Inés Plana presenta Las Espías y El Enigma de Aquiles: ""La rendición no existe. Sin riesgo, es mejor no escribir"

La autora barbastrense explica su proceso creativo en Santos Ochoa en Huesca bajo una pulsión incontenible: "Me gusta fabular, inventarme vidas"

09 de Abril de 2026
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Inés Plana presenta Las Espías y el Enigma de Aquiles, Tresser vuelve a la carga

"La rendición no existe. Sin riesgo, es mejor no escribir". Palabras de Inés Plana, la autora barbastrense que ha presentado su nueva novela, "Las espías y el enigma Aquiles: el destino de Europa depende de ellas", en la librería Santos Ochoa en conversación con Arancha Martínez. La novelista ha recalcado su vocación de fabular, de "inventar vidas" y de crear personajes cuyo destino es propio a partir del desarrollo desde el borrador.

"Es un placer dar la bienvenida a una mujer que, más que escribir novelas, disecciona realidades", ha comenzado la presentación Arancha Martínez, directora de Santos Ochoa. Ha recordado el impacto que Inés Plana provocó en el universo literario con Morir no es lo que más duele en 2018... "y también en mi vida como librera". Fue un éxito de ventas y el éxito de una voz que trataba el género de la novela negra con "una elegancia y una profundidad psicológica poco comunes". Más que sondear el impacto gratuito del crimen, buscaba entender lo que nos mueve por dentro. Desde entonces, ha crecido paso a paso con "la humildad de quien ha trabajado durante años al otro lado del libro, en el mundo editorial y conoce el peso de cada palabra". Ha referido su condición de periodista y de su sensibilidad de quien sabe escuchar.

Capítulo aparte, Julián Tresser, el icónico personaje de Inés Plana, con el que nos ha enseñado "que el investigador no es una máquina, sino un hombre vulnerable que se ensucia las manos con el dolor ajeno. Inés escribe con las tripas, pero también con una empatía desbordante con sus personajes", con los que nos invita a asomarnos a las grietas de nuestra sociedad, desde los traumas del pasado hasta las redes más complejas de la actualidad.

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Con el regreso a través de "Las espías y el enigma Aquiles: El destino de Europa depende de ellas", da "un triple salto mortal" recuperando a un Tresser más maduro en un escenario de thriller internacional de España a Lesotho, Londres y Escocia. Espionaje, secretos de Estado y deuas pendientes, "demostración de que Inés es una autora valiente que no tiene miedo a salir de su zona de confort para entregarnos una historia de una escala mucho mayor".

La presentación ha comenzado con el número de ilusionismo de Daniel Sancho, mago residente en Villanúa y amigo de Inés Plana, para dar la relevancia que merece uno de los aspectos novedosos de la novela y particularmente de dos de sus personajes, Luba y Samuel.

Inés Plana con Daniel Sancho
Inés Plana con Daniel Sancho

Inés Plana ha asegurado que le gusta mucho conocer "la impresión que causa la novela en los lectores". Y primera alusión al protagonista, Julián Tresser, en vuelta a las novelas de la autora barbastrense-oscense. "No se imaginaba la que le tenía preparada, podría pensar: mejor no haber venido. Se lo hago pasar mal toda la novela. Él es Guardia Civil, trabaja con Policía Judicial, está a las órdenes de los jueces y los agentes de inteligencia no tienen tanto en cuenta a los jueces como la Policía Judicial. Trabajan en la sombra, en otra dimensión, y a Tresser le cuesta un mundo".

Ha revelado el comienzo de la narración con una reunión en Atenas de cuerpos policiales, en la que recibe una llamada de Norberto, teniente coronel de la Guardia Civil y agente del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) y le dice que tienen que verse porque no se fía de nadie y tiene que contarle algo. Se resiste Tresser con su carácter inflexible, pero decide ir a la cita a un puerto de Atenas y, cuando va a citarse con él, se produce una explosión y el yate estalla, con lo que desaparece Norberto. "Tiene que buscar la verdad porque sus mandos los cuestionaN" al no haber avisado ninguno de los dos de un encuentro "inquietante". Se entremezclan espías y con "compañeros forzosos pero no necesariamente amistosos" habrá de convivir.

QUINCE PERSONAJES

Quince personajes relevantes con sus psicologías diferentes, además de Tresser y su núcleo familiar, tienen una "envergadura" que exige mucho para que "no te aplaste".

Un enfoque más internacional porque "las novelas de espías son como vueltas al mundo. Una vuelta al mundo en cada novela, porque hay muchas derivadas y coordenadas, viajan mucho, o por lo menos esa es la convención que me ha gustado mantener, que viajen mucho, mantener el glamur del espionaje que no es así en realidad. Graham Greene introdujo una innovación cuando puso a espías realmente aburridos, grises, no tenían nada del glamur de James Bond".

Presentación de la novela de Inés Plana en Santos Ochoa
Presentación de la novela de Inés Plana en Santos Ochoa

El personaje cinematográfico, precisamente, es su referente "aunque lo considero un sociópata, pero es nuestro referente de malo, malísimo, que nos cae bien a todos. Luego hay otras partes de la novela con muertes, traiciones, topo y esas dobles vidas que llevan todos, porque ninguno puede decir su nombre ni quién es, sus familias no saben a lo que se dedican. Han sacrificado su identidad, no la pueden contar a nadie. Cuando he estado investigando, a mí me han dado mucha tristeza. Tienen vidas fascinantes, pero es una soledad inmensa. No puedes comentar con tu madre ni que te están tratando mal en tu trabajo. Ellos han elegido pero, en el caso de Alessia, una de las dos espías que protagonizan la novela con Tresser, se considera una mala madre porque tiene una hija de siete años a la que apenas ve. Pero no puede cambiar la situación porque le apasiona su trabajo".

Ha dado una gran movilidad e incluso "mala vida" a algunos personajes. "A mí me gdusta que pasen cosas, que todo aporte, que no haya ni un gramo de paja, que todo tenga su sentido, porque en la novela todo debe tenerlo. No hay nada por capricho, me lo paso muy bien".

Ha recurrido, en su línea, a los guardias civiles, no ha hablado con ningún agente del CNI porque "no pueden contar nada. Puede venir un agente y decirme que esto no es exactamente así, y yo le preguntaría cómo es, pero no me lo va a decir porque no pueden decir absolutamente nada". Y, en este sentido, se ha apoyado en "No sabes nada de mí" de Pilar Cernida que recogió por vez primera testimonios de mujeres del CNI que contaban "lo mínimo", apenas que no pueden llamar la atención y han de vestir de forma anodina. "Viven como fantasmas y da tristeza", pero ellos "sirven a su país, previenen ataques antiterroristas y muchas calamidades por los servicios de información que ellos manejan".

Inés Plana y Arancha Martínez
Inés Plana y Arancha Martínez

"ME GUSTA FABULAR"

En el diálogo con Arancha Martínez, Inés Plana ha recordado su oficio de periodista, y su posterior cambio a la literatura. "Yo soy escritora, me gusta fabular, inventar, aunque pueda parecer verosímil".

En el tránsito hacia "Los espías y el Enigma de Aguiles" hubo un antes y un después con la invasión de Ucrania, en la que el tablero de juego mundial se resquebrajó y, "un año después de la invasión, el espionaje estaba descolocado, y tampoco Putin pensaba que iba a ser una guerra tan larga". Ha agregado: "Ahí empezó todo lo malo y así sequimos", en alusión al posible impeachment  a Donald Trump por las dudas sobre su salud mental. "Nadie hubiera pensado que iba a haber una invasión a Irán, que un loco de la vida estuviera gobernando el mundo, y ahora lo quieren quitar. Lo podían haber pensado antes de ponerlo".

Eso sí, una aclaración respecto a la relación de los autores con los personajes y las situaciones. "Se suele pensar que los escritores vivimos intensamente el momento de la novela, con alma y corazón, y no es cierto, nosotros vamos llorados a escribirla. Cuando me meto, empieza la técnica que me va a llevar a desarrollar la historia". En ese tiempo, "todo lo que no sea novela me molesta. Cuando estoy con la novela, estoy entregada, me vuelvo monja. No soy una psicópata que está en la novela. Cuando mueren los personajes, mueren ellos". Ha asumido, eso sí, que todos los literatos proyectan "miedos de distintas maneras, incluso algunas pesadillas que proceden del subconsciente, pero yo me siento una fabuladora. Me encanta inventarme vidas y vivir vidas es lo que me gusta de la novela, inventar islas y de la nada crear a Mara o Alessia. Y Tresser, con el que llevo ya muchos años".

Ha relevado que ella trabaja mucho "el borrador, que es la fase creativa, donde no estoy tan pendiente de los peequeños detalles. A partir de ahí, dejé que me fuera acompañando, hablo cerca de dos años. Es verdada que en el borrador están los personajes principales y de repente salen otros con posibilidades, que van cobrando vida y los voy resucitando, es fascinante". Aquí surgen individuos que, en novela negra, son imprescindibles. "Hay muchos malos en esta novela, pero Romano es malo, malísimo. No saben nada de él y está por encima de los espías, de la CIA, del MI6... Me gustó mucho hacerlo. Es un malo con carisma que vuelve locos a todos los gobiernos".

Todo lo contrario es Tresser, al que, con sus intemperancias, los lectores aprecian. "Cae bien aun siendo tan borde y huraño. Tiene muchos cambios aunque esta sea la novela más actual. El lector le va a seguir queriendo". Alusión de Inés Plana a otro personaje que adora, Luba, la hija del Guardia Civil que la rescató de la sordidez de la pornografía infantil, ahora con 23 años y estudiante de Ilusionismo. Dos personas con una reacción muy estrecha. "Luba tiene al mejor padre que puede tener y yo siempre tendré presente a Luba".

Público en Santos Ochoa antes de empezar la presentación
Público en Santos Ochoa antes de empezar la presentación

Una auto imposición de Inés Plana: la presencia de la provincia de Huesca y particularmente del Somontano, en esta ocasión sin vino ("el espionaje es más de martini"), pero con tomate rosa de Barbastro... y mucho más que no quiere desvelar. "No puedo escribir novela donde no salga mi tierra".

Tras esta experiencia creativa sanadora tras un proceso de enfermedad, Inés Plana se tiene que activar en las presentaciones: Lérida, La Rioja, el Festival Barbitania de Barbasro, Alicante, la Feria de Huesca. "Mi lema en la vida es la rendición no existe. Sin riesgo, es mejor no escribir".

Tal es así que sigue madurando un viejo proyecto que es el de trasladar una de sus novelas al cine. "Algo lento, me han comentado compañeros que viene a costar 7 años y se necesitan quince millones de euros". El guion está preparado junto a su amiga Marise Samitier, que vive en Los Ángeles y quedó prendada por "Morir no es lo que más duele". "Es un camino muy duro", pero nada hay más férreo que la voluntad combinada de Inés Plana y Julián Tresser.

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