hoy en día es una novela social que hablamos de la sociedad como está en el siglo XXI y la exponemos al lector para que el lector vea lo que estamos haciendo entre todos, cómo funciona nuestra sociedad. Y esta novela empieza cuando una chica, Noelia Torres, se precipita desde el balcón desnuda, con un velo de novia. Lo que aparentemente es un suicidio lo es en su noche de bodas. Y, cuando ven el cuerpo, hay una serie de marcas que dan a entender que eso no es un suicidio, que hay algo más. Entonces, se inicia una investigación para saber qué es lo que pasó porque, además, su mujer, con la que se había casado esa noche, desaparece, y es cuestión de saber qué es lo que ha sucedido, y es en el pasado de esta mujer en el que miraremos y sabremos qué sucedió esa noche y por qué".

La novelista considera que hay que "darle al lector todas las pistas necesarias para que él pueda resolver. No puedes engañar en la novela. Los lectores me han dicho que hay personajes que les gustan muchísimo. El de Esther es complejo, pero les gusta mucho, como el de Tea Velarde, la inspectora de Mossos d'Esquadra, que es un personaje real y muy humano. A mí lo que me gustan de los personajes es que suenen reales, que suenen como de tres dimensiones. No crear personajes que sean planos, sino como las personas, como nosotros".

javier garcia anton y graziella moreno foto maria jose sampietro
Javier García Antón y Graziella Moreno. Foto María José Sampietro

En la novela negra, una de las "virtudes es la intriga, que se tiene que mantener hasta el final, y en muchas ocasiones el escritor te lleva por un camino para no distraerte y la respuesta realmente es la que tú no habías imaginado. En mi anterior novela, Los animales de ciudad no lloran, había un personaje que se hacía querido al lector y tuvo que desaparecer, y me preguntaban cómo es posible que hubiera desaparecido, pero esa era la sorpresa y la intriga que tiene que llegar al final"

Graziella Moreno asegura que, al iniciar cada obra, sabe "siempre la historia que quiero contar. Cómo empieza y cómo termina. Lo que pasa es que los personajes no siempre están previstos, hay personajes que van surgiendo porque lo exige la trama, hay personajes que no eran importantes y poco a poco van ganando importancia... o al revés. Yo creo que cada novela es un mundo. Para sentarte a escribir, tienes que tener claro lo que quieres hacer y lo que quieres contar, y a partir de ahí hay novelas que van de una manera muy fluida. Esta novela tiene una parte que ha sido muy trabajada, de ahí tanto tiempo de escritura. Tienes que mirar que todo cuadre, que es una exigencia en la novela negra, porque no puedes dejar ningún cabo suelto. Al final, todo tiene que quedar explicado y resuelto. Ser honrado, ser honesto con el lector".

No ha dudado en manifestarse sobre las diferencias procesales por países. En otros, como Estados Unidos o Inglaterra, "se te presume culpable y te tienes que esforzar en demostrar tu inocencia. Aquí, te tienes que esforzar en demostrar la culpabilidad". En sus diez años de experiencia en un Juzgado de lo Penal, "tú estás sentada en el estrado y a un lado está el fiscal y a otro el abogado defensor. El fiscal tiene que hacer su trabajo, que es demostrar que aquella persona es culpable, y el abogado defensor que esa persona es inocente. Si no se demuestra la culpabilidad sin lugar a dudas, no puedes condenar, tienes que poner una sentencia absolutoria aunque íntimamente sepas que esa persona es culpable y te dé muchísima rabia. Si la acusación no hace bien su trabajo, estás obligada a absolver. Esto es algo que desde fuera no se entiende, porque lo peor que le puede pasar al sistema es que se condene a un inocente", y ha expuesto el caso de Dolores Vázquez, condenada injustamente por indicios y entró en prisión sin ser culpable.

Aprovecha Graziella Moreno, dentro de los espacios colaterales de la conversación, para defender la profesión de la personaje central y su Cuerpo. "Hay mucho de estereotipo a la hora de diferenciar a los Mossos d'Esquadra de la Guardia Civil o la Policía Nacional. Los métodos de investigación son los mismos, y a pesar de lo que se comenta la colaboración entre ellos es excepcional". Así que, en las generalizaciones, también es hora de la fuga... del prejuicio.

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Presentación de la novela de Graziella Moreno en la Feria del libro de Huesca. Foto María José Sampietro