La Sala 4 del Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca acoge hasta el próximo 26 de abril la exposición del artista Gustavo Iranzo, una propuesta que sitúa el color como eje central de su lenguaje plástico y que reúne más de 200 obras.
La muestra, impulsada por el Grupo ZheBRA de Fundación Valentia, invita a sumergirse en un universo creativo donde la pintura se construye desde la intuición y la emoción. La inauguración contó con la participación de María Castarlenas, directora del Centro Manuel Artero; Paloma Grasa, directora del grupo artístico; y la concejala de Cultura, Sonia Latre, en un acto en el que también intervino el propio artista.
La obra de Gustavo Iranzo, de raíces monegrinas, se articula a partir de un automatismo creativo que prescinde de planificación previa. Sus composiciones, organizadas en campos verticales de color aplicados directamente sobre el lienzo, generan vibraciones cromáticas que remiten a corrientes como el Color Field Painting, aunque mantienen una identidad propia.

Uno de los elementos más reconocibles de su trabajo es la presencia de una línea negra central, que atraviesa las obras como un gesto constante. Lejos de ser una firma, funciona como un recurso expresivo que forma parte de la propia construcción del cuadro y de la identidad del artista.
La exposición refuerza el recorrido del Grupo ZheBRA, un proyecto que se ha consolidado como espacio de creación dentro de Fundación Valentia, centrado en el desarrollo artístico de personas con discapacidad intelectual. En este contexto, la obra de Iranzo amplía la mirada sobre la creación contemporánea y el papel de estos artistas en el panorama cultural.
La propuesta se presenta como una experiencia sensorial en la que el espectador se enfrenta a un lenguaje visual directo, donde la pintura no se interpreta tanto como se percibe.