Monzón participa este fin de semana en las Bodas de Isabel de Segura de Teruel con una representación del Homenaje Templario a Jaime I y Guillem de Mont-rodón, en una edición marcada por un hito especial, ya que es la primera vez que la comitiva acude tras la declaración del evento montisonense como Fiesta de Interés Turístico Nacional.
La delegación está encabezada por la concejala de Cultura y Turismo, Marta Montaner Durán, quien ha subrayado la estrecha vinculación entre ambas celebraciones históricas. “Un año más acudimos a Teruel a revivir la fiesta de Los Amantes, con la que mantenemos una relación muy estrecha, ya que Diego de Marcilla se ha incorporado desde hace varias ediciones a nuestro homenaje templario”, ha señalado. Montaner ha destacado además que esta participación tiene un significado especial al tratarse de la primera visita oficial con el nuevo reconocimiento nacional.
La representación montisonense está integrada por miembros de Trotamundos, Frente del Este Militaria, L’Orache, Donzaineros de Monzón y Sonus Venti, colectivos que dan vida cada año a la recreación histórica en la capital del Cinca Medio y que este fin de semana trasladarán esa ambientación medieval a las calles de Teruel.
La agenda comienza este viernes 20 de febrero con la recepción oficial en el Ayuntamiento de Teruel, previa a la lectura del pregón, prevista a las 12.45 horas. Por la tarde, y a invitación de la Federación de Asociaciones Las Bodas de Isabel de Segura, la delegación asistirá a la entrega de los premios Defensor Tirwal en la iglesia de San Pedro.
El sábado 21, los montisonenses participarán en algunos de los actos más destacados del programa, como el desfile del Torneo del Rey Jaime I, las danzas medievales en el Parque de los Fueros, el pasacalles por la pasarela de Ambeles y el Paseo del Óvalo, así como en la entrada de las tropas de Aragón y la llegada de Diego de Marcilla, uno de los momentos centrales de la recreación.
La presencia de Monzón culminará el domingo 22 con el desfile acompañando a la comitiva en los funerales de Diego de Marcilla, acto que pone el broche final a la recreación turolense.