Huescómic transforma en dibujos los recuerdos de una generación que caben en una cuartilla

Cerca de 40 ilustradores han convertido en imágenes historias de infancia, amor, viajes y familia escritas por participantes del taller de memoria del Hogar de Mayores de Huesca

12 de Septiembre de 2026
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Huescómic 2026, de la mano de los mayores

Hay recuerdos difíciles de plasmar en una cuartilla y, sin embargo, contienen toda una vida. Loly Bertolín tuvo su primer hijo en 1969, precisamente mientras el hombre llegaba a la Luna. Desde la cama del hospital siguió por televisión aquella retransmisión extraordinaria, con el recién nacido a su lado. Décadas después, Iru ha dibujado la escena: una madre con su bebé en brazos y, al otro lado de la habitación, la gran luna de aquella noche convertida en testigo. Dos acontecimientos irrepetibles quedaron unidos para siempre en una misma vivencia.

Esa es la clase de historias que habita Recuerdos, dibujar la memoria, la exposición principal de la 14ª edición de Huescomic, en la Sala 1 del Centro Cultural de Huesca. Cerca de 40 personas del taller de memoria del Hogar de Mayores de Huesca escribieron a mano, en una sola cuartilla, el recuerdo que consideraban más significativo, curioso o afectivo de sus vidas. Cerca de 40 dibujantes e ilustradores recibieron después aquellas hojas como único punto de partida.

No tenían fotografías, referencias geográficas ni podían hablar con quienes habían vivido las historias. Solo el manuscrito. A partir de esas palabras tuvieron que imaginar rostros, lugares, gestos y atmósferas, convirtiendo un recuerdo personal en una imagen que ahora puede contemplarse junto al texto que la originó.

Óscar Senar. 14ª edición de Huescómic. Foto Myriam Martínez
Óscar Senar, en la inauguración de la 14ª edición de Huescómic. Foto Myriam Martínez

Un penalti detenido durante un partido de infancia, una primera mascota, un viaje a Barcelona que abrió una nueva etapa, los juegos con barro de los años setenta, un amor, una boda, los regalos de Reyes o un sueño infantil protagonizado por un caballo alado. Cada obra ofrece una puerta distinta hacia el pasado.

En El penalti, Jesús Brosed vuelve a aquel torneo de fútbol en el que, siendo niño, consiguió detener el lanzamiento del equipo contrario. Roberto Paúles, Robo, ha congelado el instante en pleno vuelo del portero, con sus compañeros pendientes del balón. La escena convierte unos segundos de una tarde cualquiera en un momento que ha sobrevivido durante décadas.

En Pan con barro, Mariano del Rosario regresa a los años setenta, cuando los niños fabricaban con tierra su particular "pan", levantaban hornos en los charcos y después saltaban a la comba o jugaban al fútbol. Ernesto Navarro ha recogido aquella infancia sin juguetes sofisticados, construida con barro, imaginación y unas horas por delante.

Y está Platero, el enorme perro que acompañó la infancia de Ramón Casanave y que tiraba de un carrito de madera; el sueño de Charo Beltrán, transformado por Leyre Lardiés en un paisaje de fantasía; o la historia de quienes marcharon a Barcelona para trabajar y encontraron en aquella ciudad una experiencia que acabaría ocupando un lugar privilegiado entre sus recuerdos.

Son historias distintas, pero tienen algo en común: no fueron necesariamente acontecimientos extraordinarios cuando sucedieron. Lo extraordinario ha sido que permanecieran. Óscar Senar, coordinador y comisario de Huescomic, explica que precisamente por eso quiso que cada participante se concentrara en una sola cuartilla, en "el recuerdo que tenga más bonito de su vida".

14ª edición de Huescómic. Foto Myriam Martínez
Carlos Xcar Malavida. Foto Myriam Martínez

Senar reconoce que algunas de las historias resultan especialmente curiosas por la distancia entre el momento vivido y la imagen que ahora las rescata. Hay recuerdos de hace 50 o 60 años que siguen conservando una enorme capacidad de identificación, como ocurre con las primeras mascotas.

El proyecto también ha dejado espacio para las coincidencias. Dos personas que no guardaban relación entre sí escribieron sobre sus viajes a Disney, mientras otros manuscritos rescataron episodios familiares o desplazamientos que marcaron una época. "A falta de esas fotos, tenemos los dibujos", resume Senar.

La exposición nació de un planteamiento que, como recuerda Senar, invierte el ejercicio realizado por Huescomic el año anterior: entonces fueron los niños quienes imaginaron el futuro de Huesca y los dibujantes quienes lo trasladaron al papel; ahora son los mayores quienes entregan al cómic una parte de su pasado.

La dificultad estaba también en dibujar lo que no se podía ver. Los artistas tuvieron que interpretar exclusivamente los textos manuscritos y, según Senar, esa libertad ha permitido que en algunas obras aparezcan incluso ecos de sus propias experiencias. 

Durante la inauguración, la técnica de Cultura del Ayuntamiento de Huesca Toñi Lázaro ha puesto en valor la aportación de las personas mayores y de los ilustradores, mientras que la concejala Sonia Latre ha destacado que la propuesta demuestra que el cómic puede ser también una herramienta para transmitir historias, emociones y recuerdos.

OTRAS EXPOSICIONES

La programación ha ampliado además su recorrido con otras exposiciones que permiten acercarse a distintas formas de entender el cómic. En el Centro Cultural Manuel Benito Moliner se ha instalado un homenaje a Carlos Giménez con motivo del 50 aniversario de la primera publicación de Paracuellos, una obra fundamental en la trayectoria del autor. Junto a ella se presenta José Nicolás de Azara y la cabeza de Napoleón, de Chema Cebolla, otra de las propuestas incluidas en el recorrido del centro.

El programa se extiende también al Centro Cívico Santiago Escartín, donde puede visitarse La Maldición de los Heredia: así se hizo, de Danay Dana, hasta el 30 de septiembre. La organización ha señalado asimismo que las exposiciones permanecerán abiertas al público hasta el 12 de octubre, ampliando así la presencia de Huescómic más allá de la jornada central del festival.

La memoria familiar constituye, además, el hilo conductor de esta XIV edición, que ha reunido a autores y autoras cuyos trabajos abordan las relaciones familiares y distintas etapas del pasado. Entre los invitados figuran Teresa Ferreiro, con Dos Personas; Marta Kayser, autora de La Fábrica de Papel; y David Ramírez, con La razón de todo.

La jornada se completa con encuentros con autores, firmas y charlas, de modo que Huescómic no se limita a mostrar obras terminadas, sino que acerca al público los procesos creativos y a quienes están detrás de las viñetas. La programación incluye también actividades vinculadas específicamente a la familia y a la transmisión de historias entre generaciones.

14ª edición de Huescómic. Foto Myriam Martínez
Una de las obras expuestas en la 14ª edición de Huescómic. Foto Myriam Martínez

EN EL EXTERIOR

ASÍ, a las puertas del Centro Cultural Manuel Benito Moliner, Huescómic ha prolongado su recorrido con varios stands que han convertido el exterior en un pequeño escaparate del cómic y la ilustración. Editoriales, autores, libreros y otros espacios vinculados a la creación han acercado al público sus novedades y catálogos, en una zona de encuentro que ha permitido hojear publicaciones, descubrir nuevos títulos y conversar directamente con quienes los hacen posibles.

Entre las incorporaciones de esta edición figura la Escuela de Arte, que ha participado por primera vez en Huescómic con un stand propio. Ana Mareca ha explicado que el centro ha llevado un fanzine realizado este año y otro elaborado en el anterior, con la intención de ofrecer visibilidad tanto al alumnado como al profesorado en un espacio estrechamente relacionado con su ámbito formativo y coincidiendo con el 40 aniversario del centro educativo. "La cosa es que nuestro alumnado y nuestro profesorado pueda tener esta visibilidad en este sitio que está muy relacionado con la escuela y estamos muy contentos de participar", ha señalado.

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También ha estado presente Editorial Cornoque y el colectivo Malavida, representados por Carlos Xcar Malavida, una asociación de autores que lleva más de tres décadas dibujando y publicando sus propios tebeos. El puesto reúne novedades de distintos registros, desde Red Point y Decalitos hasta Lluvia Sangrienta, novela gráfica de terror con guion de Roberto Malo y dibujos de Javier Blanco.

Entre las propuestas infantiles figura Una caca en bicicleta, la segunda entrega de Pepa Pera, la caca viajera, un cuento rimado escrito en mayúsculas que llega después del éxito de la primera parte, de la que se han vendido tres ediciones. El catálogo se completa con otras publicaciones de la editorial y del colectivo, que han llevado a Huescómic una muestra amplia de su producción

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