Inés Plana atrapa con Fugitiva: "Nos va a sorprender lo cerca que tenemos el mal en la cotidianidad"

La escritora barbastrense presenta en Santos Ochoa de Huesca su cuarta novela en la que da descanso a Tresser y da el relevo a Rosaura, una barbastrense que vive una odisea tras el asesinato de su hijo y su venganza equivocada

DH
22 de Marzo de 2024
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Inés Plana presenta su cuarta novela, Fugitiva, en Huesca

Inés Plana ha presentado en "su" Huesca, en concreto en la Librería experiencial de Santos Ochoa su cuarta novela, Fugitiva, editada por Espasa Narrativa y en la que voluntariamente la escritora se ha desprendido de su personaje icono, el guardia civil Julián Tresser, protagonista fantástico de "Morir no es lo que más duele", "Antes mueren los que no aman" y "Lo que no cuentan los muertos". Como se puede apreciar, un cambio radical incluso en el estilo del título, "pedí a la editorial que fuera sólo una palabra".

Asegura la novelista barbastrense (con su piquito de identidad oscense) que se trata de "un giro de guion respecto a las anteriores porque Tresser (su personaje icónico de las tres primeras) está de momento en el banquillo. Volverá conmigo, pero quería probarme cómo podía ser yo en la novela negra sin mi talismán al lado, que es Tresser. Y he quedado contentísima".

La protagonista es "un personaje muy potente", en concreto "Rosaura, 42 años, nacida en Barbastro. Ella se fue muy joven para estudiar Enfermería, a los 18 años, pero en esta novela regresa y con muchas incógnitas. La novela se llama Fugitiva porque hay una fugitiva, porque ella cometió un error fatal al atropellar intencionadamente al que ella creía que era el asesino de su hijo de 20 años, Adrián, un gran estudiante de Matemáticas, el amor de su vida. Ella era madre soltera y cometió el error de pensar que era el autor por diferentes circunstancias... Y mató a un inocente. La mandan a prisión. Está dos años y sale en su primer permiso penitenciario. Alguien, anónimamente, le envía una pista sobre quién pudo ser el asesino de su hijo y decide no regresar a prisión y buscar esa pista y arriesgarlo todo para encontrar a quien mató realmente a su hijo y con el tormento siempre en su alma de haber matado a un inocente".

Inés Plana presenta su cuarta novela, Fugitiva, en la librería Santos Ochoa de Huesca.
Inés Plana presenta su cuarta novela, Fugitiva, en la librería Santos Ochoa de Huesca.

Sin el auxilio de la sabiduría investigadora de Tresser, Inés Plana ha tirado de los conocimientos de anteriores novelas y también de sus excelentes contactos. "Novela a novela, he ido aprendiendo, he adquirido una cierta conciencia forense, tengo a mis guardias civiles, mis grandes amigos guardias civiles que los tengo siempre que los he necesitado, y siguen a mi lado. Son grandes amigos, es uno de los regalos que me ha hecho la escritura: conocer a la Guardia Civil a fondo y enamorarme de sus valores, de su entrega, de lo buena gente que son y los excelentes profesionales que son, especializados en cantidad de cosas. Cada vez que necesito algo, tengo siempre un especialista que me asesora y me resuelve las dudas".

A Inés Plana le gusta jugar mucho con situaciones intrincadas que demandan atención pero resultan gratificantes en sus desenlaces. "No es lineal, es una novela con mucha acción y al mismo tiempo mucha intimidad de los personajes. Me gusta mucho profundizar en ellos. Y ahí hay sorpresas, giros. Lo que parecía que iba a pasar es todo lo contrario y muchas veces muchísimo peor de lo que uno imaginaba. Quienes la han leído, mis lectores cero y quienes van a presentar las novelas, han dicho que les ha atrapado, que les ha dejado sin respiro y que es muy adictiva. A mí me gustan las novelas adictivas, donde te lo pasas bien y quieres seguir porque sientes interés por los personajes. Es lo que he vuelto hacer, lo que hacía con Tresser pero con una protagonista totalmente distinta a la que la vida y su odisea a lo largo de la novela como Fugitiva va a poner varias veces en riesgo su propia vida. Lo más importante: nos va a sorprender lo cerca que tenemos el mal en la cotidianidad. En los sitios que consideramos más seguros es donde en cualquier momento puede aparecer. Y el mal en la cotidianidad es un tema que me gusta mucho porque pensamos que estamos liberados de la maldad criminal. Realmente nosotros podemos pensar que, como no me dedico al tráfico de drogas o a la trata, nunca me va a pasar nada. Pues sí, y esto lo he querido mostrar en la novela".

Se trata de una narrativa "psicológica, pero también he querido abrirme puertas a mí misma para que haya thriller, mucha acción, alguna persecución, alguna huida... Hablamos de una fugitiva que viaja en metro, en tren huyendo, en coche, en bus y hasta en barco. El abanico absoluto de lo que es un fugitivo: subirse a un tren y luego viajar a otro. Me gusta mucho la profundidad psicológica en los personajes, es el gran trabajo que he hecho en cada novela y en esta ocasión he hecho lo mismo. La psicología es muy importante porque, si no, la trama se queda como un esqueleto, sin carne y sin ropa encima. Los personajes dan vida a la trama".

¿Y qué hay del amor entre tanta acción y tanta violencia? "En todas mis novelas hay amor, hay alguien enamorado. Hay un amor platónico por parte de un personaje que se va a resolver, y espero que a su favor porque a veces el amor platónico es así, es idealizado. No sabes cómo acercarte a la persona que amas, es secreto, no sabes cómo tratarlo y reaccionar. Hay que ver cómo se consigue que le hagan caso y que esa historia de amor culmine bien".

En cuanto al proceso de escritura, lo ha llevado "como siempre, con picos, con bajones. Hay días que por lo que sea sólo te sale medio folio, hay días que te salen cuatro escritos, tirando siempre mucho a la papelera, depurando mucho, siempre considerando que estoy escribiendo un borrador aunque haga tres versiones o cuatro, hasta que se le dé la forma definitiva en la edición , que es el libro que va a escribir el autor". Por eso piensa y reflexiona antes de sentarse ante el ordenador "con las cosas mínimamente claras, la base. Luego la novela me va llevando, me va dictando y yo le escucho".

¿Tiene una especie de síndrome de Diógenes que le gusta acumular multitud de experiencias y conocimientos para emplear lo indispensable? "Está muy bien el símil porque todo lo que yo sé de la novela, de todo lo que me documento, de todo lo que sé de los personajes de los que hago su biografía antes de la novela aunque no salga toda, saco una pequeña parte y el resto se ha quedado conmigo, porque son cosas que me han servido para la novela, pero no aportan ya nada. ya las he escrito en otro lenguaje, las he expuesto. Sí que somos un síndrome de Diógenes. Vamos teniendo ahí toda la documentación y todas las imágenes y sensaciones que nos genera cada novela".

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