Honesto Herrera presenta sus cuatrocientos haikus: "Es vivir y sentir la tierra que pisas, el cielo que miras"

El autor turolense presenta su segundo libro que comunica la esencia de la vida a través de estas composiciones de origen japonés

03 de Junio de 2026
Guardar
Honesto Herrera presenta su libro de haikus La Tierra que Pisas

Sobre nosotros

bajo nuestros pies

está el cielo.

Es un haiku, "algo tan sencillo, tan simple, pero tan lleno, tan intenso, que realmente es maravilloso". Palabra de Honesto Herrera Soler, que se ha sentado en la mesa de firmas de libros con La tierra que pisas, un año después de su ópera prima literaria, "Manús (1936-1939)", sobre la Guerra Civil. Cambio de género, este es pura poesía, puro haiku.

La definición de Honesto de esta inspiración japonesa está cargada de lírica: "Es vivir y sentir la tierra que pisas, el cielo que miras. El haiku es un privilegio que nos hace ver en una simple brizna de hierba en tierra cuarteada, algo que es y que quiere ser. Es ver el Pirineo, la inmensidad que rodea, las banquisas en la inmensidad del Polo Norte en el silencio, o la sensación cuando se va a las cuevas de cristal de Molinos, es la misma sensación, el mismo silencio, la misma inmensidad, la misma grandeza pero insignificante, de lo pequeño".

Igual que Manús, el autor de Molinos (Teruel) lo dedica a su padre. "Era hombre de campo pero lo vivía intensamente, hablaba con los árboles, los abrazaba, y es lo que he hecho yo en El Bosque de los Sueños en Bruselas, que es un hayedo tremendo y lo he disfrutado como nadie". "El haiku es la esencia de un instante que sabes captarla y te peleas por estrecharla en un poema breve de tres versos de 5-7-5 sílabas, no más. Ese asombro que tienes has de transmitirlo. Pero es mucho más que eso, el haiku no es sólo un arte literario, sino una introspección, una especie de yoga del budismo zen. El que escribe un haiku escribe de algo que es fuente de inspiración de la naturaleza, de que es todo. Tienes un montón de detalles de la vida cotidiana".

Logo WhatsApp
Suscríbete a nuestro canal de WhatsApp para tener la mejor información

Abunda Herrera en los detalles de la vida cotidiana como expresaba Masao Kashiki el siglo pasado, y expresados de la manera más simple. "Otras personas dicen que es la inmersión en el alma de las cosas", agrega Honesto Herrera..

Requiere una cierta disciplina: cuando se consigue apreciar ese mínimo matiz vital, "hay que buscar cómo decirlo para que el lector capte esa emoción, ese asombro. Cualquiera de los que tengo aquí, te lleva por esos mundos".

El libro está estructurado, como hacen los japoneses, en torno a la naturaleza, "pero allí tienen jardines, y la naturaleza de Aragón es muy austera, es de los Monegros, es del Pirineo, de ríos, de veredas, es preciosa, y es algo que tenemos que cantar nosotros, no ellos. Esa es la razón de este libro".

Explica Honesto Herrera que el haiku va acompañado de un ideograma que da el contexto. Alude a los aforismos de Baltasar Gracián en 300 versos de El Arte de la Prudencia. "Yo no voy a hablar de la inteligencia, de la sensatez, de la prudencia, sino que voy a hablar de las sensaciones que nos rodean si sabemos verlas. Hay que saber mirar. Tengo aquí el mismo planteamiento. Si estuviera con una fotografía, sería una pinacoteca de los 400. He sintetizado para facilitar la tarea. Hago una introducción al principio y presento un esbozo y una imagen de primavera, verano, otoño e invierno, busco palabras claves y sigo un ritmo en cada momento".

Honesto Herrera Soler
Honesto Herrera Soler

De la naturaleza pasa a otras temáticas como los monumentos literarios, las bibliotecas, los libros viejos... Están llenos de cosas que "llevan a otro mundo". Son tres, la Carrasca de Lecina que es una fuente de haikus, las grullas con su llegada constante cientos de años a Gallocanta, o el monumento funerario. Además, sus paseos por distintos lugares. O momentos duros como el coronavirus, "porque no es solo placentero, sino también sufrimiento". O el mundo de los esquimales que conoció en Canadá.

Parafrasea a autores suecos, "me gustan las piedras blandas y el agua dura", para acompañarse en la descripción del libro. Se aprecia en Honesto fascinación, un infinito recital.

Vuelan y cantan

arrumacos frenéticos

aquí y allá

 

Fiesta de día

enmudecen de noche,

se oyen al alba

 

Con barro y hierbas

los jilgueros construyen

su nuevo hogar

 

Calor al ruido

eclosinan los huevos

su navidad