El ilustrador Javier Sáez Castán comparte su universo creativo con jóvenes lectores en Huesca

El Premio Nacional de Ilustración conquista a los miembros de los clubes Comelibros y Planeta Lector en la Biblioteca Durán Gudiol

Carlos Neofato
28 de Enero de 2026
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El ilustrador Javier Sáez Castán ha participado en un encuentro con niñas y niños en Huesca. Foto Carlos Neofato
El ilustrador Javier Sáez Castán ha participado en un encuentro con niñas y niños en Huesca. Foto Carlos Neofato

Javier Sáez Castán, Premio Nacional de Ilustración por toda su trayectoriase ha reunido este miércoles en la Biblioteca Antonio Durán Gudiol de Huesca con una cuarentena de jovencísimos lectores, niños y niñas de los clubes "Comelibros" y "Planeta lector", que han conocido personalmente al autor de esos dibujos, auténticos despliegues de fantasía, que tantas veces han observado en la veintena de libros que las bibliotecas municipales de Huesca ponen a disposición de sus usuarios.

Ana Manzano, responsable de la biblioteca, ha presentado a Javier Sáez, licenciado en Bellas Artes, a un público infantil que lo observaba con atención. El ilustrador ha captado (y retenido, que es lo más complicado) la atención del auditorio realizando en vivo una ilustración (en verde, que es el color del rotulador que ha conseguido), que ha sido un autorretrato en el que se le ve sentado, pintando, hablando por teléfono, tecleando en un ordenador y pensando; todo a la vez y siguiendo las precisas indicaciones del auditorio, que pregunta, incluso, la razón de llevar zapatillas de casa mientras dibuja. A todo contesta Javier mientras explica la forma en que trabaja.

Javier Sáez compone su autorretrato.
Javier Sáez compone su autorretrato. Foto Carlos Neofato

Ha mostrado el ilustrador uno de sus tesoros: Animalario, un precioso libro que atesora casi infinitas formas animales según combine las hojas del mismo el lector. Destaca el Carfante, un dibujo (cabeza de carpa y cuerpo de elefante), que un joven mejicano lleva tatuado en su antebrazo, como descubrió en una visita al país americano.

Y explicado esto, ¿qué mejor actividad para este momento que aprender a dibujar un elefante? Para ello, adapta la versión de la parábola hindú de los sabios ciegos y el elefante. En esta ocasión no son sabios sino ratones ciegos los que nos trocean el elefante con sus diferentes percepciones. Y el dibujo se va completando, si bien parte del auditorio introduce en el cuento escarabajos ciegos que buscan la forma del ratón, formando una acción paralela.

Una batería de preguntas constituye el final del encuentro. Cuestiones como el tiempo empleado en ilustrar cada obra, el número de libros publicados o el más de medio siglo que lleva dibujando interesan al infantil auditorio que premia su presentación de esta tarde con un largo aplauso.

Por su parte, Javier Sáez, ha calificado esta experiencia como muy positiva y ha elogiado la receptividad, participación y espontaneidad de los jóvenes asistentes.

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