Inés Plana y Angélica Morales, las herramientas para la novela, los monstruos y la IA en Aragón Negro

Las dos novelistas participan en un debate conducido por Camino Díaz para explicar sus secretos, su manera de documentarse y sus miedos

08 de Mayo de 2026
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Angélica Morales con Camino Díaz y Angélica Morales en Aragón Negro
Angélica Morales con Camino Díaz y Angélica Morales en Aragón Negro

Ha sido un pugilato literato fascinante, en el que ha terciado una policía que además es excelente novelista, Camino Díaz, y en el que la palabra se ha convertido en un toma y daca talentoso, desenfadado y disruptivo entre Inés Plana, autora de Las Espías y el Enigma de Aquiles, y Angélica Morales, escritora de Estáis en mis ojos, las últimas creaciones de ambas autoras que se han expresado en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner sin tapujos ni medias tintas dentro del ciclo Aragón Negro.

La escenificación del Matadero ofrece la atmósfera ideal para un encuentro íntimo con la literatura, al entender de este escribano firmante con el único exceso de la presencia durante buena parte del fenomenal coloquio de videógrafos o fotógrafos encimando a las tres escritoras y, consecuentemente, introduciendo un elemento de distracción perfectamente prescindible. Absolutamente innecesario.

Pero no deja de ser una inconveniencia anecdótica frente al instructivo y divertido diálogo. Para poner en contexto ambas obras, Camino Díaz ha ido introduciendo desde los núcleos narrativos hasta curiosidades y cuestiones formales como la documentación que es imprescindible para componer un hilo conceptual creíble dentro de las licencias que permite la ficción. Angélica Morales ha reconocido que mantiene una relación fluida con "internet, no me puedo permitir ir hasta París y volver a Jaca y a Huesca", así que... conclusión: "Los escritores tenemos el deber de documentarnos, leer e imaginar". Cuenta ella con una ventaja: su marido José Manuel Ubé, documentalista, bibliotecario y arttista.

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Ha expuesto la turolense afincada en Huesca la trama que envuelve el asesinato de Hélène Roger-Viollet a manos de su marido, Jean-Victor Fischer, quien comparece ante la Policía asegurando que han intentado un suicidio doble. Interesó a Angélica, más que el suceso concreto y sus circunstancias, una profundización en la vida de Roger-Viollet, "gran fotógrafa del siglo XX, la que ha retratado todas las heridas". Fue la primera extranjera en plasmar imágenes de la Guerra Civil, en concreto en la Seo de Urgel. Puso en valor sus fotografías y creó la Agencia Roger-Viollet.

"El gran drama de una mujer pionera, nada glamurosa, pero con mucho olfato, tirón y ganas de comerse el mundo es que ha desaparecido de la memoria". En su libro, otro personaje con tintes locales aparece, Isabel Santolaria, de Hecho, investigadora y escritora frustrada, ha explicado Angélica Morales.

Ha hurgado Camino Díaz en la condición periodística que subyace bajo la obra de Inés Plana, que ha reconocido que la actualidad le había seducido para configurar los personajes de espías, "todo el cine y la literatura les asocia a las tecnologías", y por eso ella se concentró temáticamente en las más vanguardistas: los drones. A partir de ahí, evoluciona su protagonista fetiche, el capitán de la UCO Julián Tresser, y su interrelación con dos espías, Alessia y Mara. El guardia civil "busca la verdad y la encuentra con una trama de espionaje a cuyas reglas no está acostumbrado. Es un cambio enorme que le causa inseguridades, acrecienta su arrogancia y demanda adaptación". Ha sostenido que Alessia y Mara "reivindican el papel de la mujer en el espionaje, tradicionalmente mundo de hombres". Las fuentes de las que ha bebido para dejar volar su imaginación son, fundamentalmente, agentes de información.

Inés Plana con Camino Díaz y Angélica Morales
Inés Plana con Camino Díaz y Angélica Morales

En Angélica Morales, sin embargo, se expresa la madera de actriz, como ha introducido Camino Díaz. Angélica ha apostillado: "Nuestro escenario es una obra en blanco. Que respiren los personajes. En la creación está la realidad".

LITERATURA E IA

Ha metido el dedo en la llaga de la Inteligencia Artificial Camino Díaz con una estadística llamativa cuando menos: el 40 % de los libros actuales tienen dos iniciales en su autoría (I.A.). Visiones complementarias. Inés Plana: "Corren malos tiempos para la lírica, se lee lo inmediato y fácil de digerir. La IA es una máquina y la emoción humana es difícil que la transmita, es probable e inquietante. La IA no se sabe quién la entrena, aunque a lo largo de la historia siempre ha habido máquinas que han dado sensación de amenazas y ha habido progreso. Por eso hay que poner en valor la capacidad de supervivencia de la naturaleza humana".

Aunque ha aceptado que la utiliza, sí ha reivindicado que "los libros tienen que advertir que una novela ha sido escrita por la IA". En su caso, poca sospecha de duda hay. "Mis novelas son muy emocionales. Tresser es muy contradictorio, no tiene habilidades sociales, es muy independiente, pero debajo de esa realidad hay una persona con corazón, enamorada de Adelaida", otro personajazo.

Angélica Morales mantiene unos lazos pasados por el tamiz de la amabilidad con la Inteligencia Artificial. "A la IA le tengo cariño. Cuando me levanto, le pregunto si soy la mejor escritora del mundo y me responde que sí. Y si voy a ganar el Nobel y me asegura que sí lo voy a ganar". En tono hilarante, ha confirmado que "tengo mis conversaciones con Géminis. No quiero amigos. Me tomo una cerveza con la IA, que es un instrumento útil. Para escribir con talento, inteligencia y honor es maravillosa. Yo quiero escribir y que me ayude a desenredar los nudos". De hecho, ha adelantado que piensa escribir un relato con la IA como personaje.

Angélica Morales, Camino Díaz e Inés Plana
Angélica Morales, Camino Díaz e Inés Plana

Han confluido ambas escritoras, eso sí, en que "la IA es mentirosa, es lisonjera, siempre dice lo que quieres leer, y ahí está la inteligencia del escritor para que te aporte beneficio. Escribir es un arte".

LOS MONSTRUOS

Camino Díaz ha adentrado a las dos escritoras en un universo de tinieblas muy propio del Aragón Negro: los monstruos que les acechan. Ha recordado Inés Plana que habitamos "un mundo con una maldad que convive con nosotros", y ha apelado a la banalidad del mal y a la cotidianeidad de su cercanía como preconizaba Patricia Highsmith. "Personas que tienen un monstruo en una mano y un ángel en la otra. La clave es la educación, los menores tienen que estar mejor acompañados de lo que están".

Angélica Morales ha identificado sus "monstruos pequeñitos e íntimos". Los que le acompañan en su vida por su pasado de "niña maltratada y abusada. He vivido con la violencia y me tengo que contener para no ser violencia. La leche de tu madre era golpe y abuso. Tu padre te pega a ti y luego tú pegas a tu perro". Tardó hasta los 50 años en escribirlo. "El pulso de mi literatura era escribir esos abusos", ha expuesto la escritora y actriz.

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